En 2010 Israel Ramírez se cansó de ser uno y fundó Belafonte Sensacional, una agrupación que indirectamente respondería a una necesidad de primer nivel: crear, moldear y transformar la identidad sonora de la Ciudad de México, con sus Copas del Mundo, vías aparentemente interminables, violencia, poesía sísmica y un infinito etcétera.
Con dos álbumes en su haber, “Gazapo” (2014) y “Soy Piedra” (2019), Belafonte Sensacional llegó al 2025 como un viejo conocido de la escena alternativa del centro del país. El principal distintivo del proyecto es, probablemente, el más complejo de describir: la fusión musical. La agrupación se siente cómoda en la neopsicodelia, el art rock y el folk, a través de los que fácilmente pueden hallarse en los circuitos de la capital. A su vez, poseen esa suciedad y robustez que tanto recuerda a la personalidad de bandas como El Haragán y Compañía, con esa capacidad de hablarle a los excluidos, a la periferia, a los inadaptados que nombra Pulp en ‘Mis-Shapes’.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el dios asociado al fuego, Huehuetéotl, es el culto más antiguo del que se tiene registro en tierras mexicanas. Los estudios lo posicionan en el año 400 a. C. El fuego, según la mitología prehispánica, fue creado antes que el Sol y que la misma humanidad. Por ello, era personificado como un anciano lleno de sabiduría, según relata el citado organismo. Pero el fuego no solo es un símbolo de alabanza, también está atado a lo impetuoso, la destrucción y el dolor. Por ejemplo, rememora al desasosiego de Cuauhtémoc, el último emperador mexica, a quien a modo de tortura le quemaron los pies para que escupiera la localización del tesoro de Moctezuma. Estoicamente, como dice la sabiduría coloquial, nunca soltó la sopa.
Con un par de banderazos a manera de sencillos, los Belafonte Sensacional esculpieron “LLAMAS LLAMAS LLAMAS”, refiriendo a ese elemento intrínseco a la historia mexicana. Como bien rescata Christian Mendoza para Letras Libres, la portada del álbum es el cuadro ‘La fogata’, del pintor Daniel Lezama. En el lienzo, una serie de figuras se reencuentran al calor e iluminación de troncos ardiendo; algunos personajes están desnudos y otros buscan cobijo en la bandera nacional, que está intervenida con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Entre el humo, se esconde un rostro esquelético, como la muerte que acecha sin tregua.
El álbum abre con ‘Llamas Rexio’, un intro con elementos volátiles, sin conexiones explícitas, pero que funge como una clara carta de intenciones: el orden y lógica no serán respetados. El desconcierto avanza con ‘OMI’ y su superlativa saturación. Ese ruido, seco y transgresor, coexiste con la voz de Israel Ramírez, quien no camina solo, pues en momentos un coro casi angelical le hace compañía en el desarrollo de la micropoesía. “Gallos en las azoteas / Caminatas en Balderas / San Juditas en Vietnam”, interpretan.
Desde el inicio de “LLAMAS LLAMAS LLAMAS” queda claro que el canto de Belafonte Sensacional responde a otra realidad, una aferrada a la contemporánea de la Ciudad de México. Quedaron atrás aquellos ayeres cuando Café Tacvba entonaba ‘El Metro’, una conjunción de pensamientos casi caricaturescos sobre la capital y su principal transporte público, sin espacio para la crítica de los tormentos que se viven a diario. La vista panorámica de Belafonte Sensacional queda enmarcada en ‘Todavía DF’, en referencia al Distrito Federal, la antigua denominación que tenía la capital hasta su eventual cambio en 2016. A una década, hay cientos que se niegan a la nueva distinción, ya sea por costumbre o rebeldía. Esta canción, y otras tantas de Belafonte Sensacional dedicadas a la Ciudad de México, surge de una relación de amor-odio, que en más de una ocasión recuerdan a ‘New York, I Love You, But You’re Bring Me Down’ de LCD Soundsystem. Mediante atinada literatura dan una mirada completa sobre el espacio que habitan, sin negar lo mórbido.
En ‘Todavía DF’, se habla desde el desdén hacia las autoridades (“Y es una masa de culeros”), la melancolía (“Que el viento trae tristeza y que los ríos se secaron, colibrí”), pero también a partir del cariño y la esperanza (“Tienes la fe flotando a medias, callejón / Por eso a mí me gustas / Por eso a mí me gusta verte cotorrear”). El acompañamiento musical no se desentiende del objetivo central. La pista despierta con unos acordes de guitarra acústica, respaldados con unos sintetizadores dibujando tiernamente sobre el lienzo. La batería y el bajo se van acoplando con aparente naturalidad y, finalmente, la canción se descompone en ruido y frenesí, como la calma de la mañana que es arrebatada con el paso de las horas, tal como se transita a diario en la Ciudad de México.
En el desarrollo del álbum, ‘Manuel, Te Amo Un Putero’ y ‘Negro Soledad’ representan dos extremos, pero que comparten un mismo ADN: la CDMX también suena a tropical, a salsa y a cumbia. La primera mencionada, en un tono hilarante, hasta paródico; la segunda, una carta de profunda oscuridad. “Está lloviendo tupido en este valle metralla”, canta Israel Ramírez con varios tonos debajo de su usual presencia vocal. ‘Negro Soledad’ es una cumbia rebajada, es decir, una cumbia que a rítmo más lento, cansino incluso. Esa fuerza musical es el puente ideal para hablarle a la imperante violencia de la capital. “Con el alma aferrada al dolor / Con el alma aferrada a un destino criminal”, agoniza.
Inteligentemente, uno de los sencillos promocionales para “LLAMAS LLAMAS LLAMAS” fue ‘Suaves son los días’, con la atinada participación de Julieta Venegas, quien mágicamente se amalgama con Israel Ramírez. Desde lo superficial, parece una canción sobre una ruptura amorosa, argumento que puede ser sustentado por las tonalidades amigables de lo instrumental. Según cuenta Israel Ramírez a Apple Music, ‘Suaves son los días’ y ‘Jovita Verano’ nacen del dolor, y más específicamente de una pérdida familiar, razón que atraviesa transversalmente al álbum.
El duelo que propone Belafonte Sensacional es, cuando menos, curioso, pues da la razón a una frase célebre en el país: “Los mexicanos nos reímos hasta de la muerte”. Lo cierto es que la muerte no deja de doler, ni los adioses son caricias. Precisamente, ‘Suaves son los días’ retrata el calvario: “Todo el día te extraño”. Pero el modo de hacer frente a la cotidianidad del dolor es a través de la celebración, del destroy como denominan a sus presentaciones en vivo. “Suaves son los días y las noches mambo”, cantan.
Sin desearlo ni buscarlo, “LLAMAS LLAMAS LLAMAS” se convirtió en una monografía sonora de aquello que tanto decidimos callar u ocultar al ojo extranjero. Y todo esto está lejos de ser una simple decisión artística, un hurto de símbolos, lugares comunes y cicatrices. A lo largo de su existencia, Belafonte Sensacional ha sido coherente con su discurso, siendo un proyecto que encuentra hogar frecuentemente en El Multiforo Foro Alicia, un venue que se niega a desamparar a la multiplicidad musical, pese a la constante amenaza de su cierre definitivo.
También quedó explícito en su sesión de Resonante. En estas presentaciones, organizadas por un canal público, se elige un espacio poco convencional, y Belafonte Sensacional no fue la excepción en su dictamen: tocaron en la Central de Abastos, entre torres babilónicas de cajas de madera que transportan principalmente frutas y verduras. Por si fuera poco, este sitio comercial está ubicado en Iztapalapa, una de las regiones más estigmatizadas debido a la violencia y pobreza, donde Ramírez creció.
En una ciudad que vive ante la amenaza constante del crimen organizado, las inundaciones, la gentrificación, la contaminación y la raquítica movilidad social, la búsqueda de referentes se vuelve una actividad de supervivencia. Hace más de quince años, un valiente cantautor decidió tomar la responsabilidad de interpretar exprimiendo la médula ósea de la Ciudad de México, como en algún momento hiciera Rockdrigo, leyenda sepultada entre los escombros del sismo de 1985. Es esa soltura, cínismo y gusto por lo ñero lo que hace a Belafonte Sensacional una experiencia única para comprender, bailar y resistir a la Ciudad de México.
Y si lo preguntan: lo hicimos por el punk.
Escucha "LLAMAS LLAMAS LLAMAS" (2025) de Belafonte Sensacional en Tidal, Apple Music y Spotify:




