Tino El Pingüino: “El Horror”, “Tú” y la filosofía del desentendimiento

La discografía de Tino El Pingüino, uno de los grandes raperos de México, en su etapa más ambiciosa: de "El Horror" (2023) a "Tú" (2025), dos álbumes opuestos que lo definen.

Retrato del rapero de Ciudad de México Tino El Pingüino

Parte 1: Tu rapero antihéroe favorito 

Con razones justas y otras menos claras, el imaginario colectivo posicionó a Tino El Pingüino como el rapero de la Ciudad de México, otrora Distrito Federal. Y no podía haber un mayor reconocimiento para Franco Genel, de treinta y pico años, que desde el inicio de su carrera se asumió como un cronista de la capital a partir de su misma experiencia y sensibilidad. 

El rap de Tino El Pingüino siempre ha sido particular, muy propio. Sus canciones giran alrededor de temáticas sencillas, como el amor, el desamor, los vicios, el sexo y la búsqueda de identidad, abordadas a través de una pluma educada y filosa. Esta idiosincrasia es notable en sus álbumes “Tu Antihéroe Favorito”(2013), “Ego, Fui a Comer Regreso Pronto” (2014) y “De Vuelta en el Lodo” (2016). 

Con variaciones ligeras, Tino se mantuvo siempre en el mismo campo semántico, en ocasiones mirando hacia el borde, excitando la caída, pero retornando hacia la zancada segura. Aunque cientos pudieran tachar su música de rap de preparatoria, sin profundidad o barrio para lo acostumbrado por otros exponentes, hay un ingrediente diferenciador que siempre está latente: la complejidad de sus letras. Mientras exponentes como Cártel de Santa, que ya figuraban como clásicos desde los primeros años de los 2000, daban relatos o crónicas imaginarias sobre la violencia imperante en el país, Franco apuntaba a otro lado. 

Genel es, con creces, uno de los letristas más completos de la música nacional mexicana: un tipo que es capaz de modular en pocas líneas entre la literatura universal, alta cultura y cultura pop. Para un músico que trabaja temas cercanos y comunes, resolvió que sus escritos fueran encriptados. Una personalidad que comprendemos, pero nunca del todo.

Tras al menos seis años de trayectoria y un éxito considerable, en 2017 lanzó ‘Fractúbela’, que es hasta hoy su canción más escuchada. No solo se trató de un sencillo sumamente agradable, con una base musical ‘fiestera’ y arreglos de sintetizadores, sino que parecía ser su entrada al mainstream. La promesa se volvió más grande con “Oslo”, un disco promocionado en el mismo videoclip de la canción.

Pero el ingreso a las grandes masas nunca llegó. El disco, trabajado a medias tintas, se diluyó en el proceso. “Se fue aplazando y cuando volteo a ver habían pasado cuatro años. Nunca lo terminé. Sinceramente, llegué a un punto en el que ya no me hacía sentido hacerlo”, admitió en el programa El Flowcast. Si bien lanzó algunos sencillos hasta 2019 y participó con The Guadaloops (agrupación que mezclaba rap, R&B y tintes pop) de un modo más o menos constante, el proyecto de Tino El Pingüino entró en un hiato prolongado.

A su regreso, siete años después, poco quedaba de aquel rapero de los tiempos de la prepa. Lo que siguió fue “El Horror” (2023), probablemente su obra más pesada, compleja e incomprendida. Una decisión suicida para el regreso de un artista que gozaba de una popularidad febril, al menos desde el punto de vista mercantil. Pero si algo ha dejado claro Franco Genel es que las fórmulas estadísticas de la industria no importan aquí.

Parte 2: "El Horror", Mariana Enriquez y la pesadez sonora

Hubo toda una conjugación de factores que llevaron a que el lapso entre “De Vuelta En El Lodo” y “El Horror” (de 2016 a 2023) fuera tan extenso, pero destacan dos explicaciones centrales: el parón natural de la pandemia por el coronavirus y el constante aplazamiento de trabajos por parte de Tino. En más de una entrevista, el rapero acepta que tiene un sinnúmero de maquetas abandonadas. Según él, cuando vuelve a estos demos ya está en otro punto de su vida y lanzarlos le resulta un acto deshonesto, primero consigo mismo y luego hacia su público.

Tino El Pingüino se mueve estrictamente bajo sus reglas. A costa de todo, logró hacerse de un estatus de artista independiente bastante envidiable —no por nada puede ausentarse por siete años y reaparecer sin tener que ofrecer una redención espectacular—. Todas las grabaciones externas a su discografía son hechas por y para fanáticos, y a Tino tampoco parece quitarle el sueño.

Muchos tomaron la colaboración de moda entre Adidas, Tony Delfino —una marca de diseño mexicano— y Franco como una secuencia correspondiente a su regreso. Sin embargo las entregas musicales eran escasas y el plan —malévolo, pero plan a fin de cuentas— apuntaba a finales del 2023. La frase de “poco quedaba de aquel Tino” no fue una exageración. Franco le dio un vuelco total a lo que engloba como “Tino El Pingüino”: desde su imagen, con un look más suelto y el cabello largo, hasta reestructurar el arte de sus afiches, que pasaron a comunicar desorden, glitches y caos. En este vertedero nació El Horror”.

Afiche de Tino El Pingüino de la etapa de "El Horror"

De lleno a la obra, el sonido del disco lo trabajó casi en su totalidad por Ferdinand González a.k.a Mezcalibur, un viejo conocido de Tino y piedra angular de The Guadaloops. La identidad sonora del álbum es, cuanto menos, interesante y disruptiva. Catalogarla como bases de industrial podría ser reduccionista, pero en la taxonomía musical es la palabra que mejor describe lo experimentado en este larga duración, de trece canciones para un total de 53 minutos.

En comparación con el resto de la discografía de Franco, el espectro musical de “El Horror” es el más desigual, pues deja de responder a reglas clásicas de ritmo para rapear cada cierta cantidad de golpes. Este álbum es rico en beat switches, pero a diferencia de su uso más habitual, el cambio no se sitúa a la mitad —que suele ser la posición clásica—, sino que se halla a los tres cuartos del tema o como un bonus track, tal y como sucede en ‘Helicoide’, pista que se desintegra en una suerte de techno. En ciertos momentos de “El Horror” es posible extirpar al rapero de la base musical y crear a dos entidades vivas, orgánicas e independientes entre sí. 

Sobre los aportes de Tino, su espada más valiosa sigue siendo la escritura y el macrouniverso de referencias del que puede beber sin agotarlo. Sucede, por ejemplo, en la mencionada ‘Helicoide’,  durante un verso tan frenético que parece un insulto fraccionarlo: “Me valen verga todos / Les doy a todos betún / Se les va armar la gorda, Dimitar Berbatov / Esta rabia sorda / Su cuota de sangre, tú cuenta la historia / Este delirio místico que no logro atenuar que me da más euforia”.

Tino ya ostentaba un reconocimiento por su forma de escribir, sumamente rica, pero encriptada casi en partes iguales, y “El Horror” fue el punto de quiebre. Quedó visible la predisposición que tiene con respecto a su propuesta lírica: existe en su pluma un gusto por el desentendimiento, una exigencia casi periodística de que el oyente indague para entender. Pese a sostener el monopolio del significado, es tan desobligado y libre como para ser el guía que marca el camino, pero no le interesa que el resto de exploradores lleguen al mismo punto (o que siquiera lleguen). 

Ahorita, sinceramente, no te podría decir de qué chingados va lo que hago. Nada más siento que se ha hecho cada vez más… no diría disperso nada más. Hoy no te puedo decir de qué chingados va a hablar Tino. Por el otro lado, tampoco me muero de ganas de desmenuzarlo o explicarlo”, confesó en el programa El Ministerio durante la promoción de ‘El Horror’.

Entre la bruma, Franco pone fin a aquella “era Bukowski” que expuso en los primeros años de su proyecto. Las lecturas y perspectivas de la vida misma se vuelven más complejas, con más matices y menos fáciles de entender a la primera, aunque el futuro del proyecto aún tenía un cierre que hacer.

“Un puto viaje”. Franco no podía poner mejores palabras para hablar de “El Horror”. Es un trabajo frenético, casi cocainómano. Irregular, puntiagudo y ágil no solo en el recorrido mismo, sino en cada pieza que lo conforma. Y, pese a sus capas, es tan atractivo como las luces estroboscópicas: una carta de invitación a reventar entre referencias a Ernest Hemingway y, tan solo segundos después, hacerle culto al exfutbolista búlgaro Dimitar Berbatov. 

Es denso, con pocos descansos. Incluso en esas perspectivas menos aceleradas, como en ‘Los Odio’, hay un dejo de que ninguna estructura fue respetada. Todo fue deshecho, expuesto al ácido industrial y electrónico. A día de hoy, ese sonido y experimentación no ha tenido otro digno competidor para Tino El Pingüino y su pantanoso “El Horror”. 

Escucha "El Horror" (2023) en Tidal, YouTube, AppleMusic y Spotify:

El disco revivió en febrero de 2025 para una presentación en vivo, con diez músicos, en el Roberto Cantoral, un venue íntimo, en el que prometió la grabación del que sería su primer álbum en vivo. Hasta el momento, no hay ningún registro, fecha anunciada ni detalles sobre la existencia del mismo. El cierre de ciclo se vio atropellado por “”, disco de 2025, que se puede considerar uno de los callbacks más distinguidos del que se tenga registro en la música mexicana.

Parte 3: “Tú”, o cómo rescatar un álbum de casi una década de polvo 

Fácilmente, "" puede leerse como un método de recuperación casi inmediata tras “El Horror”, pero Tino El Pingüino no expone una persecución incesante a la fama o enriquecimiento, al menos no de un modo explícito. Asimismo, el álbum calzó a la perfección para celebrar su vigésimo aniversario de carrera profesional, y qué mejor hacerlo que reconectado con el pasado, ese mismo que hasta ahora parece envejecer correctamente. 

” tuvo casi la misma suerte que “Oslo”, pero la videograbación de una canción inédita sostuvo la proyección del álbum viva entre sus fanáticos: ‘Palabras manchadas’ se mantuvo por años en vela a la espera de una grabación y publicación profesional, pero pese a que Franco Genel sabía del caso, no hubo ninguna correspondencia. Al menos hasta que la gira promocional de “El Horror” avivó la esperanza. 

“La rola original (‘Palabras manchadas’) es de un disco que hice y grabé todo con Pobre Drums”, declaró en el podcast Somos Batos. “En lo personal, con Pobre Drums, me quedé con una sensación medio de la chingada. Él puso mucho empeño, yo también, y en su momento como que me hacía sentido no sacarlo, porque estábamos con “Oslo”, añadió. La teoría más aceptada es que el álbum tenía una dedicatoria que, por motivos personales, era más sano postergar. Pobre Drums, beatmaker y productor mexicano, sazonó más la conversación al subir la letra original de la canción vía su perfil de Instagram. “Tino decidió nunca sacarlo a la luz”, escribió desganado. Más allá de parecer un reclamo, las dos partes coincidieron en salvar a “” del destino que sepultó a “Oslo”.

Si en “El Horror” “todo va del glitch, de la distorsión, una caída al abismo”, en palabras del mismo Tino en entrevista para FRESH, “” es todo lo contrario: es multicolor, tranquilidad y mayor entendimiento. La razón detrás es bastante simple: es una profanación al mismo pasado de Franco, antes de sus proyectos olvidados, la pandemia y algunas anécdotas no conocidas para el público.

” vio la luz el 7 de febrero de 2025. Sus antecedentes se situaban al menos nueve años atrás. Es cierto que el desconcierto mismo que dejó “El Horror”, entre propios y extraños, fue el contexto perfecto para lanzar este álbum de 45 minutos. Esto sin citar la frescura y accesibilidad, pese a sumar décadas de haber iniciado su trayecto musical. El tono se asimila al de ‘Tiranosaurius Rex’ y Ringi Dingui, de Kase.O, que le sumaron una capa despreocupada a Javier Ibarra.

Según palabras de Tino, el álbum tuvo nuevos arreglos de producción, pero en esencia se mantuvieron los argumentos de la idea original. De la mano de Pobre Drums, Franco regresó a su pasado una última vez. El mensaje —aún con las letras atiborradas de referencias— vuelve a ser unidimensional: el amor y su desazón natural.

Para volver a portar el personaje de antihéroe, Franco se vale de utensilios claros: la ejecución vocal, que en momentos tropieza en balbuceos, la revitalización de sus adlibs, bajar la densidad literaria y endurecer el vínculo entre voz y bases. Sobre este punto, Pobre Drums sobresale con antojables sampleos, dando esa moldura noventera, sin temor de valerse de la cultura de los videojuegos o romper el beat para poner una sección tropical de tres segundos en ‘Tu Coca Sabe a Gasolina’. Es un álbum divertido, sin pretensiones. 

"" también es la ruptura de la imagen del ‘lobo solitario’ de Franco. En el trabajo es posible oír voces femeninas, particularmente en ‘Tiempos De Otra Vez’, mismas que fueron grabadas por KOKÔ CECÊ, a quien posteriormente le devolvió el favor colaborando en la canción ‘Fiera’.

La recepción de “” ha sido bastante agradable. Nuevamente, el terreno que dejó “El Horror” permitió que este álbum caminara con mayor facilidad. Al igual que el trabajo anterior, desató una gira con pocas paradas a lo largo de la República Mexicana, fiel al estilo de Tino El Pingüino. Si bien no fue el cierre de tour, también graduó este álbum en la Ciudad de México, ese ente monstruoso que sigue dándole tanto.

Escucha "" (2025) en Apple Music, Tidal, YouTube y Spotify:

Lee más
Adrianne Lenker - Songs / Instrumentals
Portada del álbum "Songs" de 2020 de la cantantautora estadounidense Adrianne Lenker
Escuche Ya! Estrenos 17/4 – R&B, indie rock, boom bap y +
Caliope Family: “Nuestro emblema es seguir siéndonos fieles”
Retrato de la banda rosarina de Hip Hop Caliope Family en 2026
La Prima: “Escribo las cosas que deberían haberme dicho”
Escuche Ya! Estrenos 10/4 – Rage, art rock, brostep y +
La artista argentina de trap Saramalacara
Perras on the Beach y el centenario de su debut

Te puede interesar