Entre un corazón roto y las vísceras de Daft Punk

Entre Chic y Cerrone los europeos encontraron su música disco. Medio siglo después la banda francesa L’Impératrice honra todo ese glamour con el glitter de Daft Punk.

Luego del anuncio mediante el cual oficializaron su separación en febrero de 2021, el futuro se tornó de carácter notoriamente incierto para los herederos conceptuales de Daft Punk. La herencia de los dos robots-humanos es inconmensurable y está a vista del público en general, tanto por su influencia en la música francesa en particular como a nivel global, como por lo que representa para la música electrónica y el género bailable. Bandas como L’Impératrice, Parcels, Nu Genea, Modjo, Jungle o Midnight Generation son los huérfanos del legado fundado desde hace más de treinta años por Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo. Quedó en manos de esta nueva generación de artistas tomar las vísceras mecánicas de la dupla robótica más influyentes de la historia -después de R2D2 y C3PO- para trascender el nu-disco, el funk y el techno, así como los Daft Punk lo hicieron a partir de los restos del padre del ítalo-disco, Giorgio Moroder.

Tan solo un mes después de la ruptura, en marzo de 2021, como si hubieran sentido la responsabilidad de sucederlos espiritualmente -o quizás como su propia forma de transitar el duelo- L’Impératrice lanzó su segundo álbum de estudio: “Tako Tsubo”. La banda encaró esta segunda grabación aferrándose al precedente que sentó su debut “Matahari” (2018), complejizando su propia identidad: más disco, más baile y más groove. En paralelo, se mantuvo fiel a su sonoridad -de evidentes pinceladas sutiles, sensibles y afrancesadas-, pero sin escatimar en diversas y riquísimas influencias que los transportaron más allá del horizonte de lo daftpunkero. 

El legado daftpunky en L’Impératrice es innegable y fácilmente reconocible. Uno de los adelantos del segundo disco, y también -probablemente- el mejor track de “Tako Tsubo” es ‘Voodoo?’. Es una fotografía del momento estético que atravesaban: sensualidad, brillo, líneas melódicas pegadizas y la necesidad de bailar.

Can I resist this?
Am I off my head, what’s shaking my hips?
Can I resist this?
It’s the kind of beat I just can’t dismiss

¿Podré resistirme a esto?
He perdido la cabeza, ¿Qué es lo que hace que mueva las caderas?
¿Podré resistirme a esto?
Es el tipo de ritmo que simplemente no puedo ignorar
Voodoo?

El efecto “voodoo” del que habla este track se refiere a la extrañeza que atraviesa un cuerpo cuando “se mueve solo” al escuchar una buena canción. Es que, es físicamente imposible quedarse quieto mientras suena ‘Voodoo?’’. Pero el single se vuelve aún más significativo cuando le toca traspasar las fronteras del álbum. L’Impératrice en vivo interpreta ‘Voodoo?’ como preludio de ‘Aerodynamic’, un cover de Daft Punk. Es ahí donde se vuelve un hito y suscita un ritual de magia negra: para todos los que nunca pudieron (pudimos) oír un set de “Alive”, es la posibilidad concreta de escuchar a Daft Punk en vivo. Daft Punk no murió, sino que vive en el corazón roto de L’Impératrice.

Dos canciones del álbum que poseen evidentes reminiscencias de Daft Punk: ‘Digital Sunset’, que rememora a ‘Digital Love’ -otro tema del disco “Discovery” (2003)-; y ‘Tombée pour la scene’, compuesta sobre una guitarra prácticamente sacada de ‘Lose Yourself to Dance’ o ‘Get Lucky’ de “Random Access Memories” (2013). Sin embargo, sería injusto acusar a L’Impératrice de estar influenciada solamente por una forma de sonar “a lo francés”: los títulos en japonés de sus primeros dos álbumes evidencian una inequívoca relación entre la cultura nipona y la banda. “Tako Tsubo” tiene pasajes de tanto groove que podríamos sospechar que el aleatorio nos llevó hasta la mítica banda de J-Jazz de la década del 70, Casiopea. Mientras que en otros momentos, los beats y sintetizadores de techno pop nos rememoran a la crème de la crème del city pop de la década del 80, con una de las principales caras de la época siendo la talentosísima Tomoko Aran. Las múltiples vertientes que influencian a “Tako Tsubo” demuestran la madurez del proyecto: una obra compleja, seria y riquísima que pone en conjunción el baile, la nostalgia, y la sensualidad, y los desarrolla a lo largo de trece tracks de 48 minutos y 25 segundos de duración total.

La tapa del disco es la síntesis perfecta de las influencias previamente descritas. La figura estelar de la portada es una tríada de mujeres estilo animé vestidas de una manera extravagante y futurista, que inmediatamente rememoran al film “Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem”, y en consecuencia, a “Discovery” de Daft Punk. Las tres mujeres son una reinterpretación libre de Cloto, Láquesis y Átropo, las Moiras, también conocidas como las personificaciones del destino en la mitología griega. Visten sus tradicionales túnicas blancas, pero con alguna que otra salvedad. Tienen colgados unos collares dignos de la MetGala 2026 y anteojos oscuros ideales para asistir a una fiesta electrónica de mala muerte en un subsuelo. El outfit lo completan una serie de cables, que vienen a reemplazar los famosos hilos del destino de las tejedoras. Es como si ellas mismas se hubieran actualizado a la nueva realidad post-humanista, donde el destino ahora lo rigen circuitos y señales eléctricas. Pasado, presente y futuro se condensan en una sola imagen. Con ese mismo patrón de la tapa del disco, es que se esboza la identidad musical de “Tako Tsubo”: un pasado lejano (las décadas de los 70 y 80); un presente robótico y caótico (Daft Punk); y un futuro incierto, marcado por la potencia que la banda impregna en su propia identidad.

Tako Tsubo” plantea una tesis sobre lo que significa el amor. Pero para hablar de estas cuestiones, lo hará en clave con su vertiente más cruel, la contracara inevitable y sádica: el desamor; y, en particular, hablará de cómo romper un corazón. Para hacerlo se despega de la metáfora, y titula su álbum de forma explícita: La miocardiopatía de takotsubo es la forma clínica de mencionar “el síndrome del corazón roto”. Médicamente hablando, esta afección tiene la sintomatología de un infarto. La particularidad de esta enfermedad es que se desencadena a causa de un fuerte estrés emocional, como una ruptura amorosa muy dolorosa. Es en este contexto que L’Impératrice presenta el leitmotiv del disco, habitando afecciones de amor tan profundas que trascienden las barreras de lo psíquico y lo emocional, para plasmarse en el seno mismo del amor: el órgano “corazón” per se. Es su propio ensayo sobre el (des)amor y el sentir. El dolor nunca tuvo tantas ganas de moverse, hasta que L’Impératrice lo hizo canción.

A lo largo y ancho del tracklist, “Tako Tsubo” revisa el amor desde diversos enfoques. ‘Anomalie Bleue’, un pop dulzón, nos relata el encuentro con una “anomalía azul”, un “alguien especial” que desentona entre la gente monótona y gris. ‘Submarine’, otro pop pegadizo habla sobre guardarse la tristeza, procesar los sentimientos en silencio sin hacer escándalo, pero con un dolor inexpugnable. 

La banda profundiza el juego conceptual del título del álbum, haciendo dialogar amor y medicina en múltiples de sus canciones: ‘Hematome’, una balada romántica y sutil como una confesión, rememora el daño causado por el desamor, que provoca una marca bajo la piel, como un estigma:

Je t’ai tellement regardé sans rien dire
J’aurais pu compter tous tes atomes
J’voudrais m’en aller mais j’ai rien à fuir
J’t’ai dans la peau comme un hématome
Qui sait réparer les gens qui se brisent? 

Te he mirado tanto sin decir nada
Podría haber contado todos tus átomos
Quisiera marcharme, pero no tengo de qué huir
Te llevo en la piel como un hematoma
¿Quién sabe reparar a las personas que se rompen?
Hematome

Souffle au coeur’, por otro lado, se traduce directamente como ‘soplo cardíaco’ y es un tema instrumental, con resonancias a Homeshake o a Mild Night Club. Una danza de sintetizadores que narran una historia carente de palabras.

Un par de canciones varían el centro del eje temático. Por ejemplo, ‘Peur des Filles’ teoriza, desde la más profunda sensualidad, acerca del terror que tienen los hombres a las mujeres con personalidad y deseos propios. ‘Fou’, ‘Off the Side’ y ‘L’equilibriste’ tratan sobre la necesidad de salirse de la norma para no caer en la monotonía. La canción homónima del disco es peculiarmente tan sólo un interludio instrumental de 38 segundos. 

Para cerrar, L’Impératrice nos pone frente a una verdadera tragedia griega. ‘Tant d’amour perdu’ es una versión de un tema originalmente de Michel Berger, icónico cantante y músico francés: 

Tant d’amour perdu
Tant d’émotions inconnues
Tant de moments disparus dans le temps qui passe
Tant d’amour perdu 
Tant de carеsses retenuеs
Tant d’espoirs déçus
Par le temps qui passe 
Et ne reviendra plus

Tanto amor perdido
Tantas emociones desconocidas
Tantos momentos perdidos en el paso del tiempo
Tanto amor perdido
Tantas caricias contenidas
Tantas esperanzas frustradas
Por el paso del tiempo
Que ya no volverá
Tant d’amour perdu

Terminar “Tako Tsubo” con un homenaje a él es un cierre narrativo perfecto para el ethos que describe el álbum: Michel Berger falleció a causa de un paro cardíaco. Si fue responsabilidad de la tercera Moira, encargada de cortar el hilo de la vida, es algo que escapa al raciocinio humano. Pero sabemos que ni él, ni Daft Punk, ni el amor perdido volverán. Y así es como los franceses llegan al final de su álbum, dejándonos en claro que al final de la alegría y el baile, después del dolor y la sensibilidad, a todos nos espera el silencio de la muerte por igual.


Escucha “Tako Tsubo” (2021) de L’Impératrice en Tidal, YouTube, Spotify, Apple Music, Qobuz y Bandcamp

Publicado el 14/09/2026