Comer y ser comido: el folk de Adrianne Lenker

Un canto desde las afueras: "Songs" e "Instrumentals", dos veces un disco publicado en 2020 por Adrianne Lenker de Big Thief, figura esencial del folk contemporáneo.

Después de que Big Thief cancelara la gira promocional que habían agendado en 2020 para “U.F.O.F.” y “Two Hands” (sus LPs publicados el año anterior) debido a la pandemia, Adrianne Lenker hizo de su confinamiento algo más que un periodo productivo. La vocalista y líder de la banda se aventuró en una experiencia escapista y profundamente íntima que terminó dando forma a una serie de dos discos gemelos, construidos sobre un delicado equilibrio entre la pérdida, la aceptación y una fuerte conexión con la naturaleza: "Songs" e "Instrumentals".

Como lo hizo el poeta y filósofo norteamericano Henry D. Thoreau en aquellos dos años, dos meses y dos días inmortalizados en la novela “Walden”, Adrianne también se aisló en una humilde cabaña hecha de madera, rodeada por la espesura de los densos bosques de Massachusetts. En este caso, para grabar un par de álbumes en un ejercicio creativo guiado, en parte, por los mismos sentimientos que encauzaron la composición de sus canciones: la soledad y el aislamiento. 

Producida por el ingeniero Philip Weinrobe y grabada de manera precaria (mas no descuidada) en Westhampton, la obra fue realizada íntegramente a través de métodos análogos. Tanto Weinrobe como Lenker se entregaron a la vida en la naturaleza durante las accidentadas cuatro semanas que duró la grabación, bañándose en las afluentes del río que colindaba con su cabaña y cocinando con una estufa a leña.

De aquellas cuatro semanas, las tres primeras se dedicaron a una exploración meticulosa del entorno: identificar los puntos donde se posaban las aves e instalar micrófonos en cada rincón de la casa, con la intención de registrar la mayor riqueza sonora posible del paisaje. En medio de ese proceso, las lluvias incesantes terminaron por convertirse en un catalizador ambiental y en el elemento que, de forma natural y armónica, terminaría uniendo conceptualmente a ambos discos.

Es bien conocido el método compositivo de Big Thief, en el que cada uno de sus miembros trabaja codo a codo en un proceso profundamente colaborativo, una creación comunitaria que exige abrir el corazón por completo ante los demás. Esta forma de entender la música dio lugar, entre otras cosas, a obras de culto como “Masterpiece” (2016) o “Two Hands” (2019). Sin embargo, en “Songs” e “Instrumentals”, Adrianne parece llevar este enfoque hacia una nueva dimensión: la propia autora se expone de manera más directa ofreciendo al oyente fragmentos aún inacabados de sí misma, desde donde es posible atisbar, con mayor nitidez, su vulnerabilidad.

Tal es la desnudez emocional con la interpreta estos temas que en las primeras escuchas resulta difícil no conmoverse ante pequeños detalles que aproximan al oyente a ese remoto paraje montañoso: el crujir de los tablones de madera, el murmullo del agua al fluir y su voz, que se percibe íntima, casi al oído.

A lo largo de las canciones, Lenker traza paralelismos en los que entrelaza sus emociones con la crueldad inherente de la naturaleza. “Fragilely, gradually and surrounding / The horse lies naked in the shed / Evergreen anodyne decompounding / Flies draw sugar from his head” (“De forma frágil, poco a poco, rodeándolo todo / El caballo yace desnudo en el cobertizo / Como un calmante natural, se va descomponiendo de manera anodina / Las moscas sacan azúcar de su cabeza”), sentencia en ‘Ingydar’. Se trata de un retrato donde la muerte y la vida coexisten, sin juicio, en un imperturbable curso indiferente al dolor, lo que resulta a la vez despiadado y espontáneamente bello.

De este mismo corte se desprende la icónica frase que funciona como el perfecto leitmotiv del álbum: “Everything eats and is eaten” (“Todo se alimenta y a la vez es alimento”). En ella se condensa el otro gran eje que equilibra el tono de la obra: la pérdida. La narrativa de ambos discos, especialmente en “Songs”, se adentra en los misterios del corazón, desplegando un estudio de la vulnerabilidad humana. Allí, el dolor se aborda no solo como una herida, sino también como una fuerza transformadora, capaz de depurar el alma y permitir el continuo movimiento de las cosas. 

En ‘Zombie girl’, quizá la canción más hermosa de “Songs”, Adrianne vuelve a trazar un paralelismo con la muerte. La pieza se construye a partir de una experiencia muy personal: un episodio de parálisis del sueño en el que imagina a su pareja como una figura espectral, una suerte de muerta viviente a la que, sin embargo, solo desea colmar de amor. De ahí emerge uno de sus estribillos más poderosos: “Tell me ‘bout your nature / Maybe I’ve been getting you wrong / I cover you with questions / Cover you with explanations / Cover you with music” (“Háblame de tu naturaleza / Quizá te he estado entendiendo mal / Te cubro de preguntas / Te cubro de explicaciones / Te cubro de música”). En estos versos, se expone con delicadeza su temor a la pérdida: la inquietud de ya no reconocer del todo a quien ama y, aun así, no poder dejar de hacerlo. Esa figura enigmática, ese fantasma que navega sutilmente por los dos discos, adquiere finalmente nombre en el primer corte de “Instrumentals”: ‘Music for Indigo’. Se trata de Indigo Sparke, ex-pareja de Lenker, cuya presencia eclipsa muchas de las composiciones.

Instrumentals” plantea un acercamiento que toma distancia de la estructura pop preponderante en su gemelo. No hay líneas vocales y todos los matices de su narrativa se desarrollan a lo largo de dos únicos tracks de un ambient tan análogo como exuberante. Así aparece finalmente ‘Mostly chimes’, una pieza abstracta en la que predominan los tintineos serenos de unas campanas. Pero esta vez los matices sutiles configuran un paisaje sonoro de evocación maximalista. En él resuenan las criaturas y las inclemencias del bosque que nos conducen nuevamente hacia el trascendentalismo que profesaba Thoreau en sus diarios: una mirada en la que la naturaleza se revela como un espejo de lo divino, donde la verdadera sabiduría emerge de la armonía con ella. Es el sueño de un álbum cuyas instrumentales se funden suavemente con los sonidos propios del mundo vivo.

En su conjunto, Songs e Instrumentals dibujan un collage sonoro en el que los “accidentes” toman protagonismo e impregnan la identidad de la obra tanto como la presencia premeditada de cualquier otro instrumento. Hay algo franco y brillante en sus composiciones, una modestia que las llena de virtud y que las hace poderosas: “La humildad, como la oscuridad, revela las luces del cielo (…) Es la vida más escueta, la más grata”, diría Thoreau. 

Lenker construye desde lo esencial. Su música respira por sí misma. Funciona no solo como testimonio de un tiempo suspendido, sino que también revela algo que hoy parece una urgencia: la necesidad de desconexión y de reencuentro con las verdades propias. Aquellas que no son sino el reflejo de lo implacable, de lo natural.

Escucha "Songs" e "Instrumentals" (2020) en Tidal, Apple Music, Qobuz, YouTube y Spotify:

add_action('save_post_resenas-cpt', function($post_id) { if (wp_is_post_autosave($post_id) || wp_is_post_revision($post_id)) { return; } wp_set_post_terms($post_id, ['resenias'], 'category', true); });