Reseñas

This ain’t no west coast, this is…
la montaña pirobo

En un recambio generacional difícil para el rap colombiano apareció una figura distinta, apta para contar historias y conectar con una nueva camada de oyentes e inquietudes. Su nombre es Oblivion’s Mighty Trash y antes de que se percaten ya lanzó su segundo álbum, «No Me Acuerdo«, y afirmó su lugar central en la conciencia de jovenes Hip Hop Heads de todo Colombia.

Oblivion’s Mighty Trash cerró el 2023 con “No Me Acuerdo”, su segundo álbum de estudio. Este trabajo se siente como la materialización de su experiencia acumulada como rapero y beatmaker. Los cuatro años en la escena y su constante empeño lo llevaron a crear una obra que destaca por su atenta curaduría, sus barras calibradas como bates de béisbol, la variedad de sus samples y sus transiciones sumamente pulidas. El tiempo para el rapero parece pasar en x2 y desde su acelere nos demuestra cómo desde Envigado (Antioquia) continúa surgiendo Hip Hop que abriga la deportiva competencia, despilfarra talento, valora las amistades a muerte y se recoge en el sentido de pertenencia que tanto ha caracterizado al género.

No Me Acuerdo” representa las ganas de rapear del debut, “LO-POCALYPSE LOOPS”, y el amor y compromiso con la historia del Hip Hop que se vio en el EP “MONSIEUR”. Este disco nos trae todo lo que hasta ahora el rapero paisa nos ha mostrado como sus signatures: su vital juventud, el orgullo por su propio trabajo, la importancia de las amistades en su vida, su hastío por lo mediático y farandulero, sus rasgos depresivos y sus constantes reivindicaciones al barrio.

Yo tengo la batuta
Me cago en su estirpe y pongo a bailar hasta el hijueputa
Mostráme esas dos caras que las dos les tiro escupas
Sufrir por Iscariotes, lo que menos me preocupa

NO SIGNAL

Al principio del disco, el tema homónimo ‘No Me Acuerdo’ nos trae uno de los principios más importantes de Oblivion: ser el responsable de su propio camino, “Yo soy el único que va a hacer esta mierda”. Junto a esto, un parte aguas: elegir la calma o la acción. El rapero, casi siempre, elegirá lo segundo. Su camino puede ser corto si lo comparamos con otras carreras, pero solo su equipo y él saben lo que ha costado llevar su proyecto adelante, “Me falta el sueño por querer hacer historia” rapea en ‘BUMBÁ’. 

Todo el círculo que le rodea, aquellos con los que comparte, labora y parcha son muy importantes para él y nos lo ha hecho saber desde sus inicios. El fuego que nos brinda la amistad es uno de los que avivan la locomotora del MC antioqueño; sus cercanos siempre estuvieron, están y estarán presentes en las barras de sus canciones y All Right’ – “Por que el consejo del socio es único y no se descarta”- es testigo de ello. 

Oblivion también vive la amistad desde la memoria y esto lo vemos reflejado en temas como Bello’ que narra las vivencias de un niño que hoy, como adulto, encuentra abrigo en sus recuerdos. El tema homónimo del disco lo confirma al decirnos: – “Tanto recuerdo no me cabe en la ropa”-. En ‘LOWKEYPERCHO’ el barrio es enteramente protagonista y, igual que los amigos, un lugar de refugio y contención para alguien que a veces necesita hallar puntos de encuentro, por más borrosos que puedan parecerle, donde descansar y poner los pies en la tierra.

Pa hablar del barrio soy romántico
Y me escondo en sus esquinas cuando ataca el pánico
I’m on the low and I feel fantástico
Cabinas en la calle y que se escuche el cántico

LOWKEYPERCHO

Dentro de lo exigente que el rapero es consigo mismo y su obra, también se da espacio para ser vulnerable y mostrarnos sus ansiedades y tristezas en “No Me Acuerdo”. Este álbum nos desvela por fragmentos al hombre detrás de las barras, detrás de la competencia y del afán por make it happen. El sentimiento de impermanencia es una constante dentro del disco, su narrativa nos deja en claro que el sentimiento de no pertenecer es una de las principales fuentes de angustia de su autor. Oblivion se mueve entre liminalidad, le cuesta poder encontrar confort y tranquilidad y por ello su mirada siempre se encuentra en movimiento: el paso acelerado del tiempo, el sentimiento de persecución, el constante desentendimiento con la industria, son algunos de los puntos presentes en el álbum que hacen tambalear la posibilidad de encontrar un hogar en medio de una carrera que lo que tiene de exitosa lo tiene de precipitada, para lo bueno y lo malo. 

Oblivion ha sido un portavoz de su generación al apropiarse de una narrativa que da lugar a las dificultades de encontrarse con la zozobra del futuro y la melancolía que ata al pasado, la angustiante realidad de vivir en un mundo que apunta a decaer y las densas connotaciones de atravesar constantemente episodios relacionados a la ansiedad y depresión. En sus barras hay una voz que se reconoce y retrata a sí misma, que da importancia a su experiencia interna, y esto no es un detalle menor. Es crucial encontrar representaciones de aquello que hemos nombrado y agrupado como salud mental en la música de unos de los próximos líderes del rap colombiano. Situar a la escritura del antioqueño también es reconocer cómo en las últimas generaciones los y las MCs vienen incorporando una consciencia terapéutica a su escritura, relacionándose a través de ella con sus infancias, lugares de origen y relaciones profundas, a la par que reflexionan, problematizan y develan cuestiones relacionadas al machismo, clasismo y distintos tipos de discriminaciones, todo esto desde una óptica que les hace partícipes, conscientes y dolientes, de sus propias realidades. 

Tenemos el ejemplo de la nueva generación de rappers radicados en Bogotá, con Caillou, Santo Miletto y Señas Sakyas a la cabeza. El trío ha abordado, cada uno con sus matices, el autoconocimiento, el reconocimiento de las capacidades propias a la hora de enfrentar episodios difíciles, la importancia de los círculos cercanos, lo complejo de moverse en la industria musical, entre otras cuestiones. Por otro lado, a manera de puente intergeneracional, desde Medellín tenemos a Zabas, que se refiere a todo el proceso que atravesó para lanzar su último álbum (“Todo por Su Consecuencia”) como uno que le llevaría a replantearse sus formas de relacionarse en ámbitos familiares, amistosos y románticos y, en definitiva, a conocerse más a sí mismo. Como exponente de esta nueva corriente también tenemos al aclamado “Verdor”, de N. Hardem, álbum que ejemplifica de muchas maneras el tipo de temáticas y narrativas que los raperos colombianos vienen abordando con el paso de los años gracias a abrirse a explorar y validar sus sensibilidades, todo en pro de comprender y crear a partir de sí mismos, sus historias de vida y puntos de partida.

Algo que le da fuerza y le permite avanzar a pesar de todo es su marcado sentido de competencia. En temas como ‘BluessyShit’, ‘NO SIGNAL’, ‘Voz A Voz’ y ‘Combo (MIH)’ nos encontramos con el talento del artista para la disputa. El propio Oblivion no es inocente ante sus capacidades, Las reconoce y de su propia mano se abre paso para disfrutar de la calidad de sus barras. El ejercicio constante de escribir y producir a un ritmo acelerado han creado en él la confianza necesaria para afrontarlo todo, y esto se ve condensado en el tema ‘R4PSTAR’, donde se ve el aura de altura que lo rodea. 

I´m a rapstar, not a popstar
Fundiendo bafles desde el Páramo a la Costa
No hablen de filos si el cuchillo no les corta
Me dicen: “¿Qué me importa?”, y les digo: ¡Coman torta!

R4PSTAR

Los medellinenses viven con el miedo de que un cantante mencione su barrio en una canción, porque eso lleva a que aparezcan gringos a pavonearse con sus dólares en mano. Oblivion es consciente de la realidad de su ciudad, el problema de la gentrificación y el turismo sexual en Medellín se ve representado en ‘provlemas’, tema que geográficamente se ubica en la calle Provenza, donde el microtráfico, la prostitución y el desfile de gringos son los protagonistas. En esta pieza el rapero nos lleva de paseo por la famosa calle y, uno a uno, nos va narrando todos los provlemas de los que se puede ser testigo al recorrerla, mientras es enfático al rechazar y tirarles la mala a los turistas que ven en Medellín un escampadero en el cual, por medio de su plata, pueden vivir a sus anchas a costa de la economía local y las vidas de las mujeres, sobre todo las menores de edad que se encuentran envueltas en redes de explotación sexual y tráfico de menores. A diferencia de los reguetoneros antioqueños, que cuentan con un altavoz mucho más amplio y mediático, Oblivion ha sabido reivindicar al rap como un espacio para la denuncia al hablar en términos concretos sobre la compleja situación de Medallo, de la que cantantes como Karol G, Feid, Maluma, Bless y Rayn Castro hacen la vista a un lado, continuando así con la romantización de una ciudad que necesita un cambio. La consigna final de ‘provlemas’ es clara: “La mala pa los gringos/ La bueno pa mis niños y la buena pa mis niñas/ Que se vayan todos pa’ la puta mierda”

Acá automedicándonos antes de entrar al colegio
¿Ustedes qué?, ¿cómo va la energía?
¿Si tienen marimba o no?, diganme ustedes

pausa pa fumar

Un momento, que también hay ‘pausa pa fumar’. Oblivion, en un tema que se siente como un sueño (un sueño vola’o) nos habla de la espinaca que lo pone fino como a Popeye. En un beat dirigido por una guitarra aguda el rapero narra, de manera pausada y ronca, una escena que trae al bareto y al humo como protagonistas. Este tema termina con un sample del audio de un video de un niño de nueve años que se hizo viral en Colombia por mostrarse fumando marihuana momentos antes de iniciar su jornada escolar. Es cine. 

Bello’ también refleja una parte de la realidad colombiana, aquella que corresponde a las infancias. En este tema Oblivion retrata la vida de aquellos niños y niñas que a pesar de crecer en contextos sociales y familiares difíciles nunca les faltó nada; ese “faltó nada” puede entenderse en términos materiales, pero lo que hace esta canción es relatar, con muchísima belleza, aquello incondicional como lo es el amor, presente en el barrio, los amigos, la música y la familia. El rapero se narra desde la posición de un niño que siempre supo que vivió con lo mínimo, pero que vivió bien. La contraparte del tema es ese adulto que sonríe al recurrir a sus memorias y reconoce que “vive chimba” cuando pone de su parte.

Una breve historia de lo que vivía
aquella
chinga de la cuadra en la bahía
la calle tan parchada y a veces tan malparida
pero me acuerdo de la cuadra y se me olvida

Bello

Este disco cuenta con un mosaico de colaboraciones importante. A lo largo de los 16 temas que componen “No Me Acuerdofirman como productores Saygi, Pocket Thincho, Dóntia, Barbatos, AGAPO y hasta el propio Oblivion. Cada uno destaca por sus particularidades: el boom bap melódico de Saygi, que en esta ocasión sorprende con un uso marcado de sintetizadores, es la principal partitura que se escucha en el álbum; el sonido curado de Dóntia, que por momentos te transporta a  toda la historia del rap en un beat; las distintas capas de  percusión que caracterizan al trabajo de Pocket Tincho dicen presente; la inclusión de sonidos agudos, el uso de teclados y el bajo protagonista alimentan la sensación de suspenso y persecución que significan escuchar a Barbatos; y la cuota de nostalgia obligatoria en los último años en el mundo del Hip Hop de samplear boleros y jazz llegan de la mano de AGAPO y Oblivion. 

Y las colabo se quedan en casa. Las voces de Niche LS, Isaac S.A. y Adam Walsh cumplen con creces en elevar las barras de “No Me Acuerdo. Niche LS año tras año se reivindica como uno de los referentes del rap del valle de Aburrá y de toda Colombia. Con su último lanzamiento “La Sombra” (contemporáneo al álbum aquí reseñado) y su participación en este disco con ‘MIFAI’ destila la maestría que los años en la escena le han permitido saborear; esta dupla (Niche LS y Oblivion) cuenta apenas con dos colaboraciones, pero desde ya se les puede ver como uno de los juntes más prometedores para el género; ambos rapean espalda con espalda y barra a barra. Isaac S.A., por su parte, se ha posicionado en la escena gracias a su estilo desprendido y tajante a la hora de rapear y a su recorrido junto a la agrupación Sucia Alianza. En los temas ‘Combo (MIH)’ y ‘Voz A Voz’ destaca la dedicación a sus barras, un sentido de competencia palpable, la confianza en su talento y su manera, en sus propias palabras, de redactar como un Allan Poe las dificultades de vivir y moverse en las calles de Medellín. Isaac S.A. últimamente ha destacado por sus colaboraciones, pero sin duda continuaremos escuchando su nombre en los tiempos que se avecinan para el rap colombiano. “Si la vida es un freestyle mantengo haciendo doble tempo”, nos dice en ‘Voz A Voz’. Por último, Adam Walsh sorprende con una entrega que, a pesar de su corta trayectoria, se siente a la par que la de los personajes aquí mencionados. Adam golpea con la palabra auténtica y pesada de una persona que sabe sobre lo que está hablando. Esperamos que se siga codeando con combos de este calibre y continúe explorando sus barras; “voy de negro y brillo/y no es por colgarme cien chains” rapea en su aparicion en ‘Combo (MIH)’

“No Me Acuerdo” no es una carta de amor al rap, es un álbum que respeta y rinde culto al Hip Hop, pero a la vez enfatiza en su capacidad de crear a partir de sí mismo, desde su propia casa. juega con sonidos del west y el east side sin distinción alguna y da espacio a lo melódico con sintetizadores, pianos y guitarras; pero lo importante, lo realmente importante, es que esto se está haciendo desde la montaña. Una de las bellezas del rap es que puede mostrarnos, de forma directa, cruda, narrativa y con conciencia de clase, los matices y experiencias que tienen lugar en los rincones del mundo. Con este álbum Oblivion da un paso gigante dentro de la escena colombiana, da muestra de su flamante talento como rapero y productor y se reconfirma como uno de los representantes más auténticos de su generación, todo desde Envigado, Antioquia.