Reseñas

Jacqueline Taïeb –
Jacqueline Taïeb

Discos de culto si los hay, el LP debut de Jacqueline Taïeb es una rareza fascinante de los 60s. Ella nació en Tunis, Túnez, aunque vivió desde los 8 años en Paris, su herencia familiar, la beatlemanía más el pop francés típico determinarían el estilo único que desarrolló. En Francia la línea beatlesca no permeó tanto como en gran parte de Occidente, lleno de imitaciones por diestra y siniestra, en gran parte porque tenían bien establecida su música popular; obviamente todas las grandes bandas británicas de la época fueron influyentes, pero igualmente los francófonos también tenían al Yé-Yé y estrellas como Françoise Hardy para que protagonicen su propio mercado. Jacqueline en ese contexto aparecía con unas influencias particulares, habiéndose maravillado con la música de Elvis y su descendencia a la vez que se había criado escuchando chanson tradicional y música de Medio Oriente.

Según sus propias palabras los franceses son lo mejor para crear letras y melodías, los americanos en su forma de cantar sumada a su soltura y los árabes en grooves rítmicos. Con esa ecuación en mente elaboró trece canciones que hacen la media hora de su primer y único disco en todo el Siglo XX. Hay cameos sonoros de The Who con energía adolescente de rock and roll y, mientras la psicodelia hippie apuntaba hacia la India y sus sitars, Taïeb atendía el llamado de cuerdas y percusión de Constantinopla. Es un cóctel de influencias extravagante, pero la ternura característica parisina lo hace de lo más amigable.