Reseñas

King Crimson –
Larks’ Tongues in Aspic

Si hay una banda que ejemplifica el género “Rock Progresivo” a cabalidad, es King Crimson. Legendarios, creadores de la primera obra maestra del género. Luego de dos discos en los que no lograron diferenciarse de sus contemporáneos -como siempre intentaron- y el cósmico ‘Islands’ (1971) que descansa en su propia órbita dentro de su catálogo, el Rey Carmesí buscó reinventarse. En su quinto lanzamiento Robert Fripp, mandamás del proyecto, tenía su mira puesta en el riesgo calculado de la improvisación.

Larks’ Tongues in Aspic”, en seis composiciones, demuestra lo dinámico que es el ‘Prog’: inalcanzable guitarreo, percusiones de distintos orígenes y escritura de canción vanguardista es la carta de presentación de este nuevo ensamble.

El disco empieza con la primera parte de la suite homónima, un tema lleno de matices dentro de los primeros minutos, que eventualmente explota con las cuerdas de Fripp en frenético Avant-Prog. ‘Book of Saturday’ y ‘Exiles’ ofrecen un respiro en el track list: baladas sinfónicas donde la voz de John Wetton, ex bajista de Family, brilla como pocas, apoyado en teclados y cuerdas de David Cross, multiinstrumentista.

El resto del disco es dinamita: ‘Easy Money’ es del Prog más pesado de la época, mientras que ‘The Talking Drum’ experimenta con la estructura de canción a lo Krautrock a través de la percusión, gracias a Jamie Muir. Cerrando el disco se encuentra la segunda parte de la suite, donde el grupo se adelanta a la curva con un tema directo y riffero, donde ningún segundo es desperdiciado, destacando a Bill Bruford, ex Yes, en la batería.

Larks’” significó el segundo respiro que necesitaba la banda para continuar un camino que no abandonarían en su carrera, donde la improvisación y telepatía entre miembros reinaría suprema, siendo los conciertos en vivo el vehículo de las mismas. Un esencial del Prog setentero.