Asalto al fuego sagrado: Feli Colina y Lxs Infernales en vivo

Crónica de la presentación de Lxs Infernales del Valle Encantado en la capital argentina

Feli Colina abrazada por los suyos, terminado el show (Foto por @msmoomin_).

«Dueño de tu fruto» se dijo Sandro en la canción más sensual de la historia argentina. Feli Colina, que es anfitriona en todas las casas, roba al ladrón y conquista la llama de cada peatón, ya convertido.

A un año exacto de la presentación de «El Valle Encantado» en Buenos Aires, ni más ni menos que el 9 de julio, tomó el protagónico «Lxs Infernales«. Una obra que entra en la categoría de discortito, desarrollo de LP y duración de EP, y que complementa aquel patrimonio nacional que vio la luz el año pasado. Son canciones que habitan el universo del Valle y sus recorridos lo enriquecen, donde Lxs Infernales brillan como lo que son: mucho más que una banda soporte.

Reel con material audiovisual del espectáculo

La música se constituye espalda con espalda entre voz y ritmo. El duo de percusión es completísimo. En la batería está Manusa, un fan favorite, y desde una infraestructura especial de parches, platos y chucherías biensonantes (una en-teoría-batería latinizada) está la candombera Conce Soares, quien supo ser, entre otras cosas, miembro de Actitud María Marta. Las manos de ambos están entrenadas y curtidas, son rebenques que hacen cabalgar el sonido. Anexan Annita Margarita y Lola Cobach, coristas y responsables de chasquidos, cascabeles, maracas y otras serpentinas imprescindibles. Su lugar es mucho mayor que el de «backing vocals» que se acostumbra. Son pulmones y, si hace falta, oasis. El otro reposo es Baltazar Oliver que desde el teclado hace sonar todo eso que no queda claro de donde viene, pero que da sentido a la escena.

Se dice que en Salta todos cantan bien. Preconcepto que Feli no contradice para nada. Las voces más dotadas de Argentina históricamente se han dedicado más a la interpretación que a la escritura, pero ella va por partida doble. Las canciones, sus canciones, de «Feroza» y «El Valle«, ya la trascendieron y ahora las canta el público igual de fuerte que ella. Hay cúspides emocionales cuando, después de cambiarse de blanco a negro, se amplifica «Lo que ves de luz lo tengo de oscura» y, para el final, ‘Susurrito‘ nos desarma a todos por igual. ‘Aguatera‘ desde un principio contagió liberación. Y ya es tanto como cantante que le puede poner el cuerpo a una chacarera de los Hermanos Ábalos como ‘Chakaymanta‘ y prender un pogo, o poseer ‘Trigal‘ y prender los aullidos.

En el baile lento de ‘Babalú‘ se transluce el gusto de Colina como intérprete. La canción la escribió en 1941 la cubana Margarita Lecuona y tiene esa diversión exótica que se mercadeaba en las bateas de la época. Podría haber sonado en algún episodio controversial de Betty Boop y entre los tantos la han versionado Ney Matogrosso y Celia Cruz. Es una canción de espíritu juguetón que llama a hacer el velorio de Babalú entre pedidos de aguardiente, dinero, tabaco y deseos de «Una negra bebona como tú«. Se arrima así a la santería y un universo de claroscuros. En la teología de su repertorio también está ‘Gloria‘ de la «Misa Criolla«, nuestro gospel, y apariciones mitológicas hasta en la portada con contextos ritualescos. Siempre hay algo no tan escondido respirando cerca. Ni bueno ni malo, vivo.

El Teatro Vorterix tiene al menos un tercio más de capacidad que Niceto Club, el venue que agotó Feli en 2022. Este paso representaba un desafío y, siendo fríos, daba resultado claro del crecimiento de la marca Feli Colina. La rentabilidad del proyecto, al igual que las redes y diría que hasta la prensa, para Felicitas son males necesarios que padece para llevar a cabo lo que realmente la moviliza. Por lo que se sincera en Instagram la amarga tener que alimentar el algoritmo y las semanas previas a esta presentación se la vio haciendo el esfuerzo diario de recordar que estaban las entradas a la venta, pedir que las compren, rogar que las compren, ordenar que las compren. Realmente no la pasa bien, pero cumple. Los nervios de que todo salga no solo bien, acorde a la ambición, llegaron a empujarla a una clínica. Así y todo cumplió las tareas para que la hora y veinte arriba del escenario sea como la idealizó. Y sucedió, así lo delataba su sonrisa de persona realizada de principio a fin, estallada de sorpresa por su público cuando le tiró bolsas de tabaco para armar en ‘Babalú‘ y plena viendo la intervención de cada actorx.

Se superó la presentación de «El Valle Encantado«, ya de por sí fastuosa, con la maxificación de la presencia de «Feroza» en la dimensión sonora y de la escenografía y el vestuario en la dimensión visual. Liderados por Feli Colina llegaron invitados especiales, los celebrados performers Felo Juan y Valentina Brishantina, y más inesperadas Vera Frod en ‘Madre‘, la saxofonista jazzera Yamile Burich en dos solos de virtuosismo y pasión, y La Piba Berreta con un discurso verborrágico y visceral que terminó en «Abrite, que estoy viva«.

La postal final, ‘La Gracia‘ tenía a todos los participantes arriba del escenario bailando, desde Popa, la telonera casi anónima, hasta maquilladoras, vestuaristas, escenógrafas y más. Un pedacito de Salta. Cerrado el telón y reabierto para el bis, ‘Susurrito‘, con todos sentados en el centro, tras Feli, abrazando ese fuego que toca a todos, pero está en ella.