DeathConsciousness: La Vulnerabilidad Traducida

Gritos ahogados se han vuelto un shoegaze gótico. "DeathConsciousness" (2008) de Have a Nice Life, a su manera, no se rinde y ya por eso es un canto a la vida.

Una caminata nocturna: sonidos etéreos, envolventes, suaves. Un sol se apaga. Un padre visita a su hijo en terapia intensiva. Nace un bebé. Alguien se divorcia. El parque de la infancia; un gusto de helado que ya no existe. Una guitarra delicada, acompañada de susurros: nada es real, nada es imaginario. 

El álbum “Deathconsciousness de la banda Have a Nice Life, conformada por Dan Barrett y Tim Macuga, parte de un túnel de tiempo inexistente. Abre ‘A Quick One Before the Eternal Worm Devours Connecticut’, para escuchar con los ojos cerrados, permitiendo que las melodías guíen hasta lo más profundo de la tierra. Nostalgia colectiva: la niñez, los recuerdos rotos, la sonrisa de quienes amamos, un beso robado, un desamor. Un recordatorio de que aunque todo se derrumbe, aunque un gusano intergaláctico devore la Tierra y sus ciudades, la salvación es una cuestión solitaria, difícil de afrontar, incómoda.

La obra sale como un humo que todo lo cuestiona, en un contexto donde el rock pisaba fuerte. En el 2008 bandas como AC/DC, Metallica, Weezer y The Black Keys lanzan al mercado proyectos, mientras dos hombres de menos de treinta años realizan un álbum demoledor, que desafía la existencia. El disco es un camino que se propone explorar el inframundo del paso del tiempo y los sentimientos atados a lo inevitable. “Veo a todas las estrellas arder, tratando de pretender que no me importa”. La disconformidad como himno: no aceptar que las cosas cambian, mutan, mueren y renacen. Sin explicaciones. 

Tras severos episodios de depresión por parte de ambos integrantes y luego de la pérdida del padre de Barrett, el dúo se cuestiona la existencia sin color. ¿Hasta dónde llega la soledad? Un mensaje sin respuesta, un corazón destruido. “I am trapped, stuck here on this bathroom floor”. El frío del piso del baño, un grito desesperado, un recuerdo de que todos necesitamos a alguien. 

Otra gran búsqueda de este álbum es la idea de consumirse lentamente ante la desdicha de un vínculo podrido. No con un otro, sino más bien con uno mismo; así se marca un diferencial tétrico y familiar, con distorsiones y tintes de post-punk. Marca el enojo y la rabia de algo que está por volar por los aires, gestándose en la oscuridad. “Deseo poder olvidar, unir a los rangos las cosas que me arrepiento”. Susurros que envuelven a un niño que llora; hurgar en el pasado con las dificultades que esto implica también es parte de la experiencia de habitar lo incómodo.

El proceso personal de ambos músicos, entre voces distorsionadas y guitarras suaves, refleja una reivindicación de la desintegración de la materia, de lo efímero de los sentimientos y de la soledad. 

El tema que cierra es ‘Earthmover’: una fuerza invisible que arrasa con todo. Engloba el concepto que se va construyendo en todo el disco: la muerte del ser. La batalla ya ganada por las máquinas. “Un ejército de golems acecha ahora las tierras del corazón, devorando toda la realidad, produciendo solo polvo y arena”. Una canción que se construye progresivamente: profunda, suave y letal. 

Deathconsciousness” se presta a la reflexión, la reinterpretación, el presente y el pasado, comprendiendo que el tiempo es finito. Logra conectar con la incomodidad, los márgenes, aquello oculto de nuestro inconsciente que tarde o temprano, sale a la luz. 


Escucha "DeathConsciousness" (2008) de Have a Nice Life en Tidal, Apple Music, Qobuz, Spotify y Bandcamp: