Reseñas

Fernando Cabrera –
Música para El Dirigible

En Montevideo, durante un tiempo, fue muy reconocido un graffiti que rezaba «YO ENTENDÍ EL DIRIGIBLE», como un comentario de la película «El Dirigible» (1994), en su momento la producción más grande del país y un fracaso comercial con críticas mixtas. Recomendamos mucho verla, especialmente si se gusta de David Lynch, pero lo que nos convoca es su banda de sonido, tan ladera de esa producción como una obra propia.

Fernando Cabrera es un referente de la música popular del Uruguay, con un sello de guitarra despojada y una voz tan tambaleante como inmersiva, pasea entre los ritmos de candombe y murga cruzados con la balada, el jazz y la fusión moderna heredada del estilo de los 80s y 90s orientales. Cuando lo convoca Pablo Dotta para hacer la banda sonora de «la primera película uruguaya», trabaja mucho tiempo en conjunto con él, pasando revisiones y alteraciones distintas a una producción centrada en la música, y que recuerda como difícil, pero que logra la creación de un universo. Tanto la película como este OST van virando por distintos paisajes, expresan sentimientos a veces llevaderos, otras profundamente cerrados e incómodos, pueden ser inconexos pero nunca dejan de absorber a quien los experimenta. Este disco complementa todo el ambiente, la desorientación de la angustia, los cambios súbitos y las influencias varias. Se dota de varios temas instrumentales, paseando por géneros y voces disímiles que cuentan tantas historias de origen desconocido, pero que llaman a seguirlas hasta perderse. Cuando aparece la voz ondulante de Cabrera corta la seriedad y a nuestra intención de analizar para despertar algo interno, algo roto, algo tan sentimental como profundo de lo que es un mundo perdido que busca una memoria que no se sabe si existe. 

No sabemos si hace falta «entender» El Dirigible. Lo que nos cuenta excede a su historia, y eso sí nos puede llegar a todos por vía directa.