Reseñas

Harold Melvin & The Blue Notes – Wake Up Everybody

Philadelphia International, la mega discográfica afroamericana que impuso el philly soul en los 70s, tenía varios caballitos de batalla dispuestos en el mercado para dominarlo desde la vacante que había dejado Tamla-Motown. Si bien Gamble & Huff lograron lo que Berry Gordon Jr. desde Detroit (capitalismo negro en base a un sonido propio del sello), su gloria fue algo más breve. En el ’75 la música disco tomó forma con la instrumentación prístina del philly soul como base, por lo que el estilo pasa a quedar anticuado para la nueva generación y el mercado.

Sin embargo ese mismo año saldría una de las obras definitivas del género: “Wake Up Everybody”. En 1971, cuatro años atrás, Marvin Gaye había alcanzado una trascendencia casi incomparable en la historia musical pasando de ser un lindo cantante romántico a un músico que dio voz al pueblo de la forma más bella que se conozca en “What’s Goin’ On”. Los Blue Notes siguieron su camino en esta obra, la más vigente de su catálogo y a la vez portadora de una orquestación y juegos de pregunta y respuesta que están entre los más preciosos del soul setentero, lo que es realmente mucho decir.

Fue su último disco con Philadelphia International y el último con Teddy Pendergrass, que era el cantante principal a pesar de que el nombre del grupo indique otra cosa, quien más tarde tuvo una exitosa carrera solista en el smooth soul más romántico. Justamente las canciones de amor eran su especialidad y la de la discográfica (oigasé ‘I Miss You’), por lo que ese mismo fue su lenguaje para expresar el mensaje social del LP.

Wake up, all the builders
Time to build a new land
I know we can do it
If we all lend a hand

Wake Up Everybody

En solo dos de los siete temas, ‘Wake Up Everybody’ y ‘To Be Free To Be Who We Are’, se predica por un futuro libre, pero incluso en las grandes baladas del álbum el amor, un amor entre iguales, comprende el ideal de una vida compartida placentera. Así como la conmovedora portada que le ilustró Edward Soyka, la instrumentación a cargo de la MSFB, orquesta de P.I., transmite una esperanza que reside en el interior. No hay denuncias ni órdenes, ni siquiera se nombran los males que asediaban y asedian a los ciudadanos afroamericanos o a cualquier otra minoría, pero esto, así como lo hace tibio, también le da una universalidad que es tan maravillosa como necesaria.

You can do anything and everything you wanna do
You can prove anything and everything you wanna prove
You can try anything and everything you wanna try
You can buy anything and everything you wanna buy

But it all depends on you, yes it does

To Be Free To Be Who We Are