Los 25 del 2022:
Discos Argentinos del Año

Un recuento histórico de qué sucedió con la música argentina en el año de la post-pandemia y la tercera del mundo

2022 ya quedó como un gran año en la historia argentina. Somos campeones del mundo y por un par de días el país se convirtió en el Paraíso en la Tierra. Merecida alegría nos toca. Musicalmente hablando fue incluso mejor que el ’78 y puede ganarle en un mano a mano al ’86.

Al menos desde que sigo y cubro la escena nacional (2018), 2022 fue el mejor año con diferencia. Hubo grandes sucesos en muchos paradigmas y presencia fuerte de proyectos por fuera de Buenos Aires. Hablar de cupo de género casi que parece vintage: la paridad cualitativa es evidente hasta para los más cuadrados. La producción fue tal que costó mucho elegir 25 discos para enlistar, pero ese problema periodístico es síntoma de un panorama fuerte. Para dar cuenta de esta circunstancia ofrezco recomendaciones de discos vitales. 25 reseñas de LPs, 5 de EPs y 25 menciones de música argentina favorita del año argentino favorito.

Futuro: Para 2023 se esperan discos de Charly García, Mir Nicolás, Sirio, Marina Fages, T&K, An Espil, El Doctor y Cielorroto. También hay potencial de que siga creciendo el pop, las fusiones folklóricas y la música bailable de antros. Quizás hasta explota el Detroit Trap, que está encaminado. Suceda lo que suceda todo apunta a crecimiento y profesionalización. El gran protagonismo en el 2022 lo tuvieron jovenes publicando su segundo o tercer disco, obras con las que consolidan su figura y con las que pueden inspirar a otros a hacer lo mismo, plasmar en profundidad sus propuestas. Espero que artistas revelación del año como los Zoomatic, TERRA y muchos más se propongan eso mismo.

Segundo single de TERRA, música revelación argentina certificada por Lúcuma 2022.

Aclaración: Antes de los discos corresponde decir lo que es un poco obvio. El recorte de qué entra y qué no está atado a la subjetividad del autor, lo mismo las posiciones (que tampoco significan mucho más que una forma de darle ritmo a la nota y atraer algún lector más). No espero convecerlos de que tal es mejor que tal, todo lo contrario, me encantaría ver muchas más listas de discos argentinos cada año. ¡Anímense a hacer la suya que hay muy pocas! Dicho esto, hay paradigmas como el metal o la trova que no aparecen por la falta de cercanía que tengo con ellos. Además, aunque me duela, esta vez no pude estar muy al tanto de la escena jazzera nacional. Por lo que el título completo de la lista es en realidad Mis 25 Discos Favoritos Publicados en Argentina por Argentinxs Durante 2022 En Lo Que Refiere a Hip Hop, Pop, Tango, Fusión Folklórica y algo de Rock, Electrónica, Jazz, R&B y Rarezas.

Menciones honoríficas:

Una tanda de 25 discos con mucho mérito que les recomiendo encarecidamente que revisen si les interesan los paradigmas que están entre paréntesis o si quieren estar bien al día con lo que pasa. El nombre de cada álbum tiene un hipervínculo que los lleva directamente a donde lo pueden escuchar.

-Al Sala Bo & Bers4 — Animales (Hip Hop)
-Bhavi — Pochoclos (Hip Hop) [Sony Music Argentina]
-Camila Arriva — Mujeres 2 (Tango) [Acqua]
-Carmen Sánchez Viamonte — La Fuerza (Rock)
-Catnapp — TRUST (Electrónica) [Monkeytown]
-Chancha Vía Circuito — La Estrella (Electrónica) [Wonderwheel]
-Chechi De Marcos — Cecilia (Rock) [Pop Art]
-Colu — The Knot Nudity (Hip Hop) [TKN]
-Duo Villarreal Crom — D’Arienzo en Guitarras (Tango) [Los Años Luz]
-Flor Bobadilla Oliva — Solita mi alma (Canción)
-Gisela Magri — Después del Giro (Tango)
-Guli — Si No Hubiera Mañana (R&B) [Caraza Records]
-Ibiza Pareo — Crisis de Amor (Pop) [Pop Art]
-Javier Ortega y MPDhela — Yunta (Hip Hop)
-Juan Lopez — No Más Promesas (R&B)
-Kala — Genesis (Hip Hop) [Malaierba]
-Lucía Boffo — Nómade (Jazz)
-Muhammad Habbibi Guerra — Charango Fantástico (música devocional) [RGSMusic]
-Odd Mami — Mosaicos (Pop) [Bohemian Groove]
-Pipi Piazzolla Trío — Stick Shot (Jazz) [Club del Disco]
-Plenamente — Interminable (Rock) [Sin Tierra Discos]
-Sara Hebe — Sucia Estrella (Hip Hop)
-Tade Fonk — sueño despierto (Funk)
-Willy Bronca — H.A.R.T.O (Hip Hop)
-Ysy A — YSYSMO (Hip Hop) [Sponsor Dios]

5 EPs

Gytana — Jónica

El 2do EP de Gytana, rapera y cantante porteña, se presta para creer en todo su potencial. Maneja metáforas y semántica abstracta que igualmente consigue el impacto explícito que gusta del Hip Hop. Su abanico de referencias mitológicas es super distintivo y busca activamente variar el sonido entre R&B, trap y rap neoyorquino sin perder un leve halo místico.

O.L.I.V.I.A y Maja — HEX

O.L.I.V.I.A no solo que sigue sin fallar sino que además, ahora con Maja co-produciendo, suena todavía más pro. “Hex” son cinco tracks donde meten mucho género a su molde de pop glitcheado y digital-sintiente. De repente hay drum n bass, de repente reggaetón, de repente deconstructed club. Todo compatibilizado en la gran capacidad de cancionista que tiene Olivia.

El Plvybxy — EXTRACORPOREA [AGVA]

No hay organismo que aguante la energía que corre cuando suena “EXTRACORPOREA”. El Plvybxy es un prodigio de la electrónica latina y acá lo demuestra con un tributo homenaje al changa tuki, un microgénero del house nacido en Venezuela. Son cuatro tracks más dos remixes y todo va muy muy arriba. Haría falta cortarse las yemas de los dedos para bajar.

Chancha Vía Circuito y Loli Molina — Al Sur

Es muy lindo cuando dos grandes músicos, como Loli y Chancha, logran colaborar y complementarse tan bien. Este intercambio dió con cuatro temas de una suerte de folktrónica llena de relieves y paisajes pacíficos. Además demuestran que tienen más para dar en colaboración. Ojalá que más temas preciosos nos lleguen de su parte.

Six Sex — Área 69 [Dale Play]

Si el arte está para generar cosas se puede decir que “Área 69” es apología perfecta al descontrol. Un sixpack del neoperreo más chancho con una producción ravetonera de La Finesse que se esfuerza por tunear la síncopa para llegar a una versión moderna y potente. La protagonista tiene una voz magnética, hasta con el ad-lib más casual enciende. Como dominatrix va convirtiendo a todos al espectro de la sixsexualidad. Si Six Sex no se vuelve la nueva cara del perreo es que fallamos nosotros como sociedad.

25 LPs

25. Tarsitano — RODRIGO [Post Cringe Discos]

La fórmula late millenial de sensibilidad indie con romance y miseria no es novedosa, pero Tarsitano la hace valer. Tiene su cuota de ironía bien puesta en todo, hasta la convivencia “Perdón por la ansiedad es que a veces creo que somos mis padres/¿Qué más se puede esperar?/Crecí viendo porno y comiendo animales”. Brilla su personalidad en la voz robótica que reclama a las ‘Desconsideraciones’ y en el juego con los demos, las sátiras como “tu amor es apropiación cultural”. A su sello le puso Post Cringe Discos así que el registro humorístico esta desde la base y la gracia es que no está forzado.

Rodrigo es un ciudadano típico de Buenos Aires. No hace falta chequear una bio, su canto suena a la ciudad, a como la sienten los treintañeros. Hay reclamos cansados, esperanzas que van y vienen y, todavía, cosas sucediendo. Se lo transita como a la película “Medianeras”, es un estado mental de monoambiente. Bedroom pop del primer cordón del Conurbano.

24. Cazzu — Nena Trampa [Rimas Enterteinment]

De lo que es “mainstream urbano” Cazzu hizo claramente lo mejor del año. Es un sector de la industria que no nos tiene acostumbrados a discos meditados y con un planteo concreto y, sin querer inventar la rueda, ella metió un álbum con lo mejor de sí. Bien diseñado, variado y efectivo. A “Nena Trampa” le queda bien la balada, el ego trip y el hit bolichero.

Cazzu es la uno porque sabe lo que hace, y lo demuestra en un UK Drill como ‘Jefa’, de lo mejor que se hizo en el país para el género, o en una milonguita del talle de ‘Piensame’. Los palos de reggaetón están asegurado, sean de ella sola (‘Isla Velde’) o acompañada de íconos boricuas como Randy y De La Ghetto (‘Peli-Culeo’). La clave del disco como tal son los vaivenes entre lo más popero y lo más bailable, que con lo pegadizo de cada tema (si habré gritado BIZCOCHITO DAME UN BESO CON SABOR A CARAMELO) lo vuelven super entretenido. Garpa en cualquier contexto.

23. Guazuncho — Compost [Fuego Amigo]

De partida, la idea del chamamambient es apasionante. Guazuncho lleva años de perfeccionamiento artesanal de su versión de la música litoraleña, una versión digital, no tan caliente pero igual de cálida. Tiene su espíritu indie, hecho en casa, y un aura bien especial que se retroalimenta con la flora y fauna de la región.

En “Compost” Iñaki una vez más aparece como hombre orquesta, toca sampler, instrumentos MIDI, guitarra criolla, bajo, acordeón y percusiones, además de cantar. Su compañía es la historia chamamecera en samples de Domingo Cura y Pablo Cruz. Se aprecia el paisajismo gracias a los detalles que hacen que el agua, ya sin edad, no se estanque.

22. AgusFortnite2008 — PLUG PARK

La música de AgusFortnite2008 es una cagada. Al menos para cualquiera que no sea de su limitadísimo público objetivo. Pero si estás ahí, en el lugar indicado en el momento indicado de la cultura de internet, es la gloria. Si no lo estás cuidado, te vas a sentir un viejo choto, porque esta es la máxima expresión de la novena nube de ironía centennial en pluggs pixelados que son una hipérbole del sonido de Soundcloud.

Entre bizarreadas constantes como “mi novia es una MILF, la confunden con mamá” y “Soy más lindo que una barbie (no homo)” que construyen una identidad de estrella puberta en ascenso, esconde un instinto musical salvaje. El plugg es un género apenas hecho en el país y con Stiffy ya lo está llevando a un extremo border imposible sin un buen oído para meter una cantidad totalmente invasiva de saturación y efectos.

La ventana es chica para un experimento como SWAGGERBOYZ, los chistes van a envejecer y tampoco pueden estirar mucho lo mismo, pero sin tomarse en serio a sí mismos bombardearon ese microespacio con todo. Si sos entendido de todos los códigos es muy difícil que encuentres un disco argentino más divertido que este. Y si no, lo lamento mucho.

21. Juana Rozas — Vladi

Juana Rozas no está a medio camino entre el pop y la electrónica, va a fondo con los dos. Hereda de Lady Gaga y más mostris de la industria sin caer en el vicio de sobreproducir que tuvo esta fusión en su auge. Con Mailo produciendo supieron concentrar toda su intensidad en las dosis necesarias. ‘Bendición’, por ejemplo, tiene reggaetón y drum n bass y no desencaja, tampoco lo hace un lento como ‘Pena’.

En 22 minutos hilan musical y emocionalmente la historia de un amor con final infeliz. Abre con el encare, ‘Hola Mami’, y entra en la intensidad de una pasión carroñera en ‘Kaleidosgirl’, ‘Cementerio’ y ‘Revelde’, todos éxitos para antros. El cierre difícil y necesario de una relación intoxicante llega con la despedida del disco. Ya “dura poco lo que hacemos por amarnos mal” y en un suspiro se termina una fricción vampírica que no llega a la luz del día.

20. Bruno Introini — REVOLUTION

Bruno en 2022 publicó un disco triple con Golden Boyz y uno doble como solista. Es el most improved player del rap game nacional con diferencia. En muchos capítulos de “Tesoros en la Tundra” tuvo el papel principal y cumplió con creces. Su proyección completa la logró en “REVOLUTION” a través de sus 80 minutos y 25 tracks. Acá puso en sus espaldas 22 instrumentales y hasta el mastering. La cantidad abrumadora de material en el que participó solo se explica con la gimnasia de un productor efectivo y mucho acumulado para decir.

Entre pecadores y ángeles caídos uno no se puede aburrir y en esos márgenes suceden muchas de las historias que inspiran la obra. La frecuencia está en bpms altos para traps manija con influencias de electrónica y atmósferas envolventes. Hay bangers como ‘ZARA / FETTY’, ‘WICKED’ y ‘VICIOUS’ y también comparte espacio con temas de emo rap sensibles, por ejemplo ‘BOULEVARD’, un homenaje a Green Day.

REVOLUTION” tiene como premisa la búsqueda del cambio en un mundo donde “todo se mueve por papel y poder”, un cambio que se entiende que solo puede ser interno. En el drumless ‘SPEECH / PRAYZ’, momento bisagra y clímax del disco, Bruno narra cuando su hermano Gino se quitó la vida y pasa la posta de los conocimientos que aprendió en la escuela de los errores propios y ajenos:

Escribieron hace dos mil años lo mismo que nos pasa ahora
Y no nos damos cuenta como todo se repite una y otra vez en la historia
¿Qué nos tiene que pasar para que demos un paso adelante?
No nos creemos merecedores de estar bien, de tener una vida digna

19. OG Ru — Secuencionology Lines

OG RU se propuso hace tres años publicar su álbum debut el 22/11/22, en su cumpleaños 22. Ya había publicado una mixtape, pero la obra para presentarse al mundo se planeó y realizó como “Secuencionology Lines”. ¿Cantidad de temas? 22, distribuidos en 2 mitades claramente diferenciadas.

La primer mitad es para que todo el mundo la escuche y se guarde bien en la cabeza que el rap de Tres de Febrero tiene otro mutante merodeando. Es bien guaranga, sucia como Plaza Miserere, y los beats ya son casi horrorcore. La grabación e ingenieria de sonido del disco es rústica, pero eso no desentona con los ambientes turbios. Es cine de guerrilla. Ru rapea como estrangulando cada beat, no da respiro, retuerce los flows y presiona constantemente con rimas internas sorpresa, “De tanta masa que le doy al banger abrí una fábrica de pastas”. La competición es a lo bruto y hay invitados a la altura como Sophia y H de Perra (cuidado con uno de los versos del año: “te llamo y te descanso como Tangalanga”), pero el show se lo queda Ru: “se come las eses pero no es turro”.

La segunda tiene dedicatorias más específicas, del grimy sound pasa al drumless suave para ponerse turromántico en ‘Jullia Robbert’, ‘Havanna’ y ‘Slowjamnolove 2’. Hilvanando el trecho más personal, cuando ya demostró todo raperísticamente hablando, se permite un final autobiográfico áspero: ‘Promise’.

Eramos niños como para ser el hombre de casa
Desde ese entonces que veo adultos solo con sed de venganza
Otra vez que no llegamo a fin de mes y el pan no alcanza
Otro día que voy al cole y está vacía la panza

Casi que no pasé la infancia por asma y ataques de pánico
A causa de problemas pulmonares y momentos trágicos
En una cobacha un solo cuarto, gritos traumáticos
Desde ese entonces que solo ando en modo automático

18. Juan Torres Fernández — Cambios [Club del Disco]

La fecha varía según las fuentes, pero se estima que Argentina fue uno de los primeros países del mundo en recibir el jazz. Un centenario atrás. La gran mayoría del tiempo se mantuvo como nicho, pero jamás dejó de existir ni de cosechar talentos nuevos a nivel de exportación. El saxofonista bahiense Juan Torres Fernández recién va por su segundo disco, “Cambios”, pero ya es un exponente nacional estable.

En este LP excede las condiciones de virtuosismo y química entre las partes que requiere el jazz, pero donde realmente destaca es en el pliegue emocional. El contrabajo de Flavio Romero, el piano de Leandro García de la Maza y la batería de Fernando Moreno, siempre infalibles, vibran más por las composiciones, todas originales de Juan. ‘Canción para Almendra’ conmueve, ‘Blues 2852’ enciende y ‘Gracias’, el cierre, invita a ver el pasado y el futuro.

17. Nerón — Sucursal Principal del Amor

Tucumán es una de las casas más firmes del rap en Argentina. “La Sucursal Principal del Amor” es punta de lanza a la vez que prueba irrefutable; igual que lo que vienen proyectando c.faqu, Dirty Couk, Colu y más. El debut de Nerón además es una joya más en la corona del 2022 como el mejor año del rap argentino en toda su historia y, no casualmente, el de mayor fuerza federal.

Para la creación Nerón trabajó de la mano con La Caverna de Mou, su grupo, y convocó expertos minimalistas: Bishop One de Rosario, N.a43 is The Eye y 05Guille de Buenos Aires. Con su dirección realizaron una obra conceptual, con derrame de sentimientos sobre drumless liberadores. El título de “La Sucursal Principal del Amor” le queda perfecto porque entrega por mayor su amor de la forma que le sale, rimando. One love para la familia, amistades, romances, el sexo, el cine, la música, uno mismo. Es gratis pero hay que predicarlo y eso mismo hace.

16. Isla Mujeres — Correr Adentro

Hace rato que La Plata es capital argentina del rock, o bastión de resistencia si quieren ponerse extremistas. Isla Mujeres, parte del círculo, con este tercer álbum aparece como una de las bandas más completas del territorio que va de Ushuaia a La Quiaca. El eclecticismo del trío crece y se logra mejor que nunca en “Correr Adentro”, con su experiencia acumulada más la de Aziz Asse, que acá aparece como cuarto artífice y productor.

La confección de un tema popero como ‘Acuario’ es de admirar, dulce como la miel, también pueden con un track desafiante de house como ‘Correr Adentro’ o subir la decibelia rockera para ‘Poder’, con una energía que es fuego amigo. Aprovechan la posibilidad de cada minuto de los veintiséis que hacen el disco con una buena carga de motivos lindos, una producción precisa y grandes estribillos. Dan ganas de hacer algo tan intenso y exhaustivo como correr adentro de uno mismo.

15. Sofia Naara — Las Torpezas

Hay torpezas, nimiedades, que cambian todo. La comunicación pasa por los detalles más de lo que nos damos cuenta y en la gestualidad inconsciente alejamos o acercamos al otro. Sofía Naara desgraba esas reacciones: “Ahora entiendo las maneras que me alejan de vos/La imprudencia de tu vuelo nos golpea a las dos”. Durante su primer disco solista se ve el degradé de un vínculo donde alguien rema hacia adelante y la otra persona solo quiere remar hacia ella.

Sofía, conocida como experta percusionista en Buenos Aires, estuvo años haciendo estas canciones. Desde 2016. Puliendo las palabras, intercambiando y produciendo. El amor y empeño que hay en cada pasaje es evidente. Cada track tiene su propio mundo sonoro, diseñados con Mariana Michi, Lucy Patané o Flor Iribarne. El trabajo y la meditación se notan en arreglos de cuerdas o percusiones digitales, vientos, sintetizadores, un arpa paraguaya o un canto a solas. Aparecen por acá y por allá sesionistas como Carola Zelaschi, Tomy Sainz, Fernando Kabusacki y tantos más fenómenos del rubro. Naara apenas toca la batería en un tema, se dedica a lo melódico y en su voz encuentra un poder que usó con cuidado pero también confianza.

En las elecciones más pequeñas, con o sin intención, se puede lastimar. La historia de “Las Torpezas” contiene una necesidad acompañada por ganas de tomar distancia. Se concluye que no hay por qué siempre querer entregarle todo al prójimo, también está bien querer estar en soledad. Inicialmente la apertura iba a hablar de “perdonarte todas las torpezas”, pero con el reflejo de los años se convirtió en “perdoname todas las torpezas”. Los vínculos se construyen de a dos y a veces hay que construir solo en lo personal.

14. Noelia Sinkunas — Salve

Salve” es un disco para quienes cuidan. En búsqueda de esa calidez la pianista berissense se abrazó con su herencia familiar litoraleña e hizo chamamé canción. Un estilo amable en el que se le cuelan retoques de tango y otros géneros que toca y produce cotidianamente. Además, si bien es un disco solista, la compañía constante de invitados brillantes lo hace aún más aliado de las buenas compañías.

Noelia acá se explaya como letrista de una forma inédita para que varias cantantes de lujo terminen el trabajo de hacer sentir. Hay cariño para su barrio en ‘A Berisso’ y para quien la crió y ya no está en ‘Ecos de Luz’. En algún momento Noelia no se animaba a amar, lo cuenta en ‘Calmar Mi Pensar’.

Ah que amarga situación
La de no sentir amor
Si hasta creo que es
Parte de mi ser
Nada de eso es real
Pero qué es la realidad
Si mi mente la creó
Por no tener el valor
de llevar todo a la acción

A la vez, durante todo el disco entiende que no es posible la vida sana en soledad y es en ‘Sin Voz’ donde rompe con los complejos. Ahí una mano aparece y se esfuma la muralla de pensamientos intrusivos y el castillo de inseguridades. Hay paz, hay vida.

Con vos yo sé
Puedo creer
Es fácil
Ni lo dude
No hay que pensar si vale

En ‘Cada Gota’ empieza un hilo donde entiende que cada acto es una gota que se acumula y así llegan arroyos, ríos y mares donde el agua fácilmente puede enturbiarse. Noelia no solo aprende a amar, también a pedir ayuda, y en ‘Salve’, el cierre y el momento de mayor necesidad, pide “Sálvame, llévame a tu mar/Que este río turbio se ha estancado/Salve agua llévame hacia allá”. Salve.

13. ooodisea — O’ dimness SOUL HOME

A veces no basta con escribir algo un papel y tirarlo al fuego para poder extirparlo. Pero un disco es otra cosa. En ‘let YOUR SOUL GO’ se escucha un verdadero incendio del pasado, un pasado que es némesis y que solo así va a cicatrizar. “O’ dimness SOUL HOME” es el proceso de enfrentar exhaustivamente el trauma para volverlo cenizas.

Es difícil encontrar un trabajo así en Argentina, dentro del marco del darkwave, con influencias como Lingua Ignota y Fiona Apple, y aún siendo su disco debut y pionera en el país, ooodisea logró una obra con una tracción emocional y musical desgarradora. Más allá de apariciones muy esporádicas de saxo, batería y una cítara inquietante, los elementos transversales del disco son su voz, el piano y la producción (mano a mano con alucard222). Con eso le basta para transmitir con una fuerza tremenda que no disminuye por el hecho de que cante en inglés y no en español, porque el sentimiento es crudo.

O’ dimness SOUL HOME” no es una escucha placentera, es un retrato tormentoso de una relación abusiva. Es incómodo porque es real. Apenas en ‘’, el anteúltimo track, aparece algo de alivio. Al final ooodisea sufre con la pregunta “How can I free myself from the eye of men?” (“¿cómo me libero de la mirada del hombre?”) y en la obra misma su respuesta es devolver esa mirada.

12. Santicuado — Arpegio

Los Zoomatic solo escriben frases célebres. Santicuado, el primero de ellos en sacar un disco, escribe de resaca sin enroscarse en las trampas de la métrica. Con él es como si no existiesen los clichés del rap. Todo su estilo es ajeno a cualquier fórmula y a la vez está en un lenguaje totalmente familiar.

Arpegio” abre con música de un dibujito de los años 40s. Es claro que como disco es rap atípico, especialmente en Argentina donde al abstract hip hop hasta esto ni valía la pena traducirle el nombre. Aparentemente no hay contexto para que un pibe en un free jazz como ‘Me at the Zoo’ parle “Una hormiga se sube al lomo un pedazo de Heineken rota pensando que es una hoja/Así es como la naturaleza muerta brota/Desconfío de quien no va a la plaza con un parlante/Somos compatibles, me lo dijo la revista Gente”. Cada línea es una historia con su par de personajes.

Lo curioso es que Santicuado convive con la nueva generación de rap bonaerense, quizás la más dogmática y estudiosa hasta ahora, y de alguna manera encaja. Por ejemplo, el track 2 tiene a un prodigio de Lanús, alsina.carson, escupiendo punchlines en spanglish y barrabasadas como “Yo estaba con la soga en la silla y ahora brilla la soga”. El mismo Santicuado en sus mañas llega a elevar el adjetivo “rapero”, abre ‘Ruido Rojo’ con “Llego a la concesionaria con cara de dame uno”. Y pasa lo mismo con su compañero zoomatico, Ras, en ‘9 de Julio’: “Esos raperos son más falsos que un velorio/Me los papeo por gula, ni por hambre ni por odio”. No van a dejar de ser los raros del salón, pero es imposible que no se los respete.

La mayoría de los beats del disco, por no decir todos, solo pueden tener como destino un Zoomatic, sean los de Solo99.9 (el tercero y último miembro del grupo), Renzo Lamotta o res.i.na. Samplean todos instrumentistas tocando como bateristas borrachos, parecen lo que haría Conductor Williams para Action Bronson. Y la esencia del proyecto tiene mucho que ver con tomarse poco en serio a uno mismo y al todo en una medida musicalmente muy sana.

Mis palabras adelgazan para entrar en tu cabeza
Conozco un vegano que fue a bailar a Pachá porque en el logo tiene dos cerezas

El mérito de “Arpegio” tiene que ver con estilo sobre todas las cosas. En Argentina el único que intentó algo tan disparejo, verborrágico, prácticamente ni recitado y lleno de simbología argentina fue Enrique Pinti cuando hizo un disco con Charly García y Pedro Aznar. El resultado acá, más de 30 años después, está mucho más logrado, tanto que en 21 minutos y en el desarrollo a fondo en la originalidad del estilo alcanza para que sea una de las mayores genialidades del año. El suceso ya tiene su continuación en “ZAPADA!”, EP debut de su grupo y también divertidísimo. Escriben como si lo estuviesen inventando y la sensación es liberadora.

11. León Cordero — Jueves

Hay posibilidades musicales que son un secreto. León es de los que sabe muchas de esas y, para el bien de todos, decide hacerlas realidad. Cuando más en la zona está, ‘Sol de Mayo’, una guitarra criolla, un bombo legüero, chicharras y un coro se despedazan para una glitch chacarera. Una gota le basta para hacer funk carioca en ‘Estampida’. En ‘Valentino’ hace malambo con un kit digital ultraprocesado.

Este es su segundo disco y repite el logro de hacer la música más efectivamente disruptiva de la escena nacional. En el anterior, “2002”, pegó un collage con recortes de Hip Hop industrial. El modus operandi continúa, pero en vez del rap tomó del art pop, la raíz norteña y el desguace de electrónicas experimentales.

Jueves” es una pieza sonora uniforme. A su caos solo se le encuentra lógica en el conjunto. El disco es una exploración de quién es León Cordero, qué hay escondido en el obvio prodigio musical que es. Lo que lo diferencia de otros jovenes virtuosos de la producción es que no es solo un chico talentoso con cuenta en Soundcloud y rateyourmusic. Ha tocado pasto. Esta condición cambia todo, es el contacto con la realidad material y emocional. Líricamente él funciona como un confesionario romántico y musicalmente tiene la tierra de Santiago del Estero como marca indeleble. En su reivindicación de eso logra que su mérito no sea la innovación por la innovación misma, sino la hipérbole de su persona artística.

10. Waralu — Las Cosas que Me Destruyen

Se supone que el amor, los sueños y la música son idiomas universales. No es tan romántico pero a esa lista podemos sumar el dolor y ahí mismo se suman los elementos vitales de “Las Cosas Que Me Destruyen”. El debut de la cantante y rapera Waralu que siendo tremendamente personal encuentra empatía del otro lado. Ella se habla a sí misma, no hay conciencia del oyente y con esa distancia imperceptible el disco seduce. Es contundente sin escribir casi nada material y todo lo que no sean sus emociones es un misterio: Solo está lo puro.

Este registro es el mismo de los sueños, ni metas ni sueños lúcidos, sino esos espejismos de la glándula pineal que nos marcan antes de despertar. No pueden esconderse las emociones ni el pasado ahí. Waralu es la única que tiene claras las cosas acá y solo ella puede interpretar los fuegos fatuos que conducen su camino. Al disco lo abre ‘Aura’ y nadando entre la sección de cuerdas de un trap intenso desafía:

Casi me crecen alas, dale veni
Construyendo de la nada dentro de mi
Escalofríos en la espalda, los vi venir
No me convence si es a medias ¿Cuántas veces me quise morir?

No solo la presencia de Wara es cautivante, el diseño de sonido del álbum envuelve. Ocho productores distintos hibridaron R&B alternativo y traps con una dirección donde la profundidad y las capas de sonido valen doble, mientras más libertad más crecen y mutan los relieves de la voz de Waralu. Para el cierre, ‘Akira’, ya estamos comprometidos como testigos de su palabra y el alivio está en la piel cuando dice algo tan simple y complejo como “Ya no me siento mal”.

9. Natalia Spiner — Axis [Elefante en la Habitación!]

Axis” suena místico. Una hoz de orillares con cristales luminosos que siguen los sonidos. Es art pop de bellezas asimétricas. Natalia Spiner, artista multifacética que hasta diseñó la portada, lo produjo junto a dos de los mejores en el rol actualmente: Guli y Moreu, piezas claves de la nueva generación de pop argentino.

Los colores son alucinantes. Vibran en armonía. En ‘El Truco’ se puede ver un banco de medusas, ‘1993’ inspira auroras boreales, ‘Gol’ pasea con vista a cuerpos celestes. En esos paisajes la voz de Natalia aporta la vida, el agua, el aire. Es el instrumento crucial.

Es un suceso artístico especial la existencia de una obra etérea tan visual y con la mejor producción musical que hay en Argentina. El sonido está desarrollado en su expresión más vívida y cada canción es un microclima. No hay dos como “Axis”.

8. Babasónicos — Trinchera [Popart]

Con “Trinchera” Babasónicos rompe un récord. Ninguna banda del cirucito rockero en Argentina llegó a publicar discos relevantes en cuatro décadas distintas. Y no solo es que siguen siendo importantes para un género o una generación: son parte del mainstream. Tienen millones de reproducciones, gira internacional con entradas agotadas y todos los chiches, siendo irreprochablemente babasónicos. Son una anomalía, Adrián Dárgelos es una estrella siendo un tipo de 54 años discursivamente rebuscado. ¿Su truco? Igual que el Indio, el Flaco o Miguel Abuelo tiene muñeca para dejarle a lo figurativo un gancho emocional claro.

En un envoltorio pop, el más pop de toda su carrera, contrabandearon como un disco franelero a los chiques cool sub-30 una obra obsesionada con la muerte. Y funciona, por la vocación de hit de ‘Bye Bye’ y los motivos y frases que en todo el disco revalidan el gusto. El eclecticismo de ‘Madera Ideológica’ o la tensión en ‘Vacío’ disimulan una paranoia con la llegada de la hora final. ¿Qué pasa cuando todo se termina? Por momentos se resigna, “¿Quién notará que me fui?”, por momentos lucha: “No va a empezar la muerte hoy/A llevarse a mis amigos/No la voy a dejar, yo la voy apalabrar”.

El poder de Dárgelos es de convertivilidad, hace romántico lo cursi, carismático lo pesado, elegante lo cotidiano. El disco tiene un círculo vicioso que va de la demanda a la aceptación y da la vuelta en conformarse con lo indispensable; si al final “mimos son mimos” y si hay que morir que sea con una canción en los labios. Adrián taxidermiza ese proceso de forma desordenada a lo largo del disco. En el camino nos nivela a todos con la misma piedad: “¿A quién le pedimos qué?/¿Por qué le pedimos más?/Si sólo puede dar lo que sueña que tiene”; y cuando parece que ya no quiere exigir más, pide por última vez una vez más.

Ámame o descártame, decídelo ya
No me hagas sentir despreciado
Ahora el tiempo es lujo y si lo voy a derrochar
Quiero saber bien cómo

7. nn.carvalho — Problemática del Jacarandá

Problemática del Jacarndá” ya viene con reseña. La poeta Gabriela Stoppelman aparece como maestra de ceremonias y describe el proceso. Las hojas del jacarandá caen en primavera, mientras tiene las flores al viento. Cuando la gravedad las llama dibujan con lila la tierra y nadie interviene. Los dilemas arbóreos crecen con todos los símbolos recurrentes de Carvalho (roble). La generala, la moneda y la posible salida del sol, imposible de asegurar con las raíces en la tierra.

Nomen Nescio rapea máximo un verso por canción. Le alcanza. Cada uno es una etapa del ciclo y la honestidad lo exime del relleno: “Soy un sol, no tengo donde esconderme”. No hay competición en sus líneas, escribe con los pensamientos claros y los derrite en códigos y semiótica de su propia biografía. Conoció personas lección y personas maestro, orbitó monedas y confundió la suerte. Lo hizo y lo va a seguir haciendo en la espera de eso que pasa si no deja que lo depriman.

Los anillos del carvalho son el núcleo, pero hay transeúntes que comparten pistas y palabras: los otros dos Cielorroto, N.a43 is The Eye, H De Perra, Napo, Sergi Perrone, el incógnito del skit ‘Ducha Fría’ y el Menor al inverso en ‘Surai D’Suei’. Todos contribuyen al mismo trazo, que aunque cambie el clima, se mantiene. Loops de un relax raro para abstract desmenuzado en el minimalismo otoñal de Buenos Aires. Los drumless se exfolian con una herencia argentina sonora, del Flaco lisérgico y del Luca cordobés.

Lo definen dos principios claros: “Vos cortame las cadenas aunque muera en la nieve apenas salga afuera” y “Yo solo doy amor, deprimido o extasiado”. No busca convencer a nadie de cómo ser, pero deja la puerta abierta: “Si lo dicho hasta acá te suena, será que también estás en posición de romper cadenas”. La visión y la lucha se plasma individual, cada uno tiene que limar su propia jaula y resolver qué cambia si el sol sale.

6. Dante Spinetta — Mesa Dulce [Sony Music Argentina]

Los años 20s no van a ser los más funky de la historia. O al menos de momento no parece. Sin embargo también hay héroes inesperados, como Cimafunk en Cuba. Y aún más en la categoría de lo improbable está que el disco funk de 2022 haya salido de la mano de un argentino en pleno mundial. Pero ahí está Dante Spinetta, primogénito del rap y el funk en su país, que en la pandemia se la pasó estudiando una vez más las raíces: James Brown, Sly Stone y Prince. Así, haciendo mejor que nunca lo que mejor hace, presentó “Mesa Dulce”.

Dante funk es el mejor Dante. El Dante de “Leche”. Movido por sentir y hacer el amor. Con la cintura haciendo círculos y todas sus capacidades como productor marcando los tantos. Abre con ‘Rebelión’ y ‘Sudaka’ (con el Truenito haciendo sus trucos), temas que podrían reinaugurar Soul Train. Los vientos, el bajo, la batería y la guitarrica rítmica tienen su dosis justa de virtuosismo, siempre en función del groove colectivo.

Tengo tanto amor que no tengo miedo
Tengo tanto amor que nunca me muero

Pero “Mesa Dulce” no es solo funk para arriba. ‘Gambito’ con Ca7riel y ‘Movie’ tienen P-Funk, G-Funk espeso y algo de R&B. En general el proyecto tiene su toque nacional. ‘Deja Boo’ samplea a James Brown de la misma forma que lo hacía Charly y ‘El Lado Oscuro del Corazón’ tiene una cucharada spinetteana que logra una de las fusiones ideales entre la música de Dante y su padre. Y también aparece la familia en ‘Primer Amor’, una hermosa balada dedicada a Patricia Salazar, su madre, recientemente fallecida.

No importa la verdad, importa lo que sientes

Si el disco está titulado apuntando al mejor momento de la noche, al hacerlo arriba de la mesa, es natural que la mayor influencia sea la persona que más sexo ha tenido en la historia de la humanidad: Prince. Está en la forma de dirigir la batuta y en los lentos ochenteros como ‘Cruzaremos’ y ‘Ridículos’. Chocolate caliente con frutos prohibidos.

Este pico en la carrera de Dante a sus 45 años no se trata de efectismo, de su zona de confort. Se trata de que esta es la música más Dante que hay. Funk en pasteles que aunque pasen los años nunca va a ser vintage, siempre va a estar como pintura fresca. Aguante.

5. Lara91k — Como Antes [Clix]

Lara representa lo más sincero del romance millenial. Desea y se equivoca sin filtros, entregada al sentimiento a sabiendas del riesgo de averiarse el autoestima. Sus letras ganan la doble partida de las canciones de amor: Son personales y a la vez dan lugar a que el oyente empatice desde sus propias descorazonadas, pasadas o presentes.

Como Antes” es su primer álbum solista y en él aprovecha para presentar todas las virtudes que le conocíamos y algunas nuevas. La cantante y rapera tiene una personalidad artística para nada forzada y ocupa un lugar ideal en la escena, ni tan mainstream ni tan underground como para que su música se vea presionada por las tendencias o la falta de infraestructura. Desde ahí convocó un círculo de invitados polifacéticos entre los que brillan Paco Amoroso, Saramalacara y un inesperado, pero bien calzado, Santiago Motorizado.

Junto a Percii y Bruno Donato, más algún co-productor extra, se dan licencia para abrazar un rango enorme de estilos que va desde la electrónica bailable super energética de ‘Par de Modelos’ hasta el funk carioca de interiores que es ‘Isla’. El soundplay del disco se mantiene coherente incluso con influencias tan diversas como el cloud rap, el house y el reggaetón. La estética es de un R&B alternativo, pero el riesgo de presentar unas pistas atrevidas es amortiguado por el instinto melódico de Lara. Hace canciones pegadizas como si fuera fácil. No es sorpresa que una y otra vez ‘Pegaíta’, ‘Zoe’, ‘Rihanna’, ‘Como Antes’, ‘Fuckgurl’ y más tracks se cuelen en las colas de reproducción y siempre den ganas de seguir escuchándolos.

4. Julieta Laso — Cabeza Negra [Ultrapop]

En las entrañas de Argentina hay un gen turbio que es indescifrable e ineludible. En microdosis envenena literatura, cine, música. Está ahí, en Mariana Enríquez, Cortázar, Luis Ortega y en el tango reo. Está vivo también en la siniestra atípica de Julieta Laso y el gotán desfigurado de su disco “Cabeza Negra”.

El mejunje hede como ningún otro por sus habitantes: una voz que juzga, cuatro bandoneones carnívoros, una caja norteña de testigo y circunstancialmente un bombo (legüero) de guerra. Un disco que carga con la densidad porteña aún mudado a Salta. Retumba en su tórax la idea de “negro cabeza”, la marginalidad, la sangresucia, el Riachuelo, los otros.

La crueldad no es evidente, pero es intocable. Ninguna luz alcanza. “Tango” no cuaja. Así sería el arte gótico si hubiese nacido en Sudamérica. Lucrecia Martel, pareja de Julieta y cineasta incomparable, lo definió como una súplica, “liturgia de escuchar canciones de protesta, como si fueran de amor”.

Quiero arder
Quiero arder
En el espejo de tu alma me quiero ver

Las canciones elegidas para interpretar son deep cuts del siglo XX hechos por Violeta Parra, Fito Páez, Horacio Guarany, Alfredo Zitarrosa, o brutales encajes del siglo XXI por Luciana Mocchi, Leandro Angeli, Tape Rubín y la misma Laso. Sin repetir autor encontraron piezas del Conosur que laten en la misma frecuencia y en sus versiones se siente cómo resollan.

Con un ensamble extraño y una obsesión con todo eso que eso a lo que no se mira pero vive, transpira y relincha, Julieta Laso acabó con un destacado cuasi-tanguero de las grandes obras musicales del 2022.

3. Santoz — Hiperbórea

Cuentan antiguos mitos griegos sobre diversas tierras desconocidas aún no exploradas por el hombre. ¿Quién sabía en ese entonces qué había en esos lugares? ¿Cómo eran las personas que los habitaban? Una de esas terrae incognitae era Hiperbórea. Para el antiguo mundo helénico era la tierra perfecta, donde el sol brillaba las 24 horas y los que residían ahí eran inmortales, eran quienes vivían “más allá del norte”. Pocos valientes son los que se atreven a emprender un viaje hacia nuevos lares, muchos van en busca de la gloria o la fama. Otros van en busca del conocimiento, la excelencia, y la introspección. Se decía que el dios Apolo, el único entre los doce Olímpicos adorado por los hiperbóreos, conducía cada 19 años hacia esta región para rejuvenecer.

Santoz emprende la misma travesía, una que no tiene fin porque es hacia dentro. La música hace de finca y portal al propio cuerpo, que igualmente es templo y nave. Como Marco Polo en la tierra prometida del arte pasa por la asonancias más elevadas posibles, no solo por los tantos lujos raperísticos de rimar herbívoro con ventrílocuo e Hiperbórea con Exodia, sino por esa búsqueda abstracta de llegar al nirvana verbal.

Hiperbórea” es medio y fin, meditaciones metafísicas que habitan el edén del lenguaje que se palpa en su todo y se realiza efímeramente en los momentos culmines. Quizás sin querer la obra está empapada de una cosmovisión islámica, donde priman el autoconocimiento y el autoperfeccionamiento.

En su viaje Santoz no está solo, incluso desde ese estado de introspección consigue intercambiar con las energías de diversos cuerpos. Sus compañeros de Who’s Sneaky: Killimet, que entrega dosis doble, y Roman YG, que apila barras y barras con esa voz tan ideal para el rap crudo como la de Westside Gunn. También aparecen más representantes de la escena cordobesa, Puro, Chavo e Ixkan, las bestias de Buenos Aires Mir Nicolás y Saje de Kamada y dos de los Golden Boyz rosarinos: Troubless y Sirio, con un par de los versos más imperecederos del total de “Hiperbórea”. Sus aportes son claves a lo largo del LP por lo bien que se ciñen como acompañantes en el camino, guías con los que Santoz no había contado en la odisea “Interstellar”.

El desarrollo conceptual del álbum está bordado con una calidad de rap superlativa, influida directamente por la ola renacentista neoyorquina, comprendienda desde el lado más siniestro en escupideros nucleares como ‘Limpio y Suelto’, ‘Ghostriders’ y ‘Ventrílocuo’ hasta unos drumless de cepa spinettiana como ‘Interludio Escarlata’ y el mismo ‘Hiperbórea’. Siempre con la creatividad de Santoz como artesano del sample, audible en sutilezas como ‘Skyline’, donde una bata acústica swinguea suave al ritmo de un trap orgánico.

Del inicio al cierre Santoz ya no es igual, pero a la vez si. Uno nunca se baña dos veces en el mismo río ni se quema dos veces con el mismo fuego. En aprendizajes se reafirma y reconoce. El sentido de retroalimentación es tal que en la ‘Intro’ y el ‘Outro’ los versos son siameses. En la apertura rapea:

Juro que me arrepiento de perder el tiempo
En malos hábitos que pueden arruinarme el cuerpo
Sabiendo que no solo es templo, es una nave
Y que solo si calibro mente y alma llegaré a buen puerto

Y sobre el final esas líneas se transforman en:

Juro que me avergüenzo de perder el tiempo
En malos hábitos que pueden arruinarme el cuerpo
Sabiendo que solo es cuerpo y como un ave
Puede volar libre en tanto sepa que la jaula sigue dentro

2. Golden Boyz — Tesoros en la Tundra

El escritor japonés Jun’ichirō Tanizaki cuenta que entendió el verdadero valor del oro en mansiones oscuras donde no solo decoraba con su belleza, también iluminaba los cuartos en la penumbra. En los rincones más apagados las estatuas laminadas en oro brillaban como ningún otro material. Ese valor, por fuera de la ostentación, fue capturado por los Golden Boyz. Pibes que reflejan brillo en luces y en sombras y atesoran los destellos para robarles su condición de efímeros. Su colección de auras la hicieron arte en 36 canciones, 3 discos, 1 obra: “Tesoros en la Tundra”.

En 2018 dos raperos sub-21, Troubless y Varoner, plantaron su bandera en Rosario como GBZ. Ahí nace la idea de Tesoros. De ahí en adelante el grupo crece, se suma Irivrte como beatmaker, Sirio, Bruno Introini y Ialec OG como MCs y Working Clips como filmmaker. Sale la trilogía de “Spectacular Raps”, “Gennesys” y “Majestic Soul”, “REVOLUTION”, “El Nuevo Punk”, “Reset” y más. Suben de nivel varias veces y se vuelven la referencia en su ciudad y en su país. “Tesoros en la Tundra” nunca desaparece, creció escondido hasta convertirse en el disco más ambicioso de la historia de Hip Hop nacional.

¿Cómo lograron que un disco triple no se derrumbe por su propio peso sino que hasta supere las posibles expectativas? Con perfiles distintos cada uno se enfocaron en enlazar cuestiones elementales del concepto sin forzar la narrativa. Las rapeadas vienen en asociación libre y naturalmente aparecen las cosas que los unen, el amor mutuo, valores y sus caminos entrecruzados. Existe por supuesto una calidad musical que sostiene y refuerza todo, en los montajes de sonido de Irivrte, indiscutible sultán del drumless y el grimey sound en el país, y en el rendimiento de cada spitter, pero sin la complementación de cada una de las partes una obra así es imposible.

Hay un sinfín de momentos brillantes de beats y barras, por la creatividad para maniobrar los samples y rimar referencias a la cultura popular a la vez que abrir sus propias historias. En la escala micro funciona todo y en la escala macro hay una gran narrativa que ordena. El primer álbum es “ODISEA”, el periplo, el segundo es “SERENDIPIA”, la sorpresa, y el tercero es “EXTÁSIS”, la comprensión de esos tesoros, que en realidad son invisibles y tienen más que ver con la experiencia del viaje en sí que con el destino final. Son lo compartido.

Tesoros en la Tundra” no tiene precedentes. Un disco así existe solo en Rosario, solo en Argentina, solo en manos de los Golden Boyz. Lo verán ahora o más tarde, pero nuestro rap hace historia.

1. Feli Colina — El Valle Encantado [Geiser Discos]

Como argentino fueron años y años de esperar esta obra. No sabía cuándo ni de quién, pero sí que iba a pasar. Estoy seguro de que no fui el único. Un álbum incontenible hecho con música de raíz y fuerza para mover la historia, para ser un hecho.

Al segundo 16 del tercer álbum de Feli Colina, cuando entra el piano en el track que abre, me di cuenta de que había llegado la obra. Tan grande que le cabe venir de Salta y llamarse “El Valle Encantado”.

Un disco folklórico plenamente actual. Que no lo es por invitar a un rapero, atar el discurso a la jerga de nuestros años 20s o programar baterías. Y lo escribo sin demeritar fusiones ni negar que no siempre son mímicas forzadas, pero eso que esperaba(mos) se trata de algo mucho más primal. No hay planificación: si las canciones tienen forma de carnavalito, zamba o chacarera es porque está en la crianza salteña de Felicitas. Parte de la raíz pero no le basta el homenaje. Tiene una pulsión desesperada por encontrarse a sí mismo, que Feli y su equipo jinetean en una batalla que no para un minuto. Es actual porque es esencial, porque también es atemporal.

El alma del proyecto es buscar y buscar con sed insaciable de inspiración. Casi hipocondriaca Colina se autodiagnosticó un bloqueo creativo y sin querer empezó una obra que, como dice ella, “Es una búsqueda del tesoro. El tesoro es la fuerza creadora (durante el disco la llamo Musa, Diosa, Madre) que suele esconderse en el rincón más sincero, inocente y lúdico de nosotros mismos”.

Invocó musas como en los rituales griegos para Caliope y entre las apariciones fugaces y su hambre no llegaba a darse cuenta que habían estado ahí. Pero esas inspiraciones subliminales formaron bocetos, el alma de la obra. Todas movidas por la misma atracción pura hacia esa magia trascendental que en un pestañeo desaparece. Una constancia de que estamos vivos que se mueve en el juego (‘Aguatera’), en el sexo (‘Madre’), en la misma búsqueda (‘Chakatrunka’) y hasta en la ausencia (‘El Orden Sagrado’).

La energía bruta se canaliza sin perder lo salvaje gracias a un equipo que hace valer cada crédito, desde coristas elevadas hasta el imprescindible co-productor Baltazar Oliver. Sea en voz y piano o en un ensamble con percusiones autóctonas, bajo, piano, coros y ¿una ocarina? las canciones de tienen un fondo de ideas que las hace unidades ideales y un conjunto totalmente armónico. La intensidad emocional de cada una además tiene todo un imaginario audiovisual donde aparece otro roster de dirección, vestuario, maquillaje, fotografía, iluminación y más posiciones que en la libertad del Valle completan el paisaje.

El Valle Encantado” cierra con ‘La Gracia’, un carnavalito con un sentido compartido de celebración. “Descansa niña mía, traigo tu canción” le dice la musa a Feli y nos repite Feli a nosotros. Ese tesoro que ansiábamos todos ella lo encontró y nos lo regaló. Es nuestro, es nosotros.