Reseñas

Color y ternunra en Isla de Caras

Detrás de un proyecto musical embebido de la psicodelia del amor, la ausencia y la fragilidad ante los vínculos, Lautaro Cura. Desde Buenos Aires, Isla de Caras es un proyecto que encuentra sus comienzos en 2017 y desde entonces, su camino fue solo cuesta arriba, siendo considerados una de las bandas estrella de la escena indie actual.

Con una narrativa entre el existencialismo millennial y el ímpetu centennial, nos atraen magnéticamente a su música que transita sobre temáticas y sonidos que además de no fallar, nos encantan. Tienen un sonido que es amigable instantáneamente al oído. Te hace mover la cabeza de acá para allá lenta y permanentemente al son de alguno de sus tantos estribillos pegajosos. Un clima de relajación y sensualidad, entre otras cosas es lo que transmite su música.

Desde la provocación y los vínculos modernos caracterizados por ese tire y afloje que impregnan la manera de vivir el amor hoy en día, sus trabajos toman como inspiración la ilusión que nos deja el contacto de una relación postmoderna, donde la libertad se acerca más a ser una alucinación nerviosa, que la maravilla que nos prometieron alguna vez llamada amor. De estado de bienestar y fiebre por el amor, a la angustia y la crisis: Indie-pop cómodo, romántico y sentimental.

Desde una estética vintage adaptada a los años que nos son contemporáneos, en sus temas nos encontramos con tintes R&B y techno, combinados con sintes que siguen el ritmo de la voz de su vocalista. Entrar en su mundo no es difícil. Con dos discos fuera y varios singles sobre la mesa, nos dejan un amplio repertorio opcional de por donde arrancar a escucharlos.
Si “Chango” (primer álbum de estudio), fue producto de ver qué podía salir de todas las ideas que brotaban en la cabeza de Lautaro, “Una Caricia” (segundo álbum), es la concreción. Detrás, una producción de excelencia que caminó entre Berlín y Argentina para dejarnos un álbum bien parado. Es a mi parecer, su mejor trabajo hasta la fecha.

Isla de Caras nos hace querer experimentar el amor así: Vívidamente colorido y a esa manera de vivir los vínculos provocativa y tiernamente.