Nasir Catriel y fasciolo: Abanderados de lo tácito

La dupla rosarina responsable de “Ballet Para Las Masas” tiene algo claro: en Argentina hay mucho por hacer. En este suelo no hay gloria sin sufrimiento, misma razón por la cual esta entrevista casi se pierde, misma razón por la que hoy sale a la luz.

Caricaturizar no es lo mismo que ilustrar. Una es un modelo; la otra, una intervención. Pretender que un modelo cause un impacto en la realidad es como esperar que un mapa sea la representación fiel del territorio o que el rumbo de la sociedad cambie a partir de una historia de Instagram. Es por eso que artistas como el Negro Fontanarrosa ilustraban: delimitaban un marco, señalaban un pedazo de realidad, lo visibilizaban a ojos de una mayoría propensa a pasarlo por alto. Esa, a fin de cuentas, era su gesta. 

Y eso, también, es lo que lograron Nasir Catriel y fasciolo en “Ballet para las Masas”. Publicado a fines del 2025 (y elegido por Lúcuma como uno de los mejores discos de ese año), el debut de los rosarinos expande las posibilidades creativas del Hip Hop nacional, haciendo de lo mundano un mapa identitario. Su uso de las referencias podría haber sido la caricatura más caricaturesca del inconsciente colectivo argentino, pero eligió ser algo más. Desempolvaron vinilos de culto, diarios viejos y libros de historia tan solo para dejar en claro que la argentinidad no yace en una vitrina ni una línea de tiempo. Que es el mero reflejo de nuestra jerga y nuestras mañas. Porque la cultura no es un patrimonio intangible, sino un pedazo de arcilla al que damos forma todos los días. 

El Hip Hop se distingue del dibujo en su capacidad de operar en tres dimensiones. En este caso: una lírica que honra las convicciones, recuerdos e influencias de quien la enuncia sin pecar de autorreferencial, dando forma a una suerte de paisajismo verbal; un beatmaking que dispara en imágenes una nostalgia optimista, abrazando el pasado como impulso para tomar acción en el presente. Y, como componente final, el imaginario que se forma entre los dos anteriores. En este disco las referencias cruzan el umbral del conocimiento inerte. No se nombran por nombrar: adquieren vida propia en la red de un lenguaje compartido. Uno que no nace de la demagogia, sino del deseo genuino de compartir aquello que nos pertenece. 

“Soy, lo confieso, uno de los tantos rosarinos que anhelan, egoístamente, que no seamos millones”, llegó a decir el Negro. En el caso de la dupla, el cantar es otro. Si fuera por ellos, habría un monumento a la bandera en cada esquina y Litto Nebbia sonaría en todas las escuelas. Pero su causa sigue firme sin necesidad de ostentarla. El amor de los chicos por su ciudad, su país y su cultura no solo es incondicional sino que trasciende el plano artístico. Tuvo que haberse impregnado en otro lado antes que en la música. Solo pudieron haber hecho un disco así quienes no distinguen su corazón de la escarapela que llevan pegada en el pecho. 

¿Cómo hicimos que lo nuestro sea aún más nuestro?
Me Pregunto Si Sabes Lo Que Es Hacer Tu Sueño Volverse Realidad

Ballet para las Masas” es la obra que Rosario esperó una eternidad. La marca cronológica no miente: el primer antecedente del disco data del día posterior a que nuestra selección se consagrara campeona del mundo en Qatar. Ese instante de gloria fue caldo de cultivo para las epifanías más pasionales. Y fue precisamente ahí cuando germinó en los chicos una pulsión irreversible: debían capturar ese sentimiento de pueblo unido, hacer de ese fulgor nacional una imagen a la que siempre pudieran volver. Esa imagen se hizo sample y, con una sabiduría cuasi-premonitoria, nació ‘Argentina 78’. Como si hubieran sabido que un año después asumiría la presidencia Javier Milei y que el pueblo no volvería a encontrar razones para brindar con la misma euforia que en 2022.

Ahora que volvemos a estar en instancias decisivas de una copa del mundo, el contexto no parecería prestarse para que la unión que tanto necesitamos vuelva a emerger. En un presente en el que no se puede ser patriota sin que te miren raro, el disco logró convertirse en un refugio. Sus palabras nos siguen desempañando el camino en medio de la bruma coyuntural. No se limitan a lo panfletario: son la invitación formal a una revolución filosófica que empieza al reconectar con el propio ADN. Cuando la injusticia parece un barril sin fondo, cuando el resultado de una semifinal con Inglaterra se ve insignificante en comparación a la posibilidad de que un inglés compre nuestras tierras, “Ballet para las Masas” nos cerciora de que el presente y la memoria son nociones indivisibles. 

La siguiente conversación se dio en diciembre del año pasado, el día anterior al lanzamiento del álbum. Congela en el tiempo un último instante de quietud. La calma antes del puñado de vivencias que la gira nacional le trajo a la dupla (“me tiré al mar, me tiré a la gente”), de que llegaran a reunirse con Nebbia en el estudio y de que el proyecto se convirtiera en el principal estandarte de un nuevo abordaje de lo autóctono en el rap. Hasta hace unos meses era solo un concepto. Hoy ese concepto es más grande que la obra misma. Está en nosotros qué hacer con eso. 


Se conocen hace quince años. ¿Cómo se recuerdan el uno al otro?

fasciolo: A Catri lo recuerdo como alguien muy alegre, muy gracioso, muy cool. Como una persona de la que uno quería estar cerca. Creo que aprendimos mucho, pero no cambiamos tanto. Lo que nos hizo conectar en su momento es lo que nos une todavía hoy: somos gente muy positiva. Jamás tuvimos una discusión y eso es algo que valoro mucho. Desde séptimo grado somos los mismos. Somos mejores, pero somos los mismos. 

Nasir Catriel: Santi fue de las primeras personas que conocí que tenían un espíritu artístico. Me acuerdo que una vez en casa agarró una guitarra y sacó un tema de Spinetta. Al día siguiente mi viejo me dijo: “Che, qué lindo canta tu amigo” y yo pensé: “¡Mal! ¡Canta re piola!”. Como que conecté los puntos. En ese momento era algo más anecdótico. Éramos chicos y ese era nuestro primer contacto con el arte. Fue después, a los diecisiete, dieciocho años que nos reencontramos. Cuando saqué mi primer tema, él me habló y resultaba que también estaba haciendo música. Estábamos en la misma. 

Con el diario del lunes uno ve un dúo dinámico, un proyecto que parece haber sido siempre de dos cabezas, pero eso tuvo que formarse. ¿Cuáles son las bases de su universo compartido y qué tan construido estaba antes de empezar a trabajar en Ballet para las Masas?

Nasir Catriel: En todos los recuerdos que yo tengo con la música está Santi. Nunca nos planteamos el ser una dupla, pero yo siempre supe que mi primer disco de rap iba a estar producido por él. Aunque la gente nos asocie tanto juntos, no tenemos tantas canciones sacadas, más allá de alguna aparición de uno en el proyecto del otro. “Ballet para las Masas es el primer proyecto cien por ciento de los dos. Por la amistad que tenemos, todo se fue dando naturalmente. El disco nos llevó a puntos muy altos. Llegó un momento en el que prácticamente convivíamos. A día de hoy diría que estamos tan conectados que cuando uno hace un chiste el otro dice “estaba por decir lo mismo”.

Lo otro que no nace de la noche a la mañana es su compromiso por alzar la palabra y por posicionarse, un valor muy presente en el disco. ¿Qué factores personales o del entorno creen que los llevaron a ese compromiso que sostienen hoy? 

Nasir Catriel: Yo no creo que se pueda separar la obra del artista, porque el artista es la obra en sí. De mi parte, siempre tuve una crianza muy política en casa. No tanto desde la política partidaria, pero sí desde la empatía y desde la creencia de que uno puede construir un mundo mejor. Para mí no hay herramienta más grande para transformar el mundo que la cultura y hay que usarla con esa responsabilidad. Después, más inconscientemente, uno escribe tan salpicado por lo que pasa que es imposible no volcarlo en lo que está haciendo.

fasciolo: También tenemos la suerte de ser rosarinos y contar con referentes que ya vienen cargando con esta filosofía desde antes que nosotros, como el Brapo y Sirio. Ellos nos abrieron el bocho para decir: “También se puede hablar de esto”. Rosario es un lugar que te inspira constantemente a abrir el abanico de la palabra desde otro lugar. Por eso la camada más joven tiene la desfachatez para hablar sobre quiénes son y sus vivencias personales. Creo que la ecuación se da sola cuando uno mismo se emociona con su canción, cuando le llega lo que está intentando transmitir. Después esa cascada termina dándose naturalmente. 

Nasir Catriel: Algo que aprendí en el último tiempo, cuando me tocó estar en ambientes del Hip Hop en los que pronunciarse parece una mala palabra, como lo son los grandes circuitos del freestyle competitivo, es que por más que la gente quiera show o sangre, hay mucho más para decir que lo que podés decirle al otro. Estamos rapeando. Más allá de lo que quiera el sistema: estamos rapeando. Y somos privilegiados de tener una palabra que la gente escucha. Tener un público al que compartir lo que pensás es un poder. Nos quieren hacer creer que a nadie le importa, pero de repente un pequeño gesto como levantar un pañuelo de las Abuelas de Plaza de Mayo en una fecha de FMS puede hacer que de mil personas, veinte se lleven un mensaje. Hay un sector de la gente que está esperando que alguien diga lo que piensan. No es que ningún artista lo diga porque no lo piense, porque casi todos lo pensamos. Pero hay algo que está haciendo sentir a muchos artistas que no tienen que hablar de ciertas cosas. En los sistemas todas las líneas están bajadas desde algún lado y creo que tenemos que empezar a cuestionarnos eso. Tenemos un poder, pero también un deber. 

Cuando empezaron Ballet para las Masas, la situación del país no era la actual. ¿Cuáles fueron los disparadores para embarcarse a hacer el disco en aquel momento? 

fasciolo: Yo siempre pienso que el lugar del productor tiene que ser el de potenciar al artista con el que está trabajando. En mi caso, estando frente a un artista tan referencial como lo es Catri, quise buscarle la vuelta a hacer algo que se distinga sin dejar de ser universal. Entendimos que la forma de que le llegara a todo el mundo era apegarnos a lo argentino. Cuando empezaron a escaparse las primeras referencias externas, insistimos en que no teníamos que corrernos de ahí. Y cuando en ‘Argentina 78’, que fue el primer tema que hicimos, se armó ese caldo entre música y letra, sentimos que todo se condensaba. Nos metía en una película particular. 

Nasir Catriel: Empezó como una elección creativa. Limitar los recursos nos obligaba a potenciar al máximo lo que teníamos. Después el país se transformó por completo política y socialmente y esa elección se terminó haciendo necesidad. No es coincidencia que en este tiempo hayan salido tantos discos con el foco puesto en lo argentino. Eso habla de una situación del país que muchos artistas están sabiendo leer y que te pide meterte de lleno a defender lo autóctono. Ahí terminamos de decir “es por acá”. 

Hoy en día muchos productores y artistas establecen principios creativos como un marco que los guíe en el proceso. ¿Tuvieron algo en mente que los haya ayudado a no perder de vista el propósito?

fasciolo: Se prohibieron los drums de trap. Me cortaron las piernas [risas]. Buscamos un sonido clásico. Los samples de bata tampoco tenían que ser tan modernos. Por eso vas a encontrar toms que hacen lo que haría un 808 pero con un sonido orgánico. Entre eso y las limitaciones que ya nombramos para samples y letra, se fue armando todo. 

Nasir Catriel: La ley que teníamos en el estudio era que todas las ideas se probaban. Recién ahí veíamos si iban o no. También fue clave estar los dos igual de metidos en todos los aspectos. Yo le iba mostrando las letras a Santi, él me mostraba los beats, y siempre estuvimos abiertos a lo que el otro tenía para decir. Creo que por eso el disco se siente tan de los dos. 

¿Qué hallazgos sobre la música argentina que hayan tenido gracias al disco los siguen acompañando hasta hoy?

fasciolo: Piazzolla para mí fue la base de todo. Fue lo primero a lo que apunté porque mi viejo me lo mostraba de chico. Desde ahí llegué a artistas como Rodolfo Alchourron. Era un chabón que hacía tango experimental y se fue a Estados Unidos sin que le den mucha bola acá. No fue tan reconocido hasta su muerte, pero hacía una música de otro planeta. A ese loco me lo llevo muy presente. También le dedicamos mucho a diggear dentro de Rosario. En esa búsqueda encontramos que había musas más cerca de lo que esperábamos. El disco tiene dos samples de los Sucesores De La Bestia, la banda de Dani Pérez, quien grabó, mezcló y masterizó el disco. También hay música que hasta hoy en día estamos agradecidos de haber escuchado. Canciones como ‘A la memoria de Frankenstein’ de Mirtha Defilpo, que en su momento vimos que tenía doscientas visitas y nos sorprendió el poco reconocimiento para la calidad que tenía.

‘Otros Ojos’ se detiene bastante en la figura de Mirtha. ¿Por qué decidieron rendirle homenaje a ella especialmente?

Nasir Catriel: Mirtha nos sensibilizó mucho como escritora. Ella era una gran colaboradora de Litto Nebbia, que fue otra figura clave del disco. Vimos que en 1986 Litto ya había editado cincuenta discos. Se lo reconoce mucho por ‘La Balsa’, canción fundadora del rock nacional, pero ‘La Balsa’ fue hace sesenta años y en esos sesenta años él hizo cien discos. Así que es una figura gigante. Y encima es de Rosario [risas]. Volviendo a Mirtha, sentimos esa injusticia de que tantos años después todavía no se la reconozca. Escuchábamos “Canciones para perdedores”, el disco del que sacamos el sample, y no podíamos creer que esos himnos no formaran parte del ideario popular. Mirtha representa lo que sentimos por todos los artistas que están sampleados en el disco. ‘Otros Ojos’ es un tributo a ella, pero también a quienes hicieron cosas increíbles aunque no se las recuerde tanto como deberían. 

Claramente es muy distinto disfrutar de un tango como oyente que comprometerse a intervenir esa música y darle una vuelta de tuerca. ¿Cómo vivieron el desafío de adaptar este patrimonio a una propuesta propia? 

fasciolo: Me acuerdo que cuando empecé a hacer beats en 2017 o 2018, quise samplear un tema de Piazzolla que se llama ‘Oblivion’, pero no me dieron los skills para pasarlo a 4/4. Ahí mi experimentación con el tango se vio truncada y nunca más lo intenté hasta “Ballet”. En nuestro primer día de búsqueda de samples con Catri pusimos un vinilo de Piazzolla que yo tenía en casa. Fue impresionante: cada dieciséis barras había un beat. Cuando uno intenta crear un ritmo, busca que la música que está sonando no solo sea sampleable sino memorable. Que tenga personalidad más allá de ser “un beat de tango”. Que sea ese beat de tango. Cuando uno escucha el primer segundo del beat tiene que saber que es ese tema. 

De la mano con lo que nombraban antes sobre la sinergia entre música y letra, el segundo tramo de ‘La Habana, la Claudia’ tiene una carga emocional enorme. ¿Qué lugar ocupa ese momento dentro del disco? 

Nasir Catriel: En esa canción para mí están comprimidos los matices del disco entero. Tiene esa primera parte más banger, más oscura, en la que yo rapeo imágenes de lo que es el rap game para mí. Y esa segunda parte llena de luz y sensibilidad. Está el ego trip pero también está el corazón, están los colores en los que está bañado el disco. La emoción no deja de ser parte de lo que hacemos. Tocar otros corazones a partir de mostrar el propio. 

fasciolo: Eso también está presente en el propio sample. Más allá del beat switch, las dos partes del track pertenecen a la misma canción. Ese switch, que va virando de la oscuridad hacia los tonos luminosos, también existe en Piazzolla como tal. Estaba todo en la fuente. Por eso para mí es tan importante escuchar la canción completa antes de decidir qué rescatar. Siempre hay alguna outro o algún detalle que te llama la atención y eso es lo que te permite romper con el loop: pensar distintas secciones que vayan diferenciándose armónicamente y le agreguen más personalidad al beat. 

¿Encontraron algún punto de conexión entre la forma de expresarse del tango y la que tiene el Hip Hop? ¿Qué puentes trazan mentalmente entre estos dos géneros que resultan tan distantes a la vista? 

Nasir Catriel: Algo que me mostró esta experiencia es que en la música nacional, sea tango, jazz, rock progresivo, cumbia o el mismo Hip Hop, hay un color indescriptiblemente argentino. La argentinidad se escucha más allá del género. Y creo que es eso lo que el Hip Hop está desbloqueando ahora. Es un click que te hace la cabeza, que te hace dar cuenta de que lo que escuchás es argentino. Después buscas el sample y efectivamente lo es. 

¿Qué creen que tiene Rosario como lugar para representar esta argentinidad? 

Nasir Catriel: Nosotros hacemos todo nuestro arte desde el punto de partida de que amamos nuestra ciudad. Atravesamos un proceso de formación enorme tan solo cayendo a eventos a conocer gente. Rosario es una ciudad muy bohemia pero al mismo tiempo no es tan grande y, al conocernos entre todos, el ida y vuelta entre colegas es mucho más cercano. Tenemos asociados los mismos lugares, las mismas imágenes, y eso hace que sea más fácil formar una identidad que sea nuestra y que se entienda. El desafío con este disco fue conocer eso que ya teníamos identificado en Rosario, pero en otros lugares. Recorrimos mucho Buenos Aires, tuvimos la oportunidad de viajar a Salta, donde tocamos y grabamos el clip de ‘Las Nuevas Olas’. Ese viaje fue revelador. Ir al norte es llegar y que se te bañen los ojos de belleza. Nos quedó mucho por conocer de Argentina, pero quedará para “Ballet para las Masas 2” [risas]. Todo empieza en Rosario, pero nuestra tarea es abrirnos desde ahí. 

En definitiva es poder transmitir lo que ustedes sienten por Rosario a alguien que siente lo mismo por su ciudad.

Nasir Catriel: Totalmente. Incluso, teniendo el privilegio de que me conozca gente de otros países, me han llegado mensajes diciendo “esperamos Ballet para las Masas desde Colombia” o “lo esperamos desde México”. Por un lado pensaba “no van a entender ni media barra”, pero en realidad es al revés. El mensaje de “Ballet para las Masas” hacia afuera de Argentina es: “Ojalá esto te de ganas de hacer un disco así sobre tu país, así puedo escucharlo y aprender”. 

Este es un disco que le habla a la plaza, pero también se retroalimenta mucho de ella. ¿Qué de la plaza como espacio creen que quedó plasmado? 

fasciolo: Para mí siempre fue un lugar donde aprender de los más grandes, de los más chicos. Es la génesis de un montón de estilos y corrientes. Uno siempre gravita hacia donde están los que son como uno y yo en ese contexto di con algunas de las mejores personas que conocí en la vida. Fui muy feliz viendo a mis amigos triunfar en distintas situaciones y también nos tocó vivir secuencias más oscuras. Pero volver se vive parecido a pasar por la escuela a la que uno fue de chico. Siempre está presente el cariño hacia esos lugares que a uno lo hicieron sentir. 

Nasir Catriel: En países como el nuestro en los que existe tanta desigualdad, o en ciudades en las que el centro está tan alejado de los barrios, la plaza se termina volviendo un ágora en el que alguien que se crió entre el privilegio y alguien a quien le toca caer a la plaza vestido con la ropa del laburo conviven en un mismo espacio y tiempo. Llegás a ver cómo el que tiene todo y el que no tiene nada se vuelven amigos y terminan haciendo una canción juntos.

En la entrevista que le hizo Dani Pérez a cada uno, Catri hablaba del crecimiento de la escena como algo contracultural. Nos acostumbramos a pensar al Hip Hop desde un lugar contestatario, desde la vereda de enfrente, pero Ballet busca hacer un aporte cultural, construir algo más grande que sí mismo. ¿Qué ven de único o de importante en que un disco que busca proteger la argentinidad nazca en un contexto Hip Hop? 

fasciolo: Mi sensación con eso es que, si bien hoy en día el freestyle ya es parte del inconsciente colectivo argentino, para que se considere al Hip Hop y al rap como una parte fundamental de la cultura tiene que haber un acercamiento de los artistas y los productores hacia esa dirección. Aunque haya un público para lo nuestro, a veces uno siente que no se le da tanta cabida o que somos sapos de otro pozo. Pero siempre está la chance de acercar el género a eso que escuchaban nuestros viejos. Y quizás ellos mismos puedan entender y explicar todas las referencias. Hasta ahora, eso en el Hip Hop era impensado. Pero para la cultura esa transmisión de conocimiento es fundamental. Creo que el disco hace un paneo espectacular a través de las referencias. Si lo escuchás con Google abierto al lado te vas con un panorama muy amplio. 

Creo fervientemente que estamos mejor que antes
Cuando Habla el Dt

La oscuridad y la luz son dos pulsiones transversales a todo el disco. Hay una intención de retratar la Argentina como está, pero también de imaginar cómo puede ser. ¿Cómo se llevan con estas dos narrativas? ¿Cómo sienten que dialogan?

Nasir Catriel: Vengo contando esto bastante, pero vale la pena repetirlo. Algo que me dijo Dani cerca de terminar el disco es que emociona porque habla de una Argentina que todos conocemos pero ya no está. Aún con todo lo malo que pasa, seguimos creyendo que todo está mejor que antes, porque formamos una conciencia. Eso es lo que nos permite hablar con nostalgia de una realidad que ya pasó y a la vez decir: “estamos construyendo un mejor mañana”. Estamos para aportar y estamos para construir. 

En el disco hay una referencia a ‘El Bazar de los juguetes’ de Miguel Caló. El final de ese tango dice: Si mi vieja era tan pobre, le faltaba siempre un cobre para comprarnos el pan / Y hoy que puedo, que la suerte me sonríe / Yo no quiero que haya un pibe que no tenga ni un juguete pa’ jugar. Ballet para las Masas resume la idea de poner algo de vanguardia al servicio de todos. ¿Por qué les parece importante que todos los argentinos escuchemos este disco?

Nasir Catriel: Por sobre todas las cosas lo siento como una invitación a reconectar con el orgullo que es ser argentino. Con la música hermosa que tenemos, el cine hermoso que tenemos, con esas pinturas hermosas que están en todos los museos y con nuestra identidad, que también es hermosa. Es un disco que invita al argentino a reconectar consigo mismo, con lo que fue y con lo que, si nos ponemos de acuerdo, puede venir. Con la vorágine de cosas que pasan, si uno puede regalarse cuarenta y cinco minutitos de sentarse con los auris y escuchar un disco que quizás lo invite a llorar, cosa que no es la normativa en la música de hoy, está bueno. 

fasciolo: Creo que es un relato en el que vos le podés poner la cara a los personajes. Son los personajes de tu vida, de tu historia. Cuenta la historia de Catri, o de quien toma la palabra en cada momento, pero en el fondo es la de todos. Uno piensa que su historia es exclusiva, pero en realidad es más compartida de lo que uno cree. 

Saliéndonos de Ballet, otro disco del que también estamos a la espera hace rato es fasciolofía. Santi, me da la sensación de que en lo próximo vamos a descubrir una faceta tuya que todavía no conocemos. ¿Qué marca está puesta en lo que se viene?

fasciolo: El otro día una amiga que escuchó “fasciolofía” me dijo algo muy lindo, que es que el disco la hacía no querer falsear lo que ella era. Mi búsqueda fue hacer canciones ligadas a lo que me gusta escuchar, decir todo lo que tenía para decir. “Ballet” fue tan grande que transformó “fasciolofía”. Le dio lo que le faltaba de corazón. Hay temas que terminé sacando o agregando al descubrir desde qué sentimientos quería interpretar. A diferencia de “Ballet”, que fue cerrar para crear, este disco se trató de abrir para crear. No pintar límites. Una secuencia más cosmopolita. Tuve que sacarme la vergüenza, dejarme llevar por ese calor interno que sale cuando uno se anima a lo genuino. Del otro lado de eso está la máxima identidad. 


fasciolofíatiene como fecha de estreno el 25 de julio. 

Escucha "Ballet Para las Masas" (2025) de Nasir Catriel y fasciolo en Spotify, Tidal, Deezer, Apple Music y YouTube:

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