Reseñas

Luis Alberto Spinetta – Don Lucero

Este álbum de Luis Alberto sale después de “Tester de Violencia” y propone algo completamente diferente. 1989 fue un año especial para el rock argentino, pues tras la partida física de Miguel Abuelo y Federico Moura un año antes, los grandes lanzamientos a la par de Don Lucero como “Bang! Bang! Estás liquidado” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, «Cómo conseguir chicas” de Charly García, ‘Languis‘ de Soda Stereo, “Fiebre” de Sumo, entre otros, le dieron un aire que necesitaba la escena para pasar esas dolorosas pérdidas.

Este cambio que menciono en relación a “Tester de violencia”, coincide con el que hay también a nivel simbólico en el nombre de los álbumes y el imaginario que podemos llegar a pensar en primera instancia. De “Tester de Violencia” a “Don Lucero”, hay una vuelta de tuerca que nos podemos imaginar.

Cuenta el propio Spinetta que “Don Lucero” está centrado en los sentimientos y en los sentidos. Es un álbum de imágenes e impresiones que no tiene narrativa y no cuenta ninguna historia en particular, y se lo siente así.

Incluso, una de las peculiaridades que he notado es que dependiendo de con qué auriculares o parlantes escuches el álbum, hay muchas veces en las que se siente a la voz con muy poca presencia en la mezcla. Si no le prestás atención, te olvidás que ahí está Luis cantando. Buscó una voz más aguda que en otros discos, y que sea cambiante, tratando de amoldarse al color de cada tema.

La parte lírica del álbum surge de la música y no necesita mucho análisis. Tiene temas como ‘Wendolin‘ que son de amor, y justo esa parte de la vida que escapa a la racionalidad, no hay que buscarle una visión intelectual. Sí podemos destacar por ejemplo la repetición de palabras en vez de usar sinónimos o metáforas: “Un sitio es un sitio/ un sitio es un arco dorado/ no importa no importa/ un sitio es una zona en el alma” (‘Un sitio es un sitio‘).

Revisando la discografía de Spinetta, podemos decir que Don Lucero es un anticipo de las intenciones artísticas que tenía El Flaco para lo que iba a hacer después de Los Socios del Desierto. Era una lenta evolución que distaba del sonido de Spinetta Jade, pero que desde “Privé” empezaba a mutar.

Tratando de armar lo que en un futuro sería su propio estudio de grabación, se empezó a entusiasmar con las últimas tecnologías tanto en lo que respecta a sonido como en general. Así es como consiguió una Commodore 2, que aprende a usarla, y a dibujar. Jugando algunas horas, pixel por pixel, consigue en su monitor una cara estelar, medio difusa, que bautizó como «Don Lucero«, y que sería la portada del álbum. Esta portada, resultado de la alta tecnología, estaba vinculada al lado A del álbum, los 4 primeros temas que son más clásicos. Del otro lado, los temas restantes remiten a los momentos más herméticos de su carrera, como aquel primer disco de Invisible.

Sabemos que dentro de un paradigma musical es difícil escapar de ciertos elementos estéticos propios de la época, pero lo que hace que sea diferente es desde dónde nace la forma de hacer arte del Flaco. Lleva eso que quiere transmitir en el momento, a la música. De la forma que mejor le siente, a ese mensaje o sensación que quiera hacernos llegar.

Sí se siente en la producción que es un álbum de los 80s. Aún así, por más características ochenteras que tenga a nivel producción, ya sea en la batería, los teclados, o el bajo, tiene el sello de Luis Alberto Spinetta.