Reseñas

Robert Finley – Sharecropper’s Son

Robert Finley es antídoto al falso supuesto de que la música es movilizada por los jóvenes y, a su vez, un recordatorio de una realidad cruel: Hay artistas maravillosos que pasan una vida sin penas ni glorias por cuestión de azar. Finley se dedicó a la carpintería hasta que sus problemas de vista lo jubilaron, para subsistir su trabajo a medio tiempo como músico se acrecentó y en su camino se cruzó con la Music Maker Relief Fundation. Esta ONG se dedica a ayudar a músicos de blues de la tercera edad y puntualmente a él lo llevaron de gira, desencadenando el comienzo de su carrera profesional.

Robert lanzó su disco debut a los 62 años, aunque su vocación estuvo ahí desde los 11. Luego de “Age Don’t Mean a Thing” (2016) y “Goin’ Platinum” (2017) llegó su mejor obra hasta el momento: “Sharecropper’s Son” (2021). Para este nuevo trabajo contó por segunda vez con la mano del sello Easy Eye Sound, una instituación ejemplar de la música rural norteamericana. Su director, Don Auerbach, lider de The Black Keys, también ejerce de productor en este LP, demostrando una vez más conocer los gajes que hacen sobresalir a un repertorio como este: Soul, blues y unos resabios de country en creaciones que equilibran un sonido limpio de siglo XXI con la autenticidad tan importante para estas tradiciones.

A Finley no le pesan las arrugas ni en los momentos de nostalgia del disco, menos en sus sonares dolidos y menos todavía en los alegres. En sus tres discos ha pulido su arte e incluso ha pasado facilmente de un blues rock áspero a esta versión soulera de si mismo. Con Robert no se sabe si es la música lo que lo mantiene tan jovial o él que la mantiene joven a ella.