El metal, como género musical, no tiende a identificarse con las tradiciones folclóricas de ningún país: no hace falta ser portador de ninguna nacionalidad para entender qué es un riff o para apreciar un solo. Y, si bien la mayoría de las letras están en inglés, el lirismo es un aspecto menos importante que en oros paradigmas, más una excusa para la aparición de una melodía vocal o un grito desaforado. Esta internacionalidad de la que goza el género provocó que, en los años 90, una oleada de bandas buscara mixturar el metal con la música típica de sus regiones. Así nacieron los primeros proyectos de folk metal, como Skyclad o Asmodeus, y otras bandas, como Almafuerte, que incluyeron folklore en sus composiciones sin dejar de hacer estilos metaleros clásicos, como el thrash o el heavy. A este último grupo se integró Sepultura tras el lanzamiento de “Roots”, un álbum que suena a lo más nuevo del metal internacional y a su vez recuerda a la batucada de las hinchadas brasileñas. Un trabajo que divide aguas entre los adeptos del género y una pieza muy interesante para reseñar.
¿Cómo se convirtió Sepultura en la banda más grande del metal Latinoamericano?
En 1985 una banda de adolescentes de Belo Horizonte firmó un contrato con un sello independiente dedicado a editar metal brasileño. Así fue que, después de un EP, Sepultura debutó con “Morbid Visions”, un álbum de thrash metal muy influenciado por las bandas más agresivas del género, como Sodom o Kreator. Este primer trabajo inició la racha de discos clásicos de la banda, que los llevó a convertirse en el grupo más popular e influyente de la gigantesca movida metalera brasileña.
Rápidamente Sepultura se expandió por el mundo, siendo una de las pocas bandas latinas reconocidas en la escena global del thrash. Este éxito puede ser adjudicado en parte a que el grupo, desde un primer momento, tenía una propuesta internacionalista: escribían letras en inglés, usaban valores de producción accesibles (muy influenciados por Metallica) y principalmente apostaron por el thrash en el momento más álgido de su popularidad, con sus más aclamados lanzamientos “Beneath the Remains” (1989) y “Arise” (1991).
Con el paso del tiempo Sepultura demostró estar dispuesta a actualizar su sonido de acuerdo a los cambios de tendencias en el metal. En 1993 dejaron de lado el thrash más clásico para lanzar el gran disco de groove metal, “Chaos A.D”, y para su siguiente álbum, en 1996, incorporaron a su sonido influencias del novedoso y polémico movimiento del NU metal, creando su disco más popular hasta esa fecha y en toda su historia: “Roots”.
Roots: Volver e innovar
Cuando se habla de “Roots”, en general, se lo discute como un álbum de NU metal. Este género en la época era bastante nuevo, su propuesta estética toma como base el metal alternativo de bandas como Faith no More y le suma un componente de crudeza y agresividad. Un ejemplo de este estilo es el primer tema del álbum. ‘Roots Bloody Roots’ es un hit NU metalero que presenta a la banda en un registro más cercano al medio tiempo (en contraste con sus trabajos anteriores) y con un canto rítmico muy característico del género. Como este primer track hay varios repartidos en todo el trabajo, puedo resaltar ‘Attitude’, con una intro acústica que recuerda a la banda en la época de ‘Beneath the Remains’, o ‘Dusted’, como una gran canción en la segunda mitad.
Para lograr el sonido crudo que la banda busca al acercarse al NU metal, necesariamente tuvieron que modificar su forma de manufacturar canciones. La producción de “Roots” está sumamente influenciada por los sonidos mecánicos del metal industrial, que en esa época estaba encabezado por bandas como Fear Factory. Encontramos guitarras como la de ‘Straighthate’ con una distorsión que privilegia los tonos altos, asemejando el guitarreo al sonido de una motosierra. Pero la decisión más importante a nivel producción tiene que ver con el sonido de la percusión en tracks como ‘Cut-Throat’, que suena exageradamente mecánico para contrastar los temas que usan batería de los que están protagonizados por bombos y tambores.
Mencionar el uso de percusiones diferentes a una batería, nos trae a la idea de que el NU metal no es lo que hace importante a este trabajo. Si es una buena base que la banda utiliza para hacer algo realmente interesante e innovador para ellos: mezclar el metal y música brasileña. El gran ejemplo de esta fusión es la reconocida ‘Ratamahatta’, una canción impensable para Sepultura en los 80 por lo arriesgada que es. Incorpora percusiones que recuerdan a las batucadas presentes en las canchas de fútbol, sobre la cual se digita un demoledor riff, asentando una base sobre la que se grita una letra en portugués. Nada en el mundo del metal sonaba como ‘Ratamahatta’ o ‘Breed Apart’, canciones que representan un punto altísimo de creatividad para la banda.
"Roots" tuvo un impacto tal que logró colocar a Sepultura, por primera y única vez, en el mainstream del global de maneras impensables para una banda tan pesada. Este lanzamiento consiguió que durante algunos meses, el oyente general (no particularmente metalero) en Argentina, Japón o cualquier parte del mundo cantara letras como la de ‘Dictatorshit’ que habla de la dictadura militar ocurrida en brasil desde 1964 hasta 1985. También ayudó a dar visibilidad al legendario Carlinhos Brown, que colaboró con todas las percusiones que no son de batería, incluyendo la de ‘Ratamahatta’, la más icónica. Estas pequeñas pero significativas hazañas reivindicativas hablan del inusual fenómeno que fue este álbum a nivel mediático y su consecuente importancia cultural.
¿Cómo es posible que un trabajo así de pesado tenga tanta exposición? Tengamos en cuenta que, durante la segunda mitad de los 90, surgieron diversos movimientos musicales que reivindicaban la identidad latina. Ejemplos de ello pueden encontrarse en el latin alternative, con bandas como Café Tacvba o Los Fabulosos Cadillacs, y en el incipiente el incipiente movimiento caribeño de rap y reggaetón, con exponentes como Tempo o MC Ceja. Sepultura representó esa oleada de reivindicación latina en el mundo del metal y eso es un mérito invaluable que debemos reconocerle al grupo.
Polémicas, sombras y críticas sobre el proyecto
“Roots”, como ya se detalló, es un trabajo muy innovador y con grandes méritos artísticos. Pero a pesar de su creatividad es mirado en menos por varios sectores relativos al metal y señalado como inferior a sus antecesores. ¿Por qué pasa esto?
Las críticas más deshonestas apuntan a dos factores que no están relacionados con el contenido del LP: La historia personal de los miembros de la banda durante la grabación del álbum y el odio generalizado a las nuevas corrientes noventeras del metal. Sobre lo primero, es evidente que las peleas y conflictos dentro de Sepultura durante esa época, no son del interés de este análisis, son más bien datos biográficos que poco afectan al contenido del álbum una vez ya lanzado.
El segundo factor corresponde a una tendencia de los metaleros de los 70 y 80 que buscaba desprestigiar los movimientos más rupturistas del género en aquella época. Las bandas de rap metal, de NU metal y de metal industrial, por ejemplo, fueron repudiadas y acusadas de “falsas” por los círculos más conservadores y fueron aceptadas con el paso del tiempo, aunque todavía se pueden escuchar ecos de ese odio irracional.
Pero “Roots” no solo recibió críticas deshonestas. Hay elementos en las que sí falla como álbum y que son importantes a la hora de reseñarlo. El primero es el desenfoque que tiene el trabajo hacia su segunda mitad: a partir de ‘Lookaway’ el disco vira hacia sonidos mucho menos innovadores. Sobre todo hay un marcado retorno al groove metal que la banda hacía en su disco anterior y que difuminan las innovaciones con las que estaban jugando.
Otras críticas muy válidas sobre el álbum son las que apuntan a los temas ‘Jasco’, ‘Itsári’ y ‘Canyon Jam’ que son instrumentales que divagan sobre música brasileña y poco tienen de metal. ‘Canyon Jam’ dura trece minutos y es el último track del disco, resultando en un cierre completamente anticlimático.
“Roots” tiene sus fallos y sus críticas merecidas, pero eso no lo descalifica como uno de los trabajos más eclécticos e innovadores del metal de los 90. A pesar de sus irregularidades es un disco clave para leer el metal desde una perspectiva identitaria y de reivindicación de las raíces de sus autores. Además, fue el principal responsable de que el metal latinoamericano de bandas como A.N.I.M.A.L, Almafuerte o Sarcófago sea leído como un movimiento muy enriquecido por sus raíces, en vez de limitarse a imitar a los referentes anglosajones.
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