Reseñas

Volver a empezar de cero

Un evento tan trascendental como el fallecimiento de un ser cercano marca a las personas y en ningún caso es fácil de superar. El ex-Injury Reserve, RiTchie with a T, explora el duelo mediante la crítica social y el encuentro con su nueva vida en “Triple Digits [112]”.

Con más de diez años de trayectoria acumulada en sus espaldas junto al grupo de Hip Hop experimental Injury Reserve, Nathaniel Ritchie (antes conocido como Ritchie With a T, ahora RiTchie, a secas), se vio enfrentado al reto de afrontar su carrera musical en solitario. El desafío estuvo atravesado por el suceso trágico que definió a la historia reciente de la banda: la muerte inesperada de Stepa Groggs, compañero de proyecto y, prácticamente, un hermano de otra madre. El evento hizo que todos sus planes cambiaran y que entrara en un debate ético consigo mismo sobre el futuro de su carrera y del antes trío: “Me lo puedo imaginar a Groggs diciendo: ‘Espero que sigan haciendo esta mierda’. Pero también puedo imaginarlo diciendo: ‘Más les vale que no se suban a un escenario sin mí’”. 

Toda esta disputa moral parecía que se resolvía con el lanzamiento de “By The Time I Get To Phoenix”, el último LP de Injury Reserve, pero solo lo complicó todo. Durante una retirada mediática, se contemplaron posibilidades como By Storm, el dúo con Parker Corey, pero la pérdida de Groggs fue tan destructiva que paralizó todo el proyecto. Lo único que quedaba para RiTchie era continuar solo. Por supuesto, su creatividad e impulsividad no lo iban a dejar en pausa. Ir por lo convencional y por algo que ya hayamos visto en sus discos grupales tampoco parecía ser una opción. Así es como llegó a “Triple Digits [112]”, su ópera prima.

Comprensiblemente, el proceso de creación del álbum fue caótico, una sensación que se plasma en todos sus tracks. Lejos de la sobriedad atmosférica que caracterizaba al colectivo, el rapper apostó por una producción más directa y casera, sin abandonar la experimentación como rasgo distintivo. Las estructuras de las canciones son inestables, con un rango de duraciones que va desde el minuto y medio hasta los cinco. Son piezas que confirman la inconsistencia sónica del disco haciendo que parezca descuidado, lo que concuerda con los deliveries del artista y aporta a la sensación casera de todo el conjunto.

Temas como ‘Looping’ aportan una energía especial gracias al repertorio de flows de RiTchie, pero cuando el MC no es tan diverso la cosa se cae como en ‘5onthe’ (outro que logra que un proyecto que dura apenas media hora se haga pesado hacia su final). Por otra parte, hay que decir que el no tener una disposición fija es por veces también una baza a favor, como ocurre en ‘The Thing’. Aquí, aunque exista un motivo musical que se repite intermitentemente, la asimetría permite que tanto RiTchie como Quelle Chris fluyan con total libertad sobre la base hipnótica de MelikXYZ.

A este frenetismo se le opone un punto de nostalgia que aparece para atenuar los sentimientos exaltados. Ya desde la lista de colaboradores se ven a productores y raperos frecuentes en la discografía de Injury Reverse, como Aminé o el propio Parker Corey. Esto ya adelanta una idea de lo que se intenta transmitir, pero con canciones como ‘Get A Fade’ se confirma musicalmente: un cover melancólico y robótico de ‘Cut Your Bangs’, del grupo de rock Radiator Hospital. La voz rota por los efectos electrónicos, la letra ligeramente alterada para casar aún más con la apenada de la melodía y el pequeño speech final son como un cubetazo de agua fría frente a los patrones de hi-hats apurados de ‘How?!’. ‘Looping’ es también una demostración de este feeling pero apuntando a su lado más psicodélico: una lírica reflexiva y un delivery cansado, pero siempre cambiante, hacen de sus tres minutos una experiencia que ondea de la depresión a la felicidad en bucle durante muy poco tiempo.

Esta sensación de agotamiento se extiende mucho más allá de la nostalgia y llega a convertirse en crítica social, un tema presente en casi la totalidad del disco. ‘RiTchie Valens’ (primer adelanto del proyecto) es una especie de mezcla entre desahogo y reproche a todos los que lo critican: “You thinking all the he-he-ha-ha is really getting through to me?”. Las texturas brillantes inspiradas en el calor sofocante de su Arizona natal hacen un entorno cómodo para que exprese todo lo que llevaba guardando estos últimos años, como nunca antes lo había hecho: “I’mma play the game then it’s back to my business”. En el estribillo se compara con el pionero del rock en español que le da nombre al track con la intención no solamente de engrandecerse a su par, sino de trazar un paralelismo entre las críticas principalmente impulsadas desde el racismo que recibía Valens a sus 16 años de edad con lo enjuiciado que estaba el espíritu experimental de Injury Reserve en la comunidad rapera. Tendencias críticas con la sociedad se repiten en más canciones del disco como ‘Dizzy’ con Aminé, en la que se toca el narcisismo y egocentrismo entre otras cosas: “Your mama in the same crib, you got a new coup. Priorities fucked up, boy, you it’s not us”.

Como contrapunto al juicio social, el rapero le pone sabor a los deliveries. Al grabarse de forma casera (casi que precaria), un sentimiento de espontaneidad se apodera de todo el álbum. Ritchie expresa todos los pensamientos que tiene a mano, desde las reflexiones más profundas a las más estúpidas, y, casi como una forma de liberación, lo hace mientras se divierte al máximo. El tema homónimo al disco es el ejemplo más claro: dos minutos en los que Ritchie se vuelve imparable y sólo disfruta mientras fluye en un beat agitado, nada de complicaciones. 

Algo similar sucede en ‘WYTD?!?!’, track cuyo hook se queda pegado en la mente como si fuese un jingle publicitario y que, a su vez, contiene la última corriente evidente del álbum: la explosividad. El calor árido de Arizona en ocasiones alcanza los 100º Fahrenheit (38ºC), fenómeno conocido como triple digits. Las altas temperaturas pintan a las canciones de un color saturado, petardazos brillantes de sonidos que crean una atmósfera totalmente colmada como la del clima que se siente un día normal de verano en Phoenix.

Con esto, RiTchie crea una obra casi cinemática, de cine amateur concretamente. Quizás no sea el álbum más complejo o más profundo, pero a los elementos que pone sobre la mesa consigue unirlos de formas nunca antes oídas, haciendo que la experiencia sea única: ningún otro disco se te viene a la mente escuchando “Triple Digits [112]”. En base a un contexto inesperado y doloroso, el artista supo reinventarse explorando facetas antes no tratadas junto a su grupo. Un paso adelante en su carrera y una primera marca que, sin duda, busca dejar su legado en el Hip Hop experimental.