Lolabúm y la paradoja del disco del año

Un disco que llama y un disco que recibe la llamada: «Verte Antes de Fin de Año O Clarividencia» el álbum doble que sacó Lolabúm este 2020 es una de las obras más sensacionales de la música latina en la última docena de meses y un documento de cómo el encierro atravesó nuestras vidas. Además, este duplete es una gran motivación para conocer la música ecuatoriana, muchas veces pasada por alto y tan rica como la de todo Latinoamérica

La idea de un disco del año o un disco de la década no es más que un juego. Uno divertido de jugar y que, además, llama siempre la atención. Aunque hay una perspectiva seria en la que podemos pensar estos reconocimientos que es la representación de un proceso histórico que atraviese a al menos una comunidad. No hay ninguna duda de que el 2020 para todo el planeta va a ser recordado como el año de la cuarentena, evidentemente ha habido otros sucesos trascendentales como las revueltas afroestadounidenses por los asesinatos de George Floyd y Breonna Taylor entre otros ciudadanos, una nueva guerra contra Armenia, la lucha del pueblo nigeriano contra la policía, el plebiscito por una nueva constitución en Chile y más. Cada uno de estos hechos se han filtrado explícita o implícitamente en millares de obras artísticas más o menos impactantes. Pero el coronavirus claramente ha sido el conflicto más universal de todos y también tenemos registros desde una sensibilidad musical que también merecen ser referenciados en libros de historia como testimonios del sentir individual ante este contexto tan particular.

En ese sentido brilla muchísimo Charli XCX con su “how i’m feeling now”. La británica tiene todo lo necesario para ostentar un título tan fúnebre como el “Disco de la cuarentena”. Musicalmente es una genialidad que logra aportar mucho valor experimental al pop mainstream con una dosis fuerte de PC Music merecedora de ovaciones y creada por ella, Dylan Brady de 100 Gecs y A.G. Cook entre otros locos lindos. Además, es un disco saturado por la experiencia de la vida en cuarentena capturando en tan solo dos meses un montón de sensaciones muy intensas que sacudían a Charli mientras pasaba sus días aislada junto a su pareja. Canción por canción ella explaya su realidad, el extrañar a las amistades y algunos lugares, pero principalmente la intimidad romántica. Olvidando lo racional, expresando nítidas sus emociones, como recién salidas de donde sea que salgan, plasma el amor en términos de espacio: La privacidad, la actividad sexual, la sinceridad y la confianza; yendo de la falta al exceso. Convivencia genuina con lo que significa pensar en plural y no dejar de pensar en uno mismo.

Cuando uno piensa en el disco latino del año vienen varios trabajos a la cabeza,  pero hay uno que resalta en esta materia de expresar cómo un contexto atraviesa lo individual, algo que aunque no necesariamente sea consciente, siempre está presente en el arte y se encuentra explayado de forma extraordinaria por Lolabúm, los protagonistas de este video, que este año lograron documentar la catástrofe del plano colectivo y del plano personal en dos discos siameses llamados “Verte Antes de Fin de Año” y “O Clarividencia”. 

¿Pero cómo se llega a ese sonido? Una pregunta que se amplía al saber que Lolabúm es una banda quiteña que empezó como cualquier otra banda latina de indie. Canciones simplonas y simpáticas ideales para centennials alternativos. En 2016 sacaron a tropezones «El Cielo«, su disco debut, y fue aplaudido por la vecindad musical. Pero por lo que cuenta Pedro Bonfim, el cantante y conductor de la banda, el conformismo del público no fue tan grande como su propio inconformismo. El salto cualitativo entre su primer trabajo y el actual es increíble, especialmente porque, al menos en mi apreciación, los circuitos indie no tienen muchas ambiciones creativas, pero para nuestra suerte Pedro parece incapaz de quedarse en la comodidad de un mismo sonido. El paso intermedio fue «Tristes Trópicos«, en el que ya se notaban muchas inquietudes por dentro y fuera de la música que explotaron en el 2020.

Lolabúm modelo 2020 es una serie de climas que desafían las capacidades predictivas de cualquier meteorólogo. Noise pop, indie, post-industrial, rock experimental y más etiquetas que podemos insinuar solo conforman algunos de los colores de su arcoíris, en el que más que géneros, hay influencias e ideas. Hay una herencia musical muy grande de Ecuador y Brasil, país del padre de Pedro Bonfim, además de una influencia enorme de Charly García. De todas esas mezcolanzas salen las precipitaciones de la banda. El hecho de que su sol siempre salga por un horizonte distinto motiva a observar cada amanecer. Es muy probable que a cada oyente le sean más cómodas unas estéticas que otras, pero la gran variedad de impactos que pueda tener en el receptor suma mucho a la experiencia. Los LPs estallan en un brainstorming que lo hace impredecible, sorprendente y super-super entretenido. El caos híbrido entre analógico y digital está guiado por un oído excelente capaz de captar la musicalidad en samples de todo tipo y reinventar sus canciones en forma de collages hechos desde la comodidad del hogar. 

 Porque esta ruptura radical con el sonido previo de la banda tiene 2 orígenes: La huida del espíritu simplón de “El Cielo” y la agitada que le pegó el encierro a composiciones que ya estaban hechas. Porque para marzo de este año ya tenían veinte canciones listas para salir, pero el contexto las transformó y las resignificó. La idea inicial eran veinte canciones repartidas en dos discos que se llamen “20” por una atracción numerológica de Bonfim por la idea de que 2020 solo tiene dos números. La pandemia reforzó el sentido de muchas piezas creadas en un bajón anímico muy duro, resignificándolas y modificando al menos 12 de ellas. Para Pedrito Bonfim la tragedia colectiva es tan personal como la individual y esa dialéctica se explaya en todo el trabajo. Incluso el track ‘Quedándome y Yéndome’ ya hablaba sobre la enfermedad y esa cuasi-predicción terminó bautizando la segunda parte como “O Clarividencia”.

El sentido de la catástrofe aparece desde la portada de “VAFTA”, que es una pintura de Rafael Troya intervenida por Bonfim. El cuadro original es un retrato del golpe que causaron dos terremotos consecutivos en la ciudad ecuatoriana de Ibarra allá por 1868. ‘Dios Mío Ya No Veo Noticias’ refleja lo estresante de la sobreinformación y las fake news, ‘171’ relata la ausencia del estado ecuatoriano ante la crisis, ‘El Sonido Imperceptible de Escribir por Celular’ puede interpretarse como el paso de las relaciones amorosas al plano digital por la distancia, la nostalgia está presente en por ejemplo ‘Casi 20 en el 2016’ y hasta hay especulaciones sobre el final de todo esto y la post-pandemia en ‘Después de Que’. Incluso yo creo que de esto mismo trata el final de la obra, ‘La Mejor Canción de Amor’ y su preludio ‘Tons Ke’ en el cual afirma que todo lo previo es igual a nada, ese último track es en realidad el disco. Esta canción presentada como la vuelta a casa después de una odisea y yo interpreto eso como la disolución de esta realidad, el retorno ansiado de la normalidad. Para Pedro, que hasta ahora lo reconocemos como un romántico incorregible, el lugar al que más desea regresar es al amor.

 Sin embargo, este no es un disco conceptual sobre la catástrofe, sino que es un disco atravesado por la misma. Esta diferencia es fundamental porque lo hace mucho más realista, la reacción pura de cómo irrumpió y transformó nuestras vidas, pero no necesariamente a nosotros. Las canciones sobre la sociedad ecuatoriana y las relaciones carnales son constantes en la carrera autoral de Pedro Bonfim y acá están presentes con más o menos dosis de cuarentena. ‘Dios Mío Estoy Inlov’ y ‘Cuando Quieras Jugar Conmigo’ por ejemplo, una plegaria y un reclamo, son dos piezas muy sinceras inspiradas en los cortocircuitos de una conexión romántica. Del otro lado tenemos las reflexiones de un ateo en un país saturado de cristianismo como lo es Ecuador. Allá nueve de cada diez personas son cristianas, Pedro pertenece al 10% restante, una porción para la que la religión es tan inesquivable como para los creyentes, según sus propias palabras, en cada cuadra hay una iglesia. En el track ‘Problema de Dios’ Bonfim se enrosca un rato en su ateísmo de una forma muy sincera que sirve para entenderlo dentro de su contexto. Esto también se hace presente en cuestiones simbólicas, ambas portadas están unidas por la serpiente de cobre que, según el Antiguo Testamento, Jehová le hizo construir a Moisés para que sirva de antídoto para los ataques de una plaga de serpientes que él mismo había lanzado al pueblo por dudar de su voluntad. Además, en ‘Penitas’ tema crucial de la obra, toma como dos grandes referencias a la Virgen del Panecillo y la Virgen de Aparecida.

Hasta 2020 nunca había escuchado un disco de música hecha en Ecuador y esto no es que yo tenga un prejuicio con su cultura, si no que realmente al Conosur llega poco y nada de lo que se produce por allá. “Verte Antes de Fin de Año” no fue lo primero que experimenté, pero si lo que me enamoró y me motivó a buscar más producciones ecuatorianas e incluso a motivarlos a ustedes a hacerlo. Lolabúm tiene el poder de generar un fanatismo muy fuerte y eso viene muy bien para poner al país pequeño en el mapa y recordarnos que en todos los rincones del mundo, por más recónditos que sean, hay potencial para la creación artística. 

Esto es importante, no solo porque viene muy bien mirar hacia las escenas latinoamericanas, también porque tienen una identidad ecuatoriana muy marcada. Por más de que no todos los podamos apreciar, tengo entendido que hay muchos samples de su cultura popular, además de que en toda su performance hay muchas reivindicaciones sociales y políticas dirigidas directamente al contexto de Ecuador. Ni hablar de que en sus canciones hay declaraciones muy memorables respecto a la vida en su nación:

Para ser ecuatoriano solo falta hambre

Casi 20 en el 2016

En mi país la moneda es el dolor, perdón el dólar

Sin Trabajo y Sin Talento

Este es uno de esos videos que el canal que, aunque hagamos por gusto, en parte también sentimos que es una responsabilidad. Sería un fallo muy grande como medio latino de música no hablar de Lolabúm, especialmente siendo que están teniendo poca cobertura por fuera de su región. La invitación a que los escuchen va más allá del disfrute sonoro. Lolabúm es importante.