Rastreando Escenas: El auge del UK Hip Hop y el grime en 2019

Skepta, Dave, slowthai, Little Simz y Stormzy son la cara de una nueva generación de rap hecho en el Reino Unido. Junto a rookies como Ocean Wisdom, Aitch y The Four Owls, y veteranos como Wiley, Jme, Dizzee Rascal y Kano están haciendo historia para el UK rap y el grime en pleno 2019.

slowthai, Dave, Skepta, Little Simz y Stormzy son nombres que están apareciendo entre los exponentes actuales favoritos de muchos melómanos alrededor del mundo y cada vez pisan más fuerte en el mainstream. Estos raperos provienen de una escena londinense que existe hace mucho y siempre ha tenido un sonido muy distinto al de cualquier otro país, pero por distintas circunstancias no se han dado a conocer antes. Viendo esto, desde Lúcuma queremos responder dos preguntas ¿Si hay tanta riqueza musical porque no es reconocida? y segundo, pero más importante ¿Qué vale la pena escuchar? Pero primero, como siempre, necesitamos un poco de contexto.

El Reino Unido está pasando por un gran momento musicalmente hablando. Basta con ver los Mercury Prize, premios verdaderamente prestigiosos que nominan una docena de discos sin distinción de género y entregan un reconocimiento a uno de ellos como álbum del año. Este 2019 los doce seleccionados fueron todos excelentes y comprenden el R&B, el art pop, el jazz, el rock, el post-punk, el punk, el rap y el grime. Las bases musicales del país se cimentaron en los 60s y 70s, pero la cumbre actual tiene unos orígenes distintos: La inmigración. Según los registros oficiales, en los últimos treinta años cinco millones de extranjeros se asentaron en el territorio británico, algo que tiene un peso enorme en el total de casi setenta millones de habitantes. A Inglaterra, al igual que a todos los países primermundistas, en algún momento le iba a llegar el karma de todos los desastres imperialistas que hicieron en África, Asia, Europa del Este y Latinoamérica. Esta situación no le gusta a muchos ingleses blancos y eso ha impulsado la llegada al poder de un conservador con un perfil público parecido al de Donald Trump, como lo es Boris Johnson, electo alcalde de London y después primer ministro del reino. La política europea en el siglo XXI gira entorno a la inmigración y Boris está a la orden del día preparando la salida de Reino Unido de la Unión Europea, buscando, entre otras cosas, dificultar el tránsito de forasteros. La tensión entre varias comunidades y la calidad de vida en constante irregularidad desde la crisis mundial de 2008 protagonizan la vida en los barrios marginales de donde salen la mayoría de exponentes de punk, post-punk y Hip Hop.

 Además de personas de Pakistán, India y el resto de Europa, hay una presencia importantísima de jamaiquinos, nigerianos, ghaneses y sudafricanos, que son quienes más impactaron en la cultura musical británica. La influencia de la música de Jamaica cubre todo Occidente y es, entre otras cosas, madre del rap. DJ Kool Herc, el pionero indiscutido del movimiento importó de su Kingston natal el uso de soundsystems para hacer la primer fiesta Hip Hop de la historia. Sin embargo en Estados Unidos no tuvo tanta presencia en lo sonoro como en Inglaterra, donde algunos de los principales exponentes históricos están totalmente influenciados por el reggae, el raggamuffin y el dub.

Todos los músicos que nombramos al principio de este video son inmigrantes o hijos de inmigrantes de islas angloparlantes del Caribe o países africanos. Y eso se nota en su acento y en las historias de vida que moldearon su música. También provienen de esas comunidades la mayoría de exponentes históricos del Reino Unido, pero acá hay que marcar algo fundamental, que es que hay dos escenas de rap británico. Por un lado está el rap común y corriente, al que no le faltan grandes personajes como The Streets, Roots Manuva, The Four Owls, Lewis Parker, Ocean Wisdom y Little Simz, que es una de las mejores raperas de la actualidad y este año se ganó el amor del público internacional con un disco del que vamos a hablar en un ratito. Por otro lado está el grime, un género que surge de la fusión de movimientos de electrónica bailable UK Bass, jungle, garage y 2-step con el rap. El eskibeat es la cadencia del dancehall, pero con una estética futurista y agresiva para bailar frenéticamente sin descanso. Las pistas de boom bap clásico suelen estar entre los 80 y los 100 bits por minuto, las de trap alrededor de los 130 y las de grime alrededor de 140. Además en el grime se busca rapear a la velocidad del beat, no como en el trap donde suelen rapear más lento, dando así con un ritmo que los raperos estadounidenses no pueden manejar. 

 Este primo del rap nació en Londres y entre el 2000 y el 2003 fue criándose con sus primeras canciones, las que se distribuían independientemente y fueron formando una escena underground propia. Como con la mayoría de los movimientos, nunca queda claro quién fue el primero en hacer qué, pero hay un consenso general en que Wiley es probablemente el mayor responsable del sonido eskibeat. El cambio que hubo en 2003 fue la salida de “Boy in da Corner” de Dizze Rascal, el indiscutido mejor álbum de la historia del grime y uno de los mejores de la historia del rap. Una obra conceptualizada, compuesta y producida por un chico de dieciocho años que popularizó el grime y ganó un Mercury Prize. Las letras representaban las calles londinenses más duras y se interpretaban con flows nunca antes escuchados sobre beats geniales y muy distintos entre sí.

Después de “Boy In Da Corner” y como parte de la primer camada de álbumes clásicos del grime salieron “Treddin’ On Thin Ice” de Wiley, “Home Sweet Home” de Kano y “Against All Oddz” de Lethal Bizzle. Con estas obras se conseguiría un acercamiento al mainstream por parte de algunos, especialmente Dizzee que iría a lugares cada vez más poperos pero siempre haciendo gala de su virtuosismo, pero el grime iba a mantenerse underground, en fiestas de barrios bajos y radios piratas. Su identidad callejera, marginal y negra le iba a ganar la represión directa del gobierno, censurando canciones y cancelando recitales continuamente por varios años. Los MCs se mantuvieron unidos en supergrupos como Roll Deep, Boy Better Now y N.A.S.T.Y Crew, pero fueron desplazados del ambiente de las fiestas, así que el género fue sufriendo un proceso de “desbangerización”, mutando en algo más popero y accesible que le quitó su gracia. Aproximadamente entre 2008 y 2015 el grime declinó y con unas pocas excepciones como Skepta, Ghetts y Wiley todo se mantuvo bastante apagado, la censura había tenido efecto, Londres se mantenía con menos inmigrantes divirtiéndose y no habían podido abrir el mercado internacional a tiempo. 

Pero del otro lado del océano a Kanye West le había picado el bicho del industrial para componer “Yeezus” y buscando herramientas en la electrónica europea se encontró con el grime. En 2015 se presentó en los BRIT Awards y convocó a un montón de figuras del under inglés como bailarines para que el mundo les preste atención. El asunto se puso polémico y hubo críticas de parte de los más conservadores, algo que molestó a uno de los que había compartido el escenario con Ye, un tal Stormzy que hizo una respuesta histórica: ‘Shut Up’. El éxito de este track en YouTube fue y sigue siendo enorme, y junto a otros hits de nuevas figuras comenzaron una nueva era dorada para el grime, en la cual finalmente tomarían el lugar que les corresponde en la cultura inglesa y en el mapa del rap mundial.

 En 2015 salió “Integrity>”, clásico de Jme que significaba la vuelta de la primer generación del grime y para 2016 Kano con “Made in the Manor” y principalmente Skepta con “Konnichiwa” lograron romper finalmente la barrera cultural y, con una buena ayuda de internet, entrar al mercado estadounidense y aparecer en medios especializados. Este último había logró acercarse a Drake, Playboi Carti y A$AP Rocky para colaborar, con lo que se convirtió en el mayor embajador de grime. Para 2017 Wiley y Dizzee Rascal volvieron a sacar discos históricos para la escena de grime, y además Stormzy publicó su LP debut, “Gang Signs & Prayer”, con el que se estableció como la cara de la nueva generación del grime.

2019 fue otro año histórico para el grime, se publicaron muchos discos de los que varios tuvieron gran éxito en ventas o con la crítica. Para empezar Dave, un MC bastante novedoso, ganó el Mercury Prize, las alabanzas de muchísimos periodistas y la presencia en los tops de AOTY con su debut “Psychodrama”. Un disco básico en sus beats, la estructura de las canciones y flows, que gana terreno en letras motivadas por temáticas importantísimas como las enfermedades psicológicas y el racismo desde muy cerca. La empatía que logró con un sector del gran público es la clave de su éxito.

El mismo marzo salió un disco de rap inglés fuera del grime, pero igualmente arraigado en un sonido local, bien distinto al estadounidense. Little Simz, rapera y guitarrista hizo “GREY Area” un álbum sobre la ambigüedad y alienación que uno se encuentra cuando llega a mediados de sus veintes. En esa incertidumbre fue creado este álbum y se nutre de todas las contradicciones que tiene Simz. Venom, el quinto de los diez tracks, divide el álbum y enseña el espíritus de los lados A y B del álbum respectivamente: Primero la rapera infravalorada comiéndose el mundo y segundo la chica solitaria de autoestima arruinado. Para la composición se juntó con Inflo, un productor con experiencia dentro del rock, y consiguieron hacer instrumentales variadas que mantienen una estética analógica en la que Simzons fluye muy a gusto en distintas velocidades y flows. Ella ya se había dado ha conocer por su genial participación en COLORS y los halagos que le dedicaron Lauryn Hill y Kendrick Lamar, pero con “GREY Area” se establece mucho más claramente entre los mejores raperos de la actualidad y está consiguiendo recorrer el mundo tocando en festivales.

También de Inglaterra, aunque no de Londres, es la figura pública más entrañable del 2019. El sentido del humor de slowthai, su simpleza y su sinceridad, hacen que sea imposible no quererlo. Su calidez y su excelencia musical muy por fuera de lo convencional lo hicieron ganarse los elogios de la crítica y una generosa tanda de colaboraciones con músicos estadounidenses a la altura de Denzel Curry, Brockhampton, Flume, Tyler, The Creator y Rico Nasty. Lo que produjo su popularidad fue la publicación de su álbum debut: “Nothing Great About Britain”. Empieza con ese beat dificilísimo y fotografías de una sociedad británica en decadencia, al instante te lleva a su Northampton natal con una de las cualidades más importantes de la identidad del rap inglés el acento, del cual Ty y Stormzy sacan el mayor provecho encontrando rimas donde un estadounidense nunca podría por las distintas pronunciaciones. Por más que el título de la obra indique lo contrario, Ty es orgulloso de su nación y en cada verso supura “britanicidad”, pero no con el estereotipo elegante y experto en tés sino en los ingleses borrachos y marginados, con “Trainspotting” y los Sex Pistols como grandes modelos. Hay referencias a “Boy In Da Corner”, “La Naranja Mecánica” y otros entes de la cultura popular del país, pero la máxima expresión de esto es el tema de punk-rap super adictivo que hizo junto con Mura Masa: ‘Doorman’.

Exceptuando este temazo, todos los beats los hicieron entre Kwes Darko y JD. Reid y son tanto de grime como de rap pero siempre con una estética derruida en la que encaje su voz corrosiva, un gusto particular por violines siniestros y una buena cantidad de estímulos saque sus mejores estribillos y haga lo suyo: Ser una máquina de flows. Porque sin ser super evidente a lo Busta Rhymes, slowthai varía la forma en que rapea cada unos pocos compases, adaptándose a cada terminación para sacarle el mejor sonido posible. Además de variar los flows, las estructuras de las canciones también van cambiando, hay versos tradicionales de dieciséis barras, otros de ocho y hasta de doce, hay intros y outros ingeniosas y algunos detalles para llegar a los estribillos que suman sin llamar la atención. No solo tiene una voz y un estilo únicos como rapero, sino que tiene muchas historias que contar, historias personales que dicen mucho de su persona, como sus idas y venidas con una chica de clase alta y como terminó disfrutando la primera vez que lo arrestaron por estar con amigos. Hay un peso importante de crítica a las figuras de poder político como la reina Elizabeth y el primer ministro Boris Johnson, siempre con frases incisivas («I’m a product, yeah, they made me/wear chains like my granddad did in slavery”).

La historia principal que cuenta el disco es la crianza de Ty, la canción homónima, ‘Gorgeous’, ‘Grow Up’ y ‘Toaster’ son pura narrativa de esos barrios de inmigrantes desde la perspectiva de un niño que convive con la hostilidad manteniendo la inocencia, con una ejecución tan buena que dan ganas de abrazarlo. La más dura es la que cierra el proyecto, ‘Northampton’s Child’ un homenaje directo a su madre, quien lo tuvo a los dieciséis y aguantó criarlo sola a él y a su hermano menor que moriría como infante, además cuidar a su propio hermano, o sea el tío de Ty, que se había vuelto adicto al crack y había sido abandonado por toda su familia menos ella. Cada línea del tema es un golpe bajo a la sensibilidad del oyente, las relaciones de su madre con un dealer que la pasaba a buscar en limusina y más tarde la aparición de un padrastro infiel y golpeador, todo visto por un niño que hoy, con la voz quebrada y un sentimiento enorme de impotencia, lo puede contar (What’s mum done to you/You’re lucky I’m not as big as you/I’ll punch you til my hands turn blue). Ahí termina “Nothing Great About Britain”, pero casi como sabiendo que con ese disco su carrera iba a despegar del todo, slowthai agregó una un CD2 de bonus tracks con singles previos que son geniales, como ‘Polaroid’, ‘Rainbow’ y ‘Drug Dealer’, que no merecían quedar en el olvido.

Por último queda quién coronó el 2019 siendo el rapero británico más popular: Stormzy. Él había mantenido un perfil bajo después de la salida de su disco debut en 2017, prácticamente sin publicar nada, preparándose para este abril tomar la industria musical con uno de los mejores singles del año: ‘Vossi Bop’. Este clásico instantáneo primereó en ventas a la también hypeada vuelta de Taylor Swift y marcó un precedente histórico en calidad y popularidad para el grime, al punto de llevarlo a Stormzy a ser el primer artista del género en encabezar el lineup de Glastonbury, el festival más importante de Reino Unido y probablemente de toda Europa. Pero la coronación no iba a quedar ahí, ese solo era el primer adelanto de un disco del que todavía no sabíamos nada, el melancólico ‘Crown’ en el que enseña las inseguridades y dramas que carga por ser un modelo a seguir para la juventud. Después siguieron dos bangers de grime, ‘Sounds of Skeng’ que finalmente no entró en el álbum, y ‘Wiley Flow’, un homenaje a una leyenda del grime.

El disco finalmente salió el 13 de diciembre y tiene por nombre “Heavy Is The Head” y su recepción, dado que salió en momentos en los que los medios se están dedicando a publicar sus listas de discos del año, aún está por verse. Aunque la ilusión de que este sea un disco de eskibeat salvaje y flows frenéticos iba a quedar un poco de lado con la salida de ‘Own It’, feat con las estrellas Burna Boy y Ed Sheeran con esa reinterpretación afro del dancehall que hace Burna, un sonido radio friendly poco interesante que está en la mayoría de los temas. Es un disco en el que se nota realmente la presión que carga Stormzy, porque no tiene demasiado claro para donde ir, a veces da un mensaje positivo de orgullo afro y amor hacia la comunidad, otras hace ego-trip tradicional y en otras intenta relatar sus conflictos personales. En pocas canciones mantiene la cabeza en su lugar sin desbalancear la calidad entre lo temático y lo sonoro, pero aunque tambalee un poco, el concepto del disco se mantiene y se siente lo bienintencionado que es, pero. “Heavy is the Head” no sea la obra maestra de Stormzy que esperábamos, lo que no quita que en un futuro seguramente se supere y nos regale algo más trascendental.

Además de estos cuatro grandes álbumes, el rookie Aitch y el veterano Kano sacaron discos que vale la pena escuchar y Ocean Wisdom, el rapero más rapido del mundo sacó un mixtape llamado “Big Talk Vol. 1” que, a pesar de mantener el vicio horrible de durar hora y veinte, es su mejor producción hasta el momento. Complementando así una escena en crecimiento y que tiene muchas cosas que contar. 

El mundo se llenó de la descendencia que están dejando Drake y J Balvin, en Francia los hermanos PNL, en Italia Ghali, en Chile Paloma Mami y así podemos seguir un rato largo. Pero en el Reino Unido, haciendo la salvedad del pop edulcorado, extra-light y aburridísimo que hace Ed Sheeran, aparecen un género original como es el grime donde además de no haber sufrido una bling era como en USA, los MCs se suelen producir así mismos consiguiendo una serie de estilos únicos en todo el mundo. Dave, Stormzy, Little Simz y slowthai, con mayor o menor alcance, entregan un mensaje importantísimo respecto a la lucha con distintas enfermedades mentales y la lucha contra el racismo y el clasismo que puede traducirse en un cariñoso saludo al presidente o impulsar a que sus oyentes se involucren en la política.

La mayor razón por la que no es tan conocido el grime es porque la jerga londinense y la velocidad de los rapeos le suele costar a un público tan perezoso como el estadounidense y, hasta ahora, para llegar a Latinoamérica había que pasar por USA. Pero a través del internet y aprovechando que nosotros estamos acostumbrados a escuchar rap sin necesidad de entender el idioma, podemos dedicarnos a disfrutarlo sin que nos lo diga ningún yankee.

Bonus: Una playlist de grime para que conozcan el género a través de su historia.