asia⭑core #3: Ruptura y resistencia en Beirut

A través de uno de sus epicentros, Ruptured Records, recorremos la escena musical vanguardista de la capital libanesa y las obras de artistas fundamentales como Snakeskin, Sandy Chamoun, Yara Asmar y más.

asia⭑core es el arte del diggin’ y la investigación: nuestro combustible para informar y divulgar esa música que el algoritmo no comparte. Cada país y cada ciudad tiene su propia frecuencia. Porque la música asiática no importa por ser inusual o alternativa: importa porque en cada lugar hay algunas de las mutaciones sonoras más interesantes e intrigantes del presente. Esta columna será una guía de territorios, géneros y de esa Asia adonde nos lleve la curiosidad. El 20 de cada mes elegiremos un punto en el mapa para escuchar lo que clama cada metrópoli oriental.


En este momento son las 9 PM en Beirut, la capital de Líbano; 6 horas más que en Buenos Aires, desde donde escribo. 

Durante la década de los 2000, Líbano estuvo marcado por sucesos políticos y sociales que representaban una constante inestabilidad e incertidumbre acerca de su futuro. Asesinatos de figuras políticas importantes, como el del ex primer ministro Rafik Hariri, dieron como resultado una serie de protestas en 2005 apodadas la Revolución de los Cedros. Este proceso marcó una tensión profunda entre facciones internas y países vecinos como Siria. A pesar de anunciar un retiro militar por tierra en el año 2000, Israel continuó representando un problema mayor para la sociedad libanesa, ya sea mediante espionaje o disputas territoriales. En 2006, en una guerra de 34 días, volvieron a invadir territorio libanés y se cobraron la vida de aproximadamente de 1400 personas y gran parte de la infraestructura de su territorio, con daños de más de 3 mil millones de dólares, de los cuales al país le ha costado muchísimo recuperarse económicamente hasta día de hoy.

Dentro de este contexto social y político es que se gestó una escena de música alternativa y experimental muy disruptiva e interesante en Beirut. El dúo Soap Kills, formado por Yasmine y Zeid Hamdan creó un estilo de Trip Hop que abrazaba las influencias del pop árabe de la época, llamando la atención de productores como Mirwais, quien colaboraría con Yasmine en un proyecto titulado "Arabology", y bandas como Scrambled Eggs profundizaron en un sonido de rock bien noisero, impredecible y muy poco convencional. Bajo esta coyuntura, en 2008 el DJ Ziad Nawfal y el músico Fadi Tabbal (también miembro de Scrambled Eggs) crean Ruptured Records, centrándose en música proveniente de la zona con propuestas más vanguardistas.

Aunque en realidad, Ruptured Records nace de un programa de radio, Ruptures, llevado adelante por Ziad Nawfal en Radio Liban desde 1993 con un foco en música fuera del mainstream. A través de la creación de Tunefork Studios, el cual sirvió como un espacio para que estos artistas pudiesen grabar su música, en estos programas de radio se invitaban a varios artistas independientes locales a tocar en sesiones que posteriormente fueron compiladas bajo el nombre de "The Ruptured Sessions", que conformaron algunos de los primeros lanzamientos de la discográfica. En algunos de estos se podía ver un acercamiento al pop y rock indie, con la participación de propuestas como Mashrou ‘Leila y Nadine Khouri. Pero en otros, el volumen 4 por ejemplo, se notaba una profundización en lo experimental, en la improvisación, collages sonoros y la utilización de influencias de música tradicional libanesa para, en muchos casos, poder unir todos estos conceptos.

A lo largo de los años, más allá de estas sesiones, el sello pudo hacerse un nombre gracias a su amplia cobertura en cuanto a género musical concierne y la constante calidad de los trabajos que sacaban a la luz. Sin esencialmente recibir ninguna ayuda de un estado en una crisis más que presente, continuaron editando desde post-punk tétrico a improvisaciones electroacústicas densas y atonales, y todo lo que esté entre medio, por más de una década. Aunque la escena musical de la ciudad estaba atravesando un momento de efervescencia creativa notable, la realidad de Beirut y del país en general eran bastante más complejas. En 2019, la profundización de una crisis económica y una propuesta de impuestos en llamadas de WhatsApp, provocaron un estallido social.

Esta asfixia social, política y económica se vió dramáticamente más profundizada el 4 de agosto de 2020 con la masiva explosión del puerto de Beirut. Según el entonces primer ministro libanés Hassan Diab, causada por la detonación de toneladas de nitrato de amonio que no había sido apropiadamente guardado, destruyó parte de la infraestructura de la ciudad, se llevó la vida de cientos de personas, hirió a miles y dejó aproximadamente 300 mil personas sin hogar. Todavía recuperándose de esta tragedia, la inestabilidad geopolítica escaló aun más debido a los intensos bombardeos e incursiones militares de Israel. La campaña militar iniciada en Gaza en 2023 y el genocidio que se está perpetuando en estos momentos siguen hasta hoy día afectando a miles de personas dentro y fuera del Líbano.

Todas estas tragedias informaron el desarrollo del sello Ruptured y del estudio Tunefork. En 2024, posterior a los ataques en Líbano de parte de Israel, Tunefork lanzó el compilado "Land: A compilation for the displaced in Lebanon", el cuál juntaba a artistas locales, así como de la diáspora -tales como Julia Holter-, en un esfuerzo de recaudar fondos para todos los afectados por estos ataques. A principios de este mismo año, como estos ataques desgraciadamente no cesaron, lanzaron las partes dos y tres. Esta situación también se vió reflejada en la música de los artistas, como tema de sus canciones o incluso en el tono y estética en los que se basa cada proyecto.


Snakeskin – Snakeskin (2022)

La casa de la artista Julia Sabra, miembro de la banda shoegaze Postcards, fue destruída durante la explosión del puerto de Beirut en 2020. Inspirada por estos eventos que la tocaron tan de cerca, así como también por situaciones que ocurrían simultáneamente en la región, como la invasión y limpieza étnica de Nagorno Karabaj, empezó a componer piezas de electrónica experimental densa y enigmática junto al miembro fundador del sello, Fadi Tabbal. El resultado fue "Snakeskin", ocho canciones que utilizan elementos de música industrial, noise y de ambient oscuro los cuales contrastan con la voz etérea de la cantautora. El contenido lírico melancólico responde a la situación social de su entorno y la música, deliberadamente inquietante, logra transmitir a la perfección esta tensión. Posteriormente, Snakeskin paso a ser un grupo como tal, lanzando dos álbumes más que continúan con su desarollo de pop experimental hipnótico y lúgubre.

Mayssa Jallad – Marjaa: The Battle of the Hotels (2023)

Explorando la historia de la guerra civil libanesa de 1975, y en particular un conflicto que tuvo lugar en hoteles de lujo de Beirut, la artista Mayssa Jallad reunió influencias de música folklórica árabe con rock experimental y electrónica en el disco conceptual "Marjaa: The Battle of the Hotels". La propuesta señala cómo estos espacios fueron convertidos en el epicentro de un conflicto político y militar, y también sirve como una suerte de protesta contra una clase política que deja mucho a desear en lo que concierne a proteger a su pueblo. Contando con producción de Fadi Tabbal, el proyecto utiliza la tensión entre elementos sonoros tradicionales con texturas y técnicas actuales. Posteriormente, el álbum fue remixado por el productor sueco Civilistjävel! en "Marjaa: The Battle of the Hotels (Versions)", uno de los proyectos de remixes que más ha sorprendido últimamente, recontextualizando estos temas en un ambient retrofuturista que suena como un punto medio entre el dub-techno de Basic Channel, el drone de William Basinski y Enya.

Yara Asmar – Stuttering Music (2024)

Yara Asmar comenzó durante la pandemia a grabar música en su nativa Beirut. Usando instrumentos de juguete, sintes, grabaciones de campo y sobre todo su acordeón, creó en sus varios proyectos música ambient envolvente y emotiva. "Stuttering Music", su tercer álbum y su primero para Ruptured, nació de improvisaciones en vivo para la emisora palestina Radio Alhara. Este proyecto en particular se centra en el acordeón para procesar y distorsionar sus sonidos y crear drones inmersivos que en ocasiones se extienden hasta los nueve minutos, catalizadores de su estilo estridente e hipnótico. Yara, quien también es titiritera, utiliza el acordeón con un approach similar a como tratan Kali Malone o Aine O’Dwyer el órgano en sus proyectos, o como Fennesz lo hace con la guitarra, creando un puente inquebrantable entre lo acústico y lo digital.

Joy Moughanni – A Separation from Habit (2025)

Compuesto principalmente por manipulaciones de cinta y collages de sonido, "A Separation from Habit", el álbum debut del compositor Joy Moughanni, se destaca no solo por su diseño de sonido detallado y meticuloso, sino también como un reflejo de la historia libanesa reciente. Creado durante la invasión y los ataques israelíes al país en 2024, recontextualiza grabaciones que tuvieron lugar en los años 70 y 80, poesía, archivos de radio e incluso explosiones. El disco alterna entre momentos intensos de ruido y de glitch que desorientan y elevan el ritmo cardíaco, algo que no quedaría fuera de lugar en los discos más intensos de Subtext Recordings, a otros relativamente más relajados, más ambient, pero con una tensión constante que rara vez se resuelve. "A Separation from Habit" enfrenta en tiempo real la vida y el dolor durante y después de una guerra de manera directa. Es una obra de electrónica experimental con mucho que decir, con un uso de samples que sorprende a medida que lidia con la pérdida emocional y material.

Farah Kaddour & Marwan Tohme – Ghazel (2025)

Dentro del circuito alternativo libanés de los últimos años, la banda SANAM se alzó como una de las más importantes con muy buena razón, llamando la atención a nivel internacional por su rock experimental con tintes post-punk y noise mezclados con una presencia fuerte de la música tradicional de su región. Como una suerte de supergrupo, dos de sus miembros más destacados -Farah Kaddour, quien toca el buzuq, y Marwan Tohme, un guitarrista que también es miembro de Postcards- empezaron a tocar juntos en un set de improvisación acústica en 2022. De este set nacería "Ghazel", el cual mediante estás técnicas fusiona elementos folklóricos del Líbano con elementos electrónicos y psicodélicos que permean la mayor parte del proyecto entre melodías fluidas que se arman y desarman constantemente e instrumentos que interactúan de la forma más elegante.

Sandy Chamoun – صوت الدموع [Sawt El Doumouh] (2026)

También miembro de SANAM es la cantautora y productora Sandy Chamoun, cuyo más reciente proyecto solista, "Sawt El Doumouh" (en español sería algo así como El sonido de las lágrimas), inculca pop experimental con un trasfondo de respuesta política clara. Cantando en árabe en prácticamente su totalidad, la artista toma inspiración de la realidad del Líbano, así como en Gaza, para expresar la profunda tristeza y desesperación de la región y de su gente, buscando esperanza contra todo pronóstico. Su voz puede estar prácticamente desnuda, o cubierta por autotune y reverb como si fuera Kanye West en "808s and Heartbreaks", pero la intensidad de la producción, ya sea con percusión con elementos industriales o con arreglos casi orquestales, transmiten perfectamente la urgencia que es evidente en la obra.


Ruptured Records lejos está de ser la única fuente de música brillante de la escena underground, alternativa y experimental libanesa. Tan solo en 2025, el dúo The Mad Laboratory of Anti-Matter, compuesto por Nadia Daou y Paed Conca, lanzó un excelente disco de música industrial que no tiene nada que envidiarle a Throbbing Gristle, editado a través del sello belga moli del tro, y la cantante Yasmine Hamdan, hoy radicada en París, publicó uno de los mejores discos de pop alternativo del año pasado. Hay colectivos punk, grupos de pop-electrónico bailable y discográficas independientes centradas en el rock alternativo. Muchos músicos que han trabajado en estilos desde hace mucho tiempo, y muchos más que lo harán en el futuro. Beirut estos últimos años estuvo atravesado por varias tragedias de cerca, y celebrar a estos artistas por ser “resilientes” sería un poco frívolo. Al tratarse de propuestas vanguardistas que se sostienen por su propio valor más allá del contexto, el verdadero mérito es que sus obras sirven como un registro, un archivo sonoro en tiempo real de la vida en la ciudad, en el Líbano y quizá en Medio Oriente en general, con todo lo que ello implica.

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