Perfil

Silvio, voz

Abandonando la milicia el día anterior a su debut en televisión, Silvio Rodríguez tuvo muy claro su rol en la música desde un principio.

El cantautor cubano tocaba la guitarra a escondidas, escapándose por las noches durante su servicio militar. A la edad de veintiún años, fue como invitado al programa Música y Estrellas, donde daría a conocer sus canciones. Al poco tiempo, trabajó como conductor de su propio programa, Mientras Tanto, donde conocería a Pablo Milanés y Noel Nicola, quienes serían sus confidentes y cofundadores del movimiento artístico conocido como ‘La Nueva Trova’.

Este nuevo género, que se daría en varios países de Iberoamérica con distintos títulos, constaba de la voz y la guitarra como instrumentos principales, enfocándose en una lírica de carga poética inclemente.

Lejos de tocar temas corrientes, las letras de Silvio relatan emociones que van mucho más allá del romance o el capricho. Siendo uno de los íconos culturales de la Revolución Cubana, sus canciones se ven atravesadas de lleno por el contexto histórico que su país experimentaba durante su génesis como autor.

Su música, a pesar de estar directamente identificada con su país, no tardaría en llegar a Sudamérica, pocos años antes de sufrir períodos de dictadura perpetrados en varios países. Por aquel entonces, tener un cassette suyo era motivo de detención por revulsión, y es que sus letras cantaban por la libertad, el antiimperialismo y la democracia.

Censurado en gran parte del mundo, siguió haciéndose paso por Latinoamérica y España, durante una carrera que ya superó medio siglo de duración, cosechando casi 600 canciones y veinte álbumes de estudio. Sus discos “Silvio” y “Rodríguez” son unos buenos puntos de partida para entender y comenzar a recorrer, hacia atrás y hacia adelante, una carrera tan basta en calidad y cantidad.

Descubriendo banderas que estaban escondidas y siendo la voz de muchos, Silvio Rodríguez se convirtió en una figura histórica, no sólo de la música, sino del arte latinoamericano. 

Te molesta mi amor,
mi amor sin antifaz,
y mi amor es un arte de paz

Por quien merece amor