Condenados al éxito: Bad Bunny y la trilogía de la nostalgia

Con una carrera sumamente vertiginosa, Bad Bunny ha sabido bucear las aguas del éxito mundial sin dejar de entregar calidad musical y una profundidad conceptual más allá de lo aparente a lo largo de sus tres LP’s publicados

El lanzamiento de “El Último Tour del Mundo” es la excusa perfecta para dedicarle atención a la carrera de Benito Martínez Ocasio, la cual, tanto en lo sonoro como en las letras, está marcada por la nostalgia. A veces es una relación tóxica con el pasado y otras el dulce recuerdo de lo que ya fue, pero probablemente lo más común de su carrera son esas ganas de volver atrás. A continuación, te contamos por qué pensamos esto y qué hace que el Conejo malo sea un condenado al éxito.

Los inicios del conejo malo

Nacido el 94’ en Vega Baja, Puerto Rico, Bad Bunny se criaría en un ambiente donde recibiría una serie de estímulos artísticos, especialmente musicales, de tal forma que afirma que a los cinco años ya sabía que ese sería su norte. Entre el corazón a medio desgarrar de Héctor Lavoe y las enseñanzas callejeras de Vico C, Benito formaría una lírica pulida que le permitiría hacerse rápidamente de un nombre en el trap de Soundcloud, tan de moda diez años atrás.

Su talento le valdría firmar rápidamente por Hear This Music, donde trabajando junto a Dj Luian anotaría sus primeros hitazos a nivel internacional, ya sea con canciones propias, como en colaboraciones y remixes en los que se robaba los focos de luces.

No obstante, la explosión del conejo no llegaría hasta su separación por diferencias profesionales con Luian. El tiempo ha demostrado que sus miradas de la industria musical son bastante diferentes por lo que a Benito le vino excelente trabajar de manera independiente y, así, toma las riendas de su gestión creativa. 

Esa independencia se materializa en “X100pre”, placa debut de BB. En ella, el vegabajeño trabaja una gama de sonidos amplia, partiendo desde trap y pop convencional, hasta cosas muy extrañas para su escena musical, como ondas synthwave y tintes de pop rock. Cabe destacar que previo al disco, el conejo ya estaba pegado con trap más cercano al dirty south y con letras para corazones rotos pero, musicalmente, lo más diferente sucede recién con el lanzamiento del álbum.

En este disco, Bad Bunny muestra tener un hambre que va más allá de los cánones de la música comercial, pero sin romper con ella del todo, más bien, buscando expandir sus límites. Para ello, el conejo transita dos grandes inquietudes: la nostalgia y la autoestima. La primera se presenta como regresar a momentos donde se fue feliz, ya sea parejas perdidas, el primer amor, o incluso el querer volver a la infancia o adolescencia. Pero el elemento que diferencia a “X100pre” del resto de trabajos del Conejo, e incluso, de su escena musical, es que iba a mostrar una perspectiva diferente del lugar que ocupa la autoestima.

En este sentido, ‘Caro‘ es una declaración de principios donde Benito explica su forma de ver el mundo. El dinero ocupa un lugar predominante en muchos de los mal llamados estilos “urbanos”, pero aquí no es mera ostentación y hambre, sino que es una metáfora de lo mucho que Bad Bunny quiere quererse.

Por supuesto que es una metáfora sumamente capitalista y criticable en varios sentidos, pero es interesante la vuelta que le da a la importancia al dinero como elemento estético de su propuesta, para mostrar que en realidad lo importante es que uno sea el que se valore a sí mismo. A lo largo del disco desarrolla esa relación de otras formas, como en la genial ‘Otra noche en Miami

Además, todo ese relato transcurre con un trabajo impecable en la producción de, principalmente, Tainy y La Paciencia, que acompañan a Benito a experimentar mientras se dan el lujo de poner a Drake a cantar en español en ‘Mía‘ y a Ricky Martin a hacer los apoyos vocales en el puente de ‘Caro‘.

Al año siguiente vendría «Oasis«, que es es el lugar de encuentro de dos visiones diferentes de la música latina comercial. Por una parte, está J Balvin, cuyo horizonte artístico es el negocio, y por el otro Bad Bunny, cuyo negocio es el horizonte artístico. Ambos congenian y producen un disco corto pero muy bien producido, lleno de hitazos y con algunas cosas más atrevidas como arreglos de viento y la colaboración con Marciano Cantero de Los Enanitos Verdes, que si bien no funciona del todo, es un gesto rescatable.

Y.H.L.Q.M.D.L.G: La inmortalización de Bad Bunny

El 2019 de Puerto Rico estaría marcado por un ambiente de revuelta. Tras la filtración de los mensajes de un chat de funcionarios públicos con el entonces gobernante de Puerto Rico, Ricardo Roselló,

El 2020, dos años después de su disco debut, Bad Bunny lanzó “Yo Hago lo que me da la Gana”, su disco más reggaetonero hasta la fecha, donde rinde un homenaje constante a la historia del género, ya sea mediante citas a referentes anteriores, o con juegos con el ritmo como pasa en ‘Safaera’.

El disco no se queda sólo en eso, pero pasa por bastantes variantes del dembow, ya sea en usos más pop y románticos, como en estos ejercicios más clásicos del reggaetón. Pero el disco tiene un leitmotiv bastante marcado y que ya mencionamos antes: La Nostalgia.

La presentación visual del disco, tanto en los videoclips como en la portada, personifica a Bad Bunny como un niño de principios de los 2000s. No me quiero poner ni denso ni conspiranoico, pero coincidentemente Nieztsche explicaba la voluntad de poder con la metáfora de un niño, porque se trataba de hacer lo que se quisiera sólo por la propia voluntad, así que más que acertado el concepto, sea coincidencia o intención.

Pero más allá de eso, el regreso a la época donde justamente Benito era un niño es algo que siempre estuvo en las líricas de Bad Bunny y esta no es la excepción. Pero en lo musical, que el disco sea reggaetonero no es ninguna coincidencia respecto a la música que aderezó la juventud del conejo malo y que marcó a la generación de la que es parte en Latinoamérica.

Si bien hoy en día sigue existiendo el reggaetón, lo hace desde una sensibilidad mucho más pop. El reggaetón más cercano a la cultura desarrollada en Puerto Rico desde fines de los 90s y que se comió el mundo en los 2000s pasó a existir sólo como un nicho reducido de la música latina. Bad Bunny conecta con eso mediante este álbum y no tan sólo mediante los feats, también lo hace en los gestos sonoros, como podemos ver, por ejemplo, en ‘Safaera’.

Esta canción en especial suena mucho a Playero o The Noise, tanto por el beat hecho destacando las reminiscencias del reggae en las cajas con eco que suenan como a comparza, pero también por los constantes cambios y cortes de ritmo que tiene la canción, intentado sonar a esos mixtape que sólo buscaban que la fiesta no parara, por lo que se ponía a un artista tras otro con fragmentos bailables.

Por lo mismo, la letra, escrita completa por Bad Bunny por cierto, incluso la de sus feats, recuerda a eso, a tiempos donde la sonoridad de las palabras era lo único importante, entre las constantes referencias a la droga y al sexo como algo casi sagrado, una reinterpretación del reggae muy propia del Puerto Rico de fines de los 90s. Además, en lo concreto, el interludio ocupa como sample un remix de ‘Xtassy Reggae‘ del 99 a ‘Sweet Dreams’ y los versos de Ñengo Flow son cita a Blanco Flake en The Noise. Y obviamente, está el famosísimo sample y cita a Alexis y Fido en ‘Tiburón’.

Ese efecto retro latino de la música de hace veinte o quince años se extendió con la participación de Yaviah y DY en “Y.H.L.Q.M.D.L.G” y un poco más con Don Omar y Nicky Jam en “Las que no iban a salir”, un disco de lo que no entró a “Y.H.G.L.Q.M.D.L.G” que si bien tiene algunas luces, ni siquiera está bien masterizado, así que no es tan relevante a mi parecer.

De hecho, un disco mucho más cercano, como una especie de lado b de Safaera, fue “¡Que Viva el Perreo!” de Jowell y Randy. Este cuenta con la producción de “San Benito”, una especie de alter ego que tomó el conejo malo para producir, tanto aquí como en Y.H.L.Q.M.D.L.G.

 “El Último Tour del Mundo” y no dejarse estar

Este disco está cabrón, lo hice pa’ vosotros, ey
Y en nueve mese’, vuelvo y saco otro
Pa’ retirarme tranquilo como Miguel Cotto

<3

Y si bien no se retiró, efectivamente 9 meses después salió un disco de Bad Bunny. El Último Tour del Mundo es un disco mucho más similar a “X100pre, con aberturas a experimentar con guitarras, de palo o eléctricas, cajas con menos reverb que con el reggaetón y el trap. En el fondo, la influencia ahí tenía que ver con la parte más comercial del rock de de los 2000s, principalmente el que venía más asociado al mundo del skate, con toques de punk y grunge.

Nuevamente, la nostalgia toma su lugar aquí, aunque de otra forma. Más que lo sonoro, es conceptual, extrañando los conciertos en vivo como enuncia el título del álbum, revisando ideas que habían quedado en X100prey trayendo metáforas con sabor retro. Mi favorita, la de cuando en 2006 Robert Booker era rey del ring y campeón mundial de lucha libre. Estamos hablando, por supuesto, de la genial ‘Booker T

Este disco, a diferencia del anterior, es un poco más irregular, pero tiene juegos e intenciones que se agradecen, donde Bad Bunny sigue su tendencia de romper la monotonía de la música latina más exitosa comercialmente, como en ‘TRELLAS’ con tintes de balada o ‘DÁKITI’ y ‘SORRY PAPI’, con el genial Jhay Cortez y la capa ABRA respectivamente, que se mezclan con sonidos EDM.

En el fondo, la carrera de Bad Bunny también está marcada por esos desarrollos que escapan de la regla y que le vuelven mucho más interesante como artista y que se han ido acrecentando con el tiempo. Algunos ejemplos a destacar en esta línea son:

–     El outro de su último disco es un bolero de Trío Vegabajeño, banda icónica de Vega Baja, ciudad de la que es originario Benito, durante el siglo pasado y que es parte del folklore y la historia de Puerto Rico. A ellos, Bad Bunny simplemente les cede el track.

–       El uso de Soundcloud para publicar canciones un poco más íntimas o especiales, además de producir con el crédito de San Benito o el bolero en que firma como Benito Martínez: Los Rivera Destino – Flor ft. Benito Martínez.

–       Su intención, a ratos contraproducente, de hacerse cargo del trato violento hacia la mujer en el reggaetón, en el trap, y en su propia música. Contraproducente porque si bien la intención puede ser buena, expone de mayor forma sus contradicciones, como no dar créditos inicialmente a Nesi en ‘Yo Perreo Sola’ o el robo de protagonismo que implica que un hombre exprese de manera tan alta su apoyo a Ni una menos o se vista de mujer como mera performance.

Todas esas búsquedas del conejo le vuelven un artista polémico en varios sentidos, pero también uno que si bien le acomoda una parte del statu quo, también quiere variar el canon de la música comercial actual. No es un tremendo revolucionario de la música tampoco, pero definitivamente es importante que un artista de la repercusión de mercado que tiene él esté variando la música. Incluso, me atrevería a decir que lo que hizo con “Y.H.L.Q.M.D.L.G” fue un pequeño revival para el reggaetón, pero eso sólo la reapertura de las discos lo dirá.

Eso y su preocupación por el pasado, le han permitido conectar excelentemente con el público mainstream, tanto en Latinoamérica como afuera. En cierta forma ha sido el rostro más visible, junto a Balvin, de la época dorada de lo latino en el mercado global de la música. Es por todo esto que, como ya es obvio, Benito Martínez Ocasio está condenado al éxito.