El valor del indie en Argentina: Music Wins Festival 2022

Crónica de la tercera edición del festival indie por excelencia, el 10 de diciembre de 2022.

Si hay algo que que apreciar de la música de nuestro país es que el indie y los artistas independientes, siempre prevalecieron y fueron mutando. La escena siempre estuvo y cada cierta cantidad de años vuelve a hacer un boom y despegar.

Pasamos por una variedad de bandas increibles. Desde la era de la mítica Suarez, los inicios de Juana Molina, la ola del nuevo rock argentino, una época de muchísima experimentación donde primaba la rebeldía en las venas de todos los artistas. Hubo un revival donde El Mató a un Policía Motorizado tuvo un boom y se plantó como cabeza de la escena que logró darle visibilidad a artistas de La Plata, lo que luego sería una gran cuna del Indie que no paraba de escupir grandes bandas.

Para finales de la década del 10 el circuito indie argentino tuvo un recambio fuerte donde los géneros musicales que compartían lugar (indie rock, indie pop, neopsicodelia, jangle pop y otros) alcanzaron su tope local. Hubo escraches, sequía de discos y cierto recambio generacional más interesado en las nuevas voces que surgían del trap, el r&b y algunas mezcolanzas. Los festivales que estaban en onda empezaron a dar protagonismo al nuevo cool, sean Ca7riel y Paco Amoroso, Chita, Taichu, Militantes del Climax, Nafta, Six Sex y hasta El Doctor. Quedan por supuesto Mi Amigo Invencible, El Mató un Policía Motorizado y, al menos el hype de, Usted Señalemelo, pero los nuevos auges de Babasónicos y Miranda! tienen más peso como headliners. Esto no es necesariamente algo negativo, celebramos la diversificación, pero sí es un cambio real e iludible. La generación indie, sea porteña, platense, cordobesa o mendocina, entró en una etapa de receso.

Esto no significa que no hayan quedado artistas vigentes y un público para ellos, menos aún que este grupo de estilos esté pasando un mal momento a nivel internacional. Tenemos un año con discazos de Animal Collective, Julia Jacklin, Wet Leg, Sorry, Niños del Cerro y muchos más. Por lo que Music Wins Festival tiene sentido, y quizás más que nunca, como lugar argentino del indie. Por locales como Zoe Gotusso, El Zar y Gativideo, así como por internacionales como los recientes Alvvays y los clásicos Magnetic Fields.

En su tercer edición demostraron que el interés por esta música sigue ahí, aunque no sea trending topic. Lograron un festival internacional serio, con un buen venue y la apuesta por artistas que llegaron por primera vez al país. La gestión coordinada con Fauna Primavera de Chile y el Bala Clava Fest de Brasil funcionó y ojalá consiga constancia, si lo permite la rentabilidad del evento.


Arrancamos el día en el Wins, uno de los escenarios gemelos con un plato rabioso y con el sol en la frente. Mujer Cebra es un power trío que viene del palo del rock y hardcore alternativo, con un toque de influencia del skate punk. Alguien medio quedado en el tiempo (como yo) puede encontrar el espíritu de Charlie3 y Eterna Inocencia en el sonido de estos muchachos, la energía que desprenden en vivo es increíble.

Sin prisa pero sin pausa, fueron contundentes y precisos con la voz de Santi Rocca que alargando el final de los versos añadía un plus ambiental al sonido, más envolvente medio boom boom kidnero. A pesar del corto tiempo (cada banda tenía 30 minutos) hay algo positivo: desear un show exclusivo de ellos hace que se promueva la escena.


Por suerte antes de que podamos reaccionar por el fin de Mujer Cebra ya teníamos a Fonso arrancando la fiesta en el escenario contiguo con la intro de ‘Light my fire’ (sí, la de The Doors) y un bandón fenomenal que lo respaldaba. Una media hora con mucha personalidad sobre el escenario y bastante diversión que te hacian aguantar ahí a pesar del calor. Fonso es una de las personalidades más curiosas del circuito nacional y es genial encontrarlo no tan solo con su PC como en estudio, sino junto a un gran grupo habitué a la hermosa tradición de la zapada.

La puntualidad de los shows es algo a destacar porque a pesar de quedar con ganas de más al terminar un artista, -sin mucho margen de tiempo- otro te cubría instantáneamente.

Gativideo nunca pierde lo bizarro. Tocando frente a una cancha de rugby con aviones pasando por el cielo menos que menos iban a perder el toque. Con sus looks inspirados en todo lo que sea vintage, kitsch y bonachón celebraron su trayectoria y personalidad. Con ellos la diversión está asegurada.


En el galpón al lado del ingreso al festi esperaba un escenario sobre una pista de basquet, ahí dio apertura al día Valuki, la cual solo pudimos ver minutos por cuestión de itinerario pero hay que destacar su voz suave que envolvía todo el tinglado.

Aún así volvimos hasta ese escenario para presenciar el torbellino que fueron Las Tussi, sin dudas fueron lo más estruendoso del día y una banda absolutamente necesaria para levantar la tarde. Las chicas vienen de Mar del Plata, un circuito que merecidamente se está visualizando más porque hay una cretividad única que da para profundizar en otro momento. Las 3 vienen de palos muy distintos, Ana tocaba el contrabajo en la orquesta, y Nina era baterista de jazz. Cada una tiene su preferencia personal sobre el estilo de punk pero las une el ruido y la amistad, cosa que se nota en el escenario. Una química única, un show relámpago con letras anecdóticas, y un sonido sucio que habilitó al único momento de pogo en un día que poco a poco se volvió más relajado.

La banda !!! (pronunciesé Chk Chk Chk) eran claramente los colgados del lineup. Un uppercut inesperado cuando el sol todavía rostizaba nucas. Un grupo de adultos con una energía casi de colegio secundario, con ganas de hacer gritar y bailar. La intensidad era tal que su cantante hasta bajó del escenario para saltar entre todos. No estaban acorde al resto y eso de alguna manera es la esencia de la banda. Ser la sorpresa. Y sorpresa fueron.

Ya no sabemos que decir sobre Nafta, si todavía no saben quienes son déjenme decirles con todo el respeto del mundo, que son unos boludos y se están perdiendo la representación más fina del neo soul en Argentina. Cada show que presentan es más impecable, la banda ya dejó de ser muchos seres virtuosos unidos y pasaron a ser un único ser que se despliega sobre el escenario como un dispenser de groove. Seguramente los más alejados del Indie en la fecha acompañando a Las Tussi, pero que de todas formas calzaba perfecto en el ambiente del Music Wins sin contar que siempre es un buen momento para gozar de la mano de ellos.


Ya con una cantidad de gente contundente en el predio del Club Ciudad de Buenos Aires se perfilaron los primeros grandes, los reyes de la nostalgia en forma popera onírica y mis canadienses favoritos. Alvvays pisó el país por primera vez paseando con el tour de su disco muy reciente (pero de eso ya hablamos en la recomendación de shows pre festival).

Arribando con unos estilazos en vestimenta con colores distintivos muy a lo Power Rangers y con un sonido muy pulcro aún con el toque sonoro desgastado insignia de la banda, nos hicieron ver que su orgullo por sonar bien en vivo está justificadisimo. Sobre el escenario son reconocidos por hacer las cosas al estilo Pixies: subir, arrancar a tocar y darle quinta a fondo hasta que no haya más setlist, pero conmovidos por los ‘Olé Olé Alvvays’ y el agite, se tomaban el tiempo de conectar con nosotros. Repartido entre el último disco y sus hits nos dieron la cuota de su sonido clásico y los pasajes juguetones y experimentales de su presente. Molly te desgarraba con unos tonos muy profundos sobre letras nostálgicas, y luego con la voz más tierna que exista nos decía “Gracias Buenos Aires”.

Zoe Gotusso está en su mejor momento hasta ahora, y dada la curva de crecimiento, muy rápido esté mejor y mejor y mejor. Antes de ser solista ya tenía afirmado un lugar que es cada vez más propio en la escena. Su ensamble le calza perfecto vaya a la bossa o a algo más indie o a algo más groovero. Día a día hace canciones más lindas y retoca con buen gusto las anteriores. Con la proyección que tiene se puede comer la década y ojalá lo haga.

A la par de Zoe nos dividimos para estar en el show de Helenita aka Oddmami (que hace poquito cubrimos la presentación de su disco). Acompañada de su banda, dio un show tierno y bastante íntimo en la islita donde se plantó el escenario Indie, charlando mucho con la audiencia y presentando gran parte de “Mosaicos”. Paso clave por el festival para Hele.

Sin duda alguna tanto la presencia de Crumb como el show que dieron fue completamente la sorpresa de este festival. Un cuarteto completamente independiente que es relativamente conocido en la escena pero que vuela tan alto, pisó Sudamérica por primera vez y dio un gran batacazo. Ya con una multitud interesante en el predio, tocó relajar un rato y gozar de la psicodelia de los chicos universitarios.

Si hay algo que envidiarles no es el virtuosismo sino la capacidad para crear ambientes y jugar en el medio. Instrumentalmente se dieron el lujo hasta de improvisar un poco durante las canciones con una creatividad muy bonita, principalmente Lila. Te atrapaba la vista y también los oidos jugando con la guitarra o su caja rítmica. Las teclas hacían un trabajo magnifico, que a su vez se colgaba un saxo en momentos claves y tiraba magia. Este show fue uno de los puntos álgidos de la fecha, super atrapante al punto de hacer perder la noción del tiempo.


Los Magnetic Fields, con diferencia los más veteranos del lugar, se subieron al escenario a trabajar. No demostraron emoción alguna. Ni se mosqueaban para cantar canciones que invitan a tomar éxtasis o ponderan las tetas más grandes del mundo. Eran ancianos en modo avión, daba igual si estaban en Argentina, en Armenia o en Arkansas. Sin embargo, aún con la onda de un renglón, su recital fue fascinante. Las canciones, incluso muchas con cierta inclinación por un tono monótono, tienen una fuerza bárbara. Son maestros del indie provenientes de otra época, del S. XX, tan lejano para estas sensibilidades. La experiencia fue fascinante, solo factible por una banda única como ellos. Pediríamos que vuelvan, pero no nos escucharían, están ocupados tocando excelente.

Davendra Heart con su banda de café de lujo y un latin lingo se ganó a una ciudad que parecía seguidora suya de larga data. Tuvo, a ojo, a 10 mil personas encandiladas con su soltura. Como si fuera fácil creó un halo de intimidad y complicidad con la masa y guío a todos a cada lugar que quería. Peligrosa habilidad de seducción tiene, con hits o deep cuts, que esperemos siga utilizando para hacer el bien.

Ya con la noche completamente puesta y con el estómago contento tras largas horas de festival iniciaba el amigo de los canguros, cantante y DJ Chet Faker. Plantado en el escenario completamente solo con su bata distintiva, el australiano se armó de valor ante una cantidad enorme de gente que tenía ganas de mover las caderas. Algo simpático entre el publico era como a medida que pasaban los hits la gente iba cayendo en que ya lo conocía pero que no sabía que esa canción le pertenecía.

Comenzando tranquilo y relajado demostró que algo sobre fiestas sabe. Fue aumentando la intensidad bailable a lo largo del show, jugando un poco con los chiches de DJ entre canciones se ponía al nivel de disfrute de la audiencia. No sólo hacia la gente bailar sino que buscaba con los momentos de DJ incentivarse a él mismo a mover el columpio.

Los cuatro Metronomy demostraron ser headliners perfecto para este festival. Lo que habla de la genialidad de ellos y la singularidad de este evento, siendo que sus pares en el país problemente priorizarían espectacularidad y convocatoria para la hora pico de la jornada. Pero ahí estaban los del metrónomo, con sus chistes confianzudos con su ya conocido público argentino. Pidieron que la cámara enfoque al tecladista Oscar para escucharlo decir: “¿Qué miras bobo?”. Chicanearon que sin Inglaterra ahora el Mundial iba a ser más fácil y en general demostraron mucho cariño por el aguante de la gente. Todo fue respaldado con música, clásica y nueva, que aprieta justo en la intersección entre lo indie y lo electrónico. Una mezcla genial de la que son referentes en estudio y en vivo, donde exprimen el jugo de que varios puedan cantar y animar. Todos bailaron y rieron a su ritmo. Ni ellos ni nosotros lo vamos a olvidar.