Reseñas

La gracia desgraciada de Dry Cleaning

Perfil de la banda y crónica de su show en Buenos Aires.

No es fácil cantar sonando desganado y que quede como un estilo en vez de dar la impresión de que el vocalista odia la música. Florence Shaw canta como si le hubieran chupado el alma, como si hubiera estado todo el día intentando hacer trámites en la página del AFIP. Tiene perfectamente calibrada esta tensión típica del post-punk que tira a lo gótico. Se toma su tiempo para decir las cosas y eso tiene al escucha atento para la próxima imágen alienada de la realidad. Es genial su sensibilidad para exponer su insensiblidad, algo que a nivel humano es una desgracia, pero al artístico es una presentación muy perspicaz de la vida bajo anti-depresivos: ‘Do everything and feel nothing’, descripción exacta que además es una referencia a una marca de tampones. En el mundo que retrata no existe diferencia sustancial entre las cosas buenas y las malas, entre los sucesos trascendentes y los tampones. Todo da un poco igual.

Después de dos EPs de 2019, en 2021 los londinenses lanzaron su primer disco, para el cual a la cantante se acompañó, además de bajo, guitarra y batería, de John Parish como productor, que ha cumplido ese mismo rol para PJ Harvey, entre otros. Esa compañía logra una banda que aprovecha muy bien los elementos que tiene a mano para sonar bien sin sonar genérico, además de ser selectivos con lo que se graba. “New Long Leg” no solo deja satisfecho lo musical; hace muy difícil no empatizar o al menos acercarse a Florence gracias a esas letras en las que hablando de cosas que parecen totalmente triviales, logra decir mucho de sí.

En su segundo álbum, “Stumpwork”, profundizaron en la esencia de la banda. Esa identificación con la idea de deadpan (una cara inexpresiva). El mundo cambia y las cosas suceden pero no hay reacción. El contraste de ese desinterés casi que nato con la intensidad y el movimiento del presente se vuelve hipnótico. Y Florence ya prácticamente ni canta, tampoco rapea, ni recita. Dice cosas, aburrida. Pero no deja de decirlas. De observar pequeñeces de un mundo disecado. La banda está en la misma sintonía espiritual, son creativos en su modernidad, en los caminos que eligen para la inercia, a veces mirando a la psicodelia, otras al indie, pero nunca a su propio ombligo.

You could take control of my mind or body anytime
Why do I trust you?
The answer is I don’t and I never will
Let’s eat pancake

No Decent Shoes For Rain

Encontraron en este disco una forma de post-punk propia, alineada con la gran tradición que comenzó Joy Division, pero no menos inconfundible por eso. Su desencanto los hace encantadores.

Dry Cleaning en Buenos Aires

Registro audiovisual a modo de reel.

A la pregunta de “¿todo bien?” anoche el cortatickets de Niceto contestó “si, hoy hay música como la gente”. El tono gruñón no le quita razón. Para un rockero tradicional como él es digno de aplauso recibir una banda nueva que suene bien y fuerte sin colgarse del estilo de nadie. Entre el público había boomers contentos con el suceso, como el histórico Richard Coleman que cumplió como telonero, solo con su guitarra, sus pedales y su voz, y también jóvenes ansiosos de confirmar la calidad de la generación que les tocó gracias a una de las mayores referencias de la nueva camada británica.

Los Dry Cleaning superaron las expectativas, incluso con el rumor de que la noche anterior en Mar del Plata la habían sacado del estadio. En vivo superan a su versión de estudio, que no es poca cosa. El bajo de Lewis Maynard no soltó por un segundo a la banda, con el golpear de un galope y la consitencia de una sombra. Tom Dowse contuvo su ferocidad con la guitarra casi todo el show, aguantando la garra sin perder calibre, hasta que se desató para el demoledor combo final de ‘Unsmart Lady’, ‘Scratchcard Lanyard’ y los bises ‘Magic of Meghan’ y ‘Anna Calls from the Attic’. El mayor enigma durante el recital naturalmente fue la frontwoman única que es Florence Shaw: Párpados caídos, pelo y vestido super lacios y largos y una mirada al vacío imperturbable. Dentro del estilo de canto (más hablado que cantado realmente) demostró un rango efectivo con cambios pequeños de velocidad y tono. Su presencia es cautivante y contrasta todavía más con su banda que en los discos, siendo que la ocasión en vivo para ello es sinónimo de aumentar la intensidad de todo el repertorio.

Aun en la lejanía de Florence se dejó abrazar por el calor del público argentino. Su paso por el país y varias entrevistas que han dado dan cuenta del interés por invertir en la audiencia internacional, así que a los que se lo perdieron, que realmente se lo perdieron: Van a tener su segunda oportunidad en el futuro.