Reconectar con la ternura en tiempos violentos

Parte esencial de la escena independiente chilena, Chini.png con cada álbum crece y crece. En "★ Vía Lo Orozco ★" (2025), su abrazo a la infancia, se consolida como una de las artistas más especiales de la región.

La ultraderecha ya cumplió dos meses gobernando Chile; algo que para muchos se veía lejano terminó volviéndose realidad. Un meteorito cuya colisión con la Tierra no pudimos evitar. La promesa del éxito individual, la acumulación de bienes materiales y el ascenso económico parece triunfar por sobre la empatía y la ternura. Pero no todo está perdido; obras como “ Vía Lo Orozco ★” de Chini.png nos recuerdan aquella sensibilidad que un sector de la sociedad todavía no ha perdido. Sí, el sucesor del increíble “El día libre de Polux” llegó hace más de medio año. No obstante, su vulnerabilidad como carta de amor al pasado resulta ser una escucha más necesaria que nunca. 

El disco más reciente de Chini es mucho más ambicioso que su trabajo anterior; incluso, parece más difícil de digerir. Con sonidos disonantes que transitan entre la delicadeza y el caos, el álbum se configura como una oda a la infancia, específicamente a la de María José Ayarza, la persona detrás de Chini.png, una de las referentes centrales en la aclamada nueva escena chilena.

Con exponentes como Candelabro, Estoy Bien, Hesse Kassel y Javiera Electra, entre muchos más, esta camada marca un recambio generacional en la música independiente de Chile. Sus canciones reflejan un contexto social más oscuro a través de líricas introspectivas y de una sonoridad más cercana al post-rock y al shoegaze que a los ritmos nostálgicos y bailables que definieron a figuras como Javiera Mena y Álex Anwandter durante los 2000 e inicios de los 2010.

Lo que hace Chini con “ Vía Lo Orozco ★” es diferente a su aplaudido debut. La artista viene mucho más madura en este disco, algo que puede parecer paradójico si se piensa que su núcleo conceptual gira alrededor de la infancia. Pero justamente ahí reside una de las mayores virtudes del álbum: en la forma en que abraza a la pequeña María José para, de manera magistral, funcionar como un ejercicio de crecimiento personal y artístico. Los sonidos más acústicos y folk refuerzan esa búsqueda, como elementos que evocan inocencia e ingenuidad. 

Al mismo tiempo, Chini continúa con las melodías caóticas de su predecesor, pero va más allá. En este caso, incorpora influencias de art rock, shoegaze y lo-fi que recuerdan a los trabajos de Rosario Bléfari con Suárez. A diferencia de “El día libre de Polux”, la explosión sonora es más controlada. Hay una fusión entre la disonancia y las guitarras acústicas que construye un “caos contenido”. Este clima cobra mucho más sentido al analizar las líricas: es un viaje a la intimidad familiar desde los ojos de una niña, con las luces y sombras que implica excavar en la arqueología de tu linaje.

Ese es el mundo que Chini nos presenta a lo largo del disco: el de la pequeña María José Ayarza veraneando con sus hermanos en el campo, el de una infancia analógica que ahora parece lejana. Buena parte de esa edificación se sostiene gracias a los samples de videos caseros que se escuchan en ‘Diagonal ➶’, ‘Oro 𖤓‘ y ‘Reliquia I 𖠿’ y ‘II ༄’. Allí se oyen fragmentos de su niñez, desde canciones de Silvio Rodríguez hasta niños jugando y referencias al eurodance, que sonaba en todas partes en aquellos años. El mismo nombre del álbum ilustra esta reconexión con el pasado: Orozco es una zona rural a casi una hora de Santiago de Chile, un lugar recurrente en las antiguas vacaciones familiares de la artista, asociado a gran parte de su imaginario afectivo.

En once canciones, Chini.png explora distintos espacios musicales. Hay temas de una escucha más inmediata como ‘Manflorita ♡’ y ‘Tímida ✧‘, donde la voz de Ayarza suena melódica y dulce. Pero también están aquellos más oscuros y herméticos, tanto en sus instrumentales como en sus letras. Una de ellas es la homónima ‘Vía Lo Orozco ☾’, que en 56 segundos deja claro que se abordará un concepto distinto al de su anterior LP: una travesía hacia la memoria de quienes crecieron en este lado del continente. Los sonidos pixelados de la canción remiten a los videojuegos noventeros, despertando una nostalgia que será el temple de ánimo de todo el tracklist. Y, cómo no, las líricas surrealistas tan características de Chini se configuran como una herramienta fundamental para construir su universo lúdico:

Ahora entiendo quien busca la calma
Es como mirar por un filtro la luna
Si en los párpados titila
Vía lo Orozco ☾

Chini propone una excursión hacia aquellos días en los que no nos dábamos cuenta de la fragilidad de las cosas. Un tiempo en que las visitas al campo —o a cualquier refugio que encontráramos frente al castigo de ir al colegio— parecían eternas, sin imaginar que serían cada vez menos frecuentes, ni que cambiarían los ojos con los que mirábamos ese lugar que, en algún momento, fue el escenario perfecto para crear mundos propios.

Esa melancolía aparece con fuerza en ‘Oro 𖤓‘, una de las canciones que mejor retrata el reencuentro con ese sentimiento a través de una melodía folk luminosa. La voz etérea de Chini se une armoniosamente con las de Javiera Parra y Nando García mientras una guitarra acústica los acompaña. La colaboración con Parra no es casual. En 2001, junto a su proyecto Javiera y Los Imposibles, lanzó “AM: una colección de versiones de clásicos radiales que funcionaba como homenaje al cancionero que había marcado la infancia de la banda. Más de dos décadas después, Chini replica un ejercicio creativo similar: pensar la niñez como una forma de reflexionar sobre aquello en lo que nos hemos convertido, especialmente cuando el presente puede verse más oscuro que el pasado. 

El siguiente track, ‘Pide un deseo ✩’, toca una tecla más oscura. Mientras suenan guitarras arpegiadas y capas etéreas de sintetizador, Chini retoma la perspectiva aniñada, ahora atravesada por los miedos que aparecen al crecer: descubrir que muchos de los deseos formulados al soplar las velas probablemente nunca se cumplan. Desde imaginar un mundo menos injusto hasta, como canta ella misma, anhelar que los padres nunca mueran.

Deseo, que mis padres nunca den el, el, el salto cuántico
Que nunca den el salto cuántico
Que nunca den…
Ay, se puso cuático
Pide un deseo

El disco cierra con ‘Reliquia I 𖠿’ y ‘Reliquia II ༄’, finalizando el viaje de manera casi terapéutica. En una antigua grabación, Chini conversa con su madre, quien le insiste en revisar si sus nuevos pantalones le quedan cortos, mientras María José solo desea registrar la voz de su madre como parte de un juego. Ahí se termina de dibujar el sentido del trayecto: revisitar esta etapa de su vida para entenderse a sí misma. 

De esta manera, “ Vía Lo Orozco ★” se convierte en más que una simple retrospectiva a una niñez sin internet. El disco funciona también como una respuesta sensible frente a un presente marcado por el consumismo y la dificultad cada vez mayor para conectar con los demás. Hoy, los niños y adolescentes parecen inclinarse más hacia la violencia en lugar de imaginar mundos. Chini no solo recupera un conjunto de recuerdos, sino una manera de habitar la realidad marcada por el juego y la ternura.  

Por eso el álbum nos permite pensar cómo llegamos a ser lo que somos. Es un trabajo que trasciende la nostalgia, proponiendo conectar con aquella etapa en la que dejábamos ver nuestra vulnerabilidad sin miedo, donde aprender a sentir y amar era parte de la experiencia cotidiana. Esta exploración es la que hace que Chini no sea la misma que comenzó “ Vía Lo Orozco ★”. Y, por supuesto, nosotros tampoco.


Escucha "★ Vía lo Orozco ★" (2025) en Tidal, Qobuz, Apple Music, YouTube, Spotify y Bandcamp: