El superproductor detrás de Taylor Swift, Lorde, Lana del Rey y St. Vincent

La definición de productor prolífico: Jack Antonoff

Jack Antonoff es una figura que muy pocos conocen, pero que todos escuchamos alguna vez. Es un compositor, productor y multiinstrumentista de los más importantes de la escena del pop y una figura única en la industria musical estadounidense. Lorde, Taylor Swift, Lana del Rey, Kevin Abstract y St. Vincent lo fueron a buscar para trabajar en conjunto en algunos de los discos más icónicos de la década. La nostalgia alegre de sus melodías en piano y guitarra, la selección de hardware para la percusión, las capas sonoras que despliega con sus sintetizadores, la capacidad para hacer algo bien cantado, pero que cualquiera pueda cantarlo y esa destreza para hacer algo familiar para todos, inspirado en el pop inglés ochentoso de Kate Bush y New Order, pero que al mismo tiempo suena actual; son las cualidades que lo hacen ser de los mas buscados en la escena.

Hay mucha gente que todavía no tiene claro que hace un productor aunque sean la figura más importante de la música contemporánea. Esto es entendible, porque los productores cumplen distintas funciones dentro de un inmenso abanico de posibilidades que van desde la simple opinión y presencia de otra persona en el estudio de grabación hasta el elegir los instrumentos usados, sumar arreglos, gestionar sesionistas, traducir a lenguaje técnico lo que el músico quiere y otro montón de tareas. Hoy en día, en muchos casos de instrumentación digital, son incluso compositores de las canciones.

¿Qué hace Jack Antonoff de todo esto? No podemos imaginar el total de su peso en el producto final, pero sabemos que canta y toca la guitarra, el bajo, la batería, el piano y el bandolín y que, además, muchas veces co-escribe las canciones. Pero si queremos conocer su esencia en profundidad, lo primero sería entrar un poco en contexto.

Contexto: Sonido Horrible de 2010/11/12

A principios de década el pop que más vendía, salvo contadas excepciones, era todo bastante desagradable, era el auge del drop y la sobreproducción que intentaban darle a todo un porte épico. Si bien hoy siguen quedando residuos de esa etapa y aparecieron nuevos clichés insoportables, estamos viviendo muy buenos años para el pop. Y entre las figuras que fueron abriendo puertas para hacer cosas más interesantes está el protagonista de este video: Jack Antonoff, quien, viendo lo descartables que eran la mayoría de los hits, decidió apuntar a hacer un pop con un razonamiento tan sencillo como efectivo: “La música de culto puede tener altibajos, pero la masiva TIENE que ser buena”.

En 2012 fun., la banda de la que era baterista y guitarrista, lanzó su segundo álbum: “Some Nights”. Pasando del indie rock que estilaban en su debut “Aim and Ignite” a algo más popero y teatral, marcado, además, por el mega-hit ‘We Are Young’. Aunque, a pesar del éxito, Jack estaba buscando hacer algo más personal y dejó de lado la banda para concretar su proyecto solista bajo el nombre de Bleachers. Además, un año más tarde, co-escribió y produjo ‘Brave’ de Sara Bareilles que marcó el comienzo de su fructífera carrera como productor.

Por un lado siguió aprendiendo a hacer todo por su cuenta para el debut de Bleachers, “Strange Desire”, y por el otro empezando a trabajar con su mayor compañera a lo largo de todos estos años: Taylor Swift. Desarrollando su modus operandi para trabajos ajenos, tomando varias decisiones que se convertirían en la principal razón de que sea una figura tan única dentro del pop. Primero que nada, ser apasionado y brutalmente sincero en cada letra, inspirado por la intensidad emocional de mujeres como Kate Bush y Fiona Apple, que considera mucho más atractivo que autores como Lou Reed y David Bowie que construían caminos complejos para enmascarar sus sentimientos. A su vez, buscar la manera de hacer universales sus experiencias personales, que no hable de la historia de un chico judío de Brooklyn marcado por la muerte de su hermana a causa de un cáncer, sino de lo que sus experiencias le generan en su interior. Y por último solo co-escribir canciones con el otro autor a su lado, o sea, no escribir temas para que otros los interpreten sin más, porque eso perdería su valor artístico.

Así que después de aparecer en 3 tracks del icónico “1989” de Taylor Swift pasó un tiempo participando en canciones ajenas de Troye Sivan, Fifth Harmony, Grimes y Sia, pero principalmente preparando lo que sería un 2017 exageradamente lleno de lanzamientos.

2017

Después de varios singles lo pesado empezaría en junio, con la salida del segundo disco de Bleachers, “Gone Now”, un poco menos arriesgado que el debut, pero al mismo tiempo más prolijo y efectivo, con la principal diferencia de estar mucho más influenciado por los Beatles. Dos semanas después se lanzó “Melodrama” de Lorde, un clásico moderno que no necesita demasiada presentación. A diferencia del debut de la neozelandesa, donde Joel Little había instrumentalizado de una manera íntima y sencilla, la producción de Jack vuelve todo más intenso, dinámico y listo para ser interpretado en estadios repletos de fans.

Para agosto salió su mayor hit hasta la fecha ‘Look What You Made Me Do’ que no solo rompió varios récords de mayor cantidad de reproducciones en el menor tiempo sino que también marcó el sonido que Jack y Taylor trabajaron para “reputation”, álbum que salió el noviembre de ese año y mostró una faceta más agresiva e industrial de la popstar, siendo probablemente su disco más distintivo. 

Pero no hay que pasar de largo que en octubre del 2017 saldría el LP que Antonoff co-produjo y co-escribió con la fenomenal guitarrista y cantante St. Vincent: “MASSEDUCTION”. Rock con una super-producción popera de sonido plastificado que, contra todo pronóstico, funciona de manera genial. Annie quería profundizar en el camino que había iniciado en éxitos como ‘Cruel’ y ‘Cheerleader’ y para eso llamó a uno de los pocos productores de pop que no hacen concesiones comerciales ni tienen miedo de hacer algo distinto. El resultado es uno de los discos más atractivos de los últimos años, emotivo, pegadizo, atrevido y, por sobre todas las cosas, original. 

Con el tiempo saldría “MassEducation”, una versión nudista del álbum, con las mismas canciones interpretadas solamente con voz y piano. Esas reversiones nos ayudan a entender el aporte sonoro de Jack a la obra.

Estos cuatro álbumes muestran la versatilidad de Antonoff, evocando el sonido del synth pop de los ochentas para el disco de Bleachers y dando un salto hacia el futuro con St. Vincent, no sin antes hacer escala en la actualidad para trabajar con Taylor y al mismo trabajar algo mucho más atemporal para Lorde. Todo en un mismo año.

2019

El 2018 sería bastante más calmado para Jack en lo que a lanzamientos se refiere, pero todo para preparar un 2019 casi tan maratónico como el 2017. Empezando con otro álbum fuera de su zona de confort: ARIZONA Baby. El segundo disco solista de Kevin Abstract, rapero líder de la boyband Brockhampton, buscaba combinar el rap del sur de USA con un sonido popero más radial y para eso trabajó con Jack y con su excelso compañero de grupo: Romil Hemnani. Entre ambos pulieron varios beats preciosos que uno va disfrutando más con cada escucha y que son, desde el hombro sobre el que llora Kevin en ‘Corpus Christi’, las postales que le inspiran nostalgia como el caso de ‘Georgia’ y también los traumas que lo arrastran a la infancia en ‘Use Me’.

ARIZONA Baby” salió en abril, y cuatro meses después llegaría un agosto colmado de música: Dos super lanzamientos como “Lover” de Taylor Swift y “Norman Fucking Rockwell” de Lana del Rey, a los que se suma un pequeño EPecito que ya vamos a comentar. Por parte de Taylor no hay nada nuevo, pop genérico bien efectista sin nada que decir más allá de algún que otro guiño a la comunidad LGBT+ hecho desde un lugar poco arriesgado. Pero con Lana sí que hicieron un álbum memorable, uno de los mejores del año y probablemente el mejor que hizo hasta ahora Elizabeth. Ella está con la mayor madurez que le vimos hasta la fecha, tanto poética como compositivamente, y encontró en Jack el compañero ideal para redireccionar su sonido hacia algo más personal que el estilo moderno que había probado en “Lust For Life”. La nostalgia que siempre atravesó su obra se siente más real que nunca con las guitarras y los sintetizadores de Jack, logrando una atmósfera sencilla y semi-acústica totalmente opuesta a lo que había hecho en “MASSEDUCTION” pero con un resultado igual de genial.

En cuanto el EP que mencioné previamente, se trata del debut homónimo del trío Red Hearse, integrado por Jack Antonoff, el cantante de neosoul Sam Dew y Sounwave, el beatmaker por excelencia de Top Dawg Entertainment y, por ende, principal productor de Kendrick Lamar. Con raíces diferentes de pop y rap ambientados por la brisa vocal de Sam hicieron ocho canciones para fanáticos curiosos y coleccionistas. Una joyita del R&B llena de dulzura que, esperemos, no sea olvidada en algún rincón de Wikipedia.

En fin

Jack Antonoff se gana el premio a mejor compañero todos los años por la pasión con la que compone y lo mucho que apuesta a proyectos que no necesariamente lo van a hacer famoso ni millonario. Su aporte a las letras de los músicos a quienes produce merece un estudio aún mayor que el que hicimos esta vez para su trabajo como productor, pero esta vez le dimos prioridad a ese rol porque es uno de los más denigrados de toda la música y al mismo tiempo uno absolutamente clave en toda su historia. Por eso mismo quisimos reivindicar a Jack, que tiene un portfolio envidiable, muy ignorado por llevar un perfil bajo. Ahora mismo ya está trabajando en el tercer álbum de Bleachers, que seguramente salga para el 2020. Con el que esperemos que siga superándose.