El Jardín de la Música 2025: Los Discos Tucumanos del Año

La escena tucumana alcanzó en 2025 un pico altísimo en la calidad de sus lanzamientos. Tanto los grandes debuts del rock local como el punto caramelo del trap y sus variantes, son aristas de un año dorado que tuvo la provincia. En este repaso, celebramos los discos más destacados y analizamos el presente de un bioma artístico que no para de subir el nivel.

La música tucumana sigue en crecimiento. Tenemos una escena amalgamada entre artistas/bandas pre-pandemia y post-pandemia que viene en ascenso, sobre todo en el ámbito del rock. Desde mediados del 2024 anticipábamos que había muchos álbumes en grabación y que 2025 iba a ser un año de gran explosión para la música tucumana. Muchos de los discos que se rumoreaban efectivamente salieron, otros quedaron en la nada y unos cuantos quedan para 2026. Pero la rueda gira. Ayahuasca Trip, M4X, Vipisita y La Llorona y su Jardín de Dragones, son algunos que sellaron el 2025 con sus debuts. Los celebramos desde este espacio y esperamos que este año sigan emergiendo proyectos, debutando con material publicado y tocando en vivo.

El panorama rapero también tiene las luces puestas: Ril Fella y Maze 2K publicaron sus mejores discos al momento en que se publica esta lista. La Sucursal Principal del Amor está en plena actividad y podemos ver a cada una de sus figuras luciéndose en el material que salió, a la vez que prometen mucho más para el futuro. La TKN publicó nada menos que cuatro LPs de la mano de Colu, Tom, Geronimo y Le Turks, mientras que en el sur raperos como Juliano, Camión, Fachuu, entre tantos otros continúan leveleando y buscando nuevos horizontes. ¿El trap? En punga. Enzocerobulto, Komp, Dirty Couk, Dardo, Disher y Pa2k, publicaron material excelente.

Lo que nos queda claro es que este es el mejor año para la música tucumana desde que comenzamos a cubrirla. Cada LP que se encuentra acá podría haber sido tranquilamente un top 3 en años anteriores y en 2025 los tuvimos todos juntos. Ojalá poder seguir siendo testigos de este nivel en el próximo tiempo. 

Para mantener la tradición del Jardín de la Música, el racconto numérico (que seguramente esté incompleto porque cuesta llegar a todos lados) cierra con 62 publicaciones, de las cuales 32 (52,5%) son de Hip Hop y trap. El rock escaló a un honorable 18% con once discos, el pop ocho (13,1%) mientras que el resto de la torta se lo reparten el folk, la electrónica, el punk, el metal y la cumbia con uno o dos.

En El Jardín de la Música 2025 participamos Migue Yassir y Agustín Wicki. Los textos fueron editados por Santi Miranda y Agustín Wicki, Facu Delgado y Martina Balatorre se encargaron de la planificación para redes, Migue Yassir, quien les escribe, se ocupó de la curaduría de la lista y el diseño gráfico.

En este texto van a encontrar once LPs (por primera vez con una jerarquía del undécimo al primero), cinco EPs y siete menciones a las cuales recomendamos que también puedan prestarle oído. Vale recordar que este es el tercer año consecutivo que publicamos esta lista, acá las anteriores:

Menciones honoríficas:

EPs:

Hoja Blanca – Herida (Pop)

salas flaco – La Doble Vida Soy un Super Heroe (Trap)

Nerón y Teo – Invierno Barroco (Hip Hop)

04/08 – Gero de Barrio / Palo de Eructo (Punk)

Pa2k – #EMOMUSIC (Trap)


Los 11 seleccionados de Tucumán en 2025:

11. Ayahuasca Trip – Entre Buda y su Niño

Por Migue Yassir.

Entre Buda y su Niño” es un disco que refleja un Ayahuasca Trip que hemos tenido el privilegio de ver evolucionar en vivo. Es una foto de época. Un disco inclasificable porque así desea ser. Un disco que sabe construir climas, que retrata paisajes de la ciudad y los personajes que se pueden encontrar en ella. Es inevitable hablar de las dos canciones nucleares del tracklist: ‘Desconocido, Sin Ambición’ y ‘Aunque Caigan los Aviones’, que destacan mucho respecto al resto de los temas y se nota una épica mucho más grande. Una búsqueda mucho más radical en lo compositivo y que parece ser el camino que va a seguir la banda en sus próximas publicaciones. Hay otros highlights, ‘Chamuco’, ‘Los Huecos del Mantel’ o ‘Casi Perfecto’, que muestran las grandes virtudes de sus integrantes para escribir, instrumentar y apilar capas que generan un universo sonoro único de escuchar.

10. Uhniko – DE LA MILAGROSA 2

Por Agustín Wicki.

Uhniko toma la delantera del Philly Drill en Argentina con su segunda mixtape “Delamilagrosa”. El sub-género nacido en los aguantaderos de fentanilo de Philadelphia es una de las ramas más fornidas que crecieron en la genealogía del trap durante los últimos años. Atmósferas hostiles, flows cruzados y bajos que hacen sentir la presión valen tanto en Kensington como en La Banda del Río Salí, así lo deja claro ‘Más en la K’ y ‘Padre del Año 2’.

No es el único género en el que Uhniko suelta su estilazo. Ya ha demostrado en el pasado la maestría para el sonido de Detroit y el de Atlanta. “Lo gasto y lo vuelvo a juntar”, repite. La suya es música de hustle, de enero a enero mismo estilo de vida hasta que la pared se rompa. Al vivir tan enchufado Nico consigue dos cosas: que lo suyo se vuelva adictivo y que lo suyo salga cada vez mejor.

9. Juan Quintero y Julián Herreros Rivera – Pulso

Por Agustín Wicki.

Un EP que se transformó en disco y un dúo que se transformó en amistad. “Pulso” es la colaboración de dos eminencias de la canción folklórica sudamericana. Juan Quintero, tucumano, reconocido individualmente por su presteza para lo colectivo, y Julián Herreros Rivera, otro compositor enorme, de Santiago de Chile. El santiaguino pasó unos años en la capital argentina donde fue inevitable el cruce y, como foto para el recuerdo, quedó la grabación de estas siete piezas originales. 

La voz rugosa de Herrero con la más mansa de Quintero son las alturas y el llano. A capela pueden hacer un montón y con un repique en la caja de sus propias guitarras como percusión el juego se enciende. Los quiebres de cintura que Juan ha practicado vocalizando con Edgardo Cardozo afloran en ‘Calendario’ y el ‘Barquito’ de las esdrújulas. Las cuerdas también pueden salirse de lo común, como en el aleteo que emulan en ‘Las abejas’. Son dos acústicas y dos gargantas, pero no se puede prevenir su camino.

Pulso” hace una experiencia emocionante y divertida. Es una puesta nómade del folklore. No requiere haber escuchado todas las versiones de una zamba durante los últimos setenta años para apreciar un nuevo arreglo. Basta con sentir la multiplicidad de sus formas. El secreto de su arte no está en todo lo que saben, sino en lo bien que la pasan haciéndolo.

8. Lucas Nahuel – ERMITAÑO

Por Migue Yassir.

Pasó por debajo del radar, pero el disco de Lucas Nahuel es una joyita. Tucumán ve nacer raperos increíbles todos los días y material de sobra para sentarse a escuchar y empacharse de Hip Hop. “ERMITAÑO” es una obra súper testimonial, que hace del drumless una vía de canalizar todos los nudos de la garganta y suena desgarrador como pocos. 

Esto no es apto para todo público
totalmente hecho de un sufrido
y pa’ los sufridos

ERMITAÑO (INTERLUDIO)

Una escritura cruda que está presente en todo el disco, que atraviesa las facetas poco felices del consumo, el desamor y la soledad de la introspección. Ni hablar de la personificación que se hace de la figura de la depresión y cómo se plantea una lucha contra ella desde lo narrativo. Se podrían citar en esta reseña líneas de absolutamente todos los temas. Esta oscuridad se complementa con temas como ‘AMOR’ y una emocionante dedicatoria a su hermana menor en ‘PRINCESA’, con el oficio de hermano mayor a flor de piel y una entrega total a su existencia.

El álbum cierra con ‘神 KAMI’, un tema que parece portar un sentimiento de conciliación, consigo y con su alrededor. Desde lo instrumental incluso, parece que después de tanta tormenta y desahogo, llega la quietud.

7. Orquesta Plazoleta All Stars – La Cumbia Que Quema

Por Migue Yassir.

Una expresión de cumbia colombiana en la provincia, que agradecemos exista para hacer más amena vivir con 40° a la sombra. Nunca mejor puesto el título: “La Cumbia Que Quema”. Poder bailar una canción que hable del Ingenio Santa Lucía y del Cerro Ñuñorco como contexto de un romance entre la cumbia y el sol es de las cosas más lindas que nos pudo pasar como tucumanos.

Este disco de la Orquesta Plazoleta All Stars tiene pasajes increíbles a nivel musical. ‘Abya Yala’ son más de cinco minutos en los que no se deja de bailar mientras cada instrumento se luce, como si fuera una jam jazzera. Y así todo el disco: vientos, cuerdas, percusiones y voces puestas al servicio de las caderas que se mueven.

6. Maze 2K – Changuerío Deluxe

Por Migue Yassir.

Con la tucumanidad y la ambición al palo, Maze 2K se encuentra en su mejor versión. En “Changuerío Deluxe” mezcla el teatro con samples de Mala Fama, Spinetta, pasajes de chacarera, cultura rapera y un inmenso amor por la tierra en la que nació. 

Más afilado en la escritura y en su relación con los beats, Maze se da el gusto de rapear hasta sobre un bombo legüero. Hay una seguridad sobre sí mismo muy grande que se ve reflejada en su música, en sus versos picarescos y en cómo se divierte mientras graba. La pasa bien, se nota.

Bajo el tenor de un saxo escupe versos sobre el cariño que le tiene a sus amigos, de forma explícita se deja ver también un mensaje de conciencia social y la esperanza por un futuro mejor. Maze 2K sube de nivel y toca corazones con sus letras. Por eso lo celebramos.

Cuando el arte se mueve, la fricción produce chispas.
Lo que arde, es algo que está cambiando.
Las llamas se pueden ver desde Tucumán

EL PAISAJE DEL PASAJE

5. El Chango y las Flores – Riospejo

Por Migue Yassir.

La voluntad artística del Chango y las Flores es capaz de atravesar hasta el corazón más duro. Las canciones de “Riospejo” son tan lindas como el reflejo del sol en el agua. Todo lo que el amor trae, y todo lo que se lleva, es retratado desde un prisma poptimista con aires nostálgicos.

Zarcillo’ es uno de los temas más emocionantes del tracklist, que entre tanta incertidumbre hace sentir que una de las pocas cosas de las que nos podemos valer para seguir en pie es el amor.

Cayendo en espiral,
por suerte estás aquí
nos quieren separar
y todo lo que es nuestro será eterno
Zarcillo

De una forma muy elegante, estira los extremos entre canciones con una instrumentación de más capas y temas en los que es él solo con su guitarra (‘Vamos caminando al río’), o los interludios que componen combinados el nombre del álbum (‘El Río’ y ‘El Espejo’), hechos exclusivamente con sintes. Un río que por momentos se ve agitado por el viento, pero cuando te encontrás con su estado de quietud puede ser la imagen más preciosa que hayas visto.

4. Ril Fella – Es para Ya

Por Migue Yassir.

Ril Fella, piedra fundacional del rap tucumano, sacó su mejor proyecto hasta la fecha con Masta Clark como coequiper. Juntos, lograron pulir un sonido G-Funk que mezclan con su propia idiosincrasia. Para ello, buscaron alianzas en otros universos dentro de la escena de su provincia, desde el pop (LaRuth) hasta el folklore (Nancy Pedro) y el trap (enzocerobulto). Ese eclecticismo da resultados magníficos como ‘César’, a piano y voz, donde los versos son pinceladas de los sentimientos profundos del Flaco hacía su padre. 

Fella ahonda sobre su relación con Buenos Aires y las vivencias de barrio, mientras por momentos pinta escenas de sensualidad y erotismo. ¿Qué sería de la vida sin fantasía? Hasta crea un escenario de velas, tarot y elementos esotéricos en ‘Santería’. La sensibilidad de César para dedicarles canciones a sus dos progenitores no es incompatible con su matriz callejera. Auténtico y descarado, arrastra las erres y, aunque rapea con la fuerza de un camión, una de sus barras más potentes la susurra al micrófono: 

¿Cómo va a decirme que no puedo hacerlo?
Si estoy enfermo y casi ni duermo
tengo familiares de los que ni me acuerdo
sigo obsesionado con algo que no tengo

Egoísta

El EP “Maicarrón” (2024) parecía su victory lap, pero “Es para Ya” muestra su crecimiento a nivel compositivo, manteniendo su esencia arrabalera y encontrando nuevas formas de escribir. Nuevos territorios resultaron en grandes canciones. Como quien dice: se hace camino al andar.

3. Diosque – La Gran Mañana

Por Migue Yassir.

Realmente, el disco. Podemos discutir otro día la discografía de Diosque, pero lo que se hizo acá es producto de la expertise y el inmenso talento del tucumano. En Los 60 del 2025: Los Discos Argentinos del Año, planteamos como medio la existencia de una vertiente a nivel nacional que buscaba reinterpretar la música de raíz autóctona. Si bien ya había algún guiño de esto en “Rampaluz de 2022, con temas como ‘Mentirosa’, este último LP incorpora de forma elegante algunas estructuras rítmicas y sonoras del folklore en los primeros temas.

Arranca con la fuerza de la chacarera en los dos primeros temas: ‘Besar tus ojos’ y ‘Horizón’ (con una participación destacable de Juliana Gattas) dan ganas de revolear el poncho. Paulatinamente se diluye esta influencia y muta en canciones pop que se apoyan por momentos en los sintes y por momentos en la guitarra como instrumento principal.

La Gran Mañana” se puede interpretar como el recorrido de un día completo. Desde el despertar hasta la noche. Abrir los ojos, mirar al (no) horizonte, galopar y encontrarse con conflictos, contemplar el camino, reflexionar sobre lo acontecido y hacerse cargo de los errores. Entre ‘Oscuro y ‘Tormenta Eléctrica’, la historia hasta parece culminar de forma melancólica, con la búsqueda de dejar atrás el pasado y el sentir de un gran pesar. El tema de cierre y homónimo del álbum, se siente como un conector entre el final y el nuevo comienzo, el mañana.

2. enzocerobulto – La última gota.

Por Migue Yassir.

Una explosión de lisergia al rapear con cadencias tan locas como su vaso. Esa voz no la tiene nadie, solo él. ¿Cómo se explica el nivel de devoción que genera enzocerobulto? Un tucumano que, como varios, se fue a Buenos Aires a perseguir el sueño y cuando hace una fecha en su provincia natal explota el venue con más de cien personas cantando en simultáneo ‘Falsa tu cara de Cristo’. Por supuesto hay detractores en todos lados para cualquier cosa que se vuelva mínimamente popular, pero el consenso que generó es tan amplio que consiguió el aval de los tres Modo Diablo en diferentes momentos. Con Neo Pistea hasta metió un verso para “Culto III”.

Rescato el trabajo que hizo mi compañero y editor Agustín Wicki destacando la campaña de Komp en 2023, con 52 tracks publicados en 52 semanas, para revisar la de enzo en 2025. Sin contar participaciones en trabajos de otros artistas, es decir: entre singles, un EP y los tres discos publicados este 2025, el tucumano publicó 78 canciones. El promedio es de 1,5 temas por semana. De todo este corpus, lo que alcanza la categoría de excelencia es su tercer disco: “La última gota”. Conociendo los tropos a los que recurre, el título podría ser interpretado tranquilamente como el final de un brebaje. Un vaso que comienza rebalsando y termina con los vestigios de -dependiendo el día- una mezcla entre gaseosas y algún jarabe para la tos o alcohol mezclado con ansiolíticos.

Enzo vive plenamente. Las canciones parecen hasta el resultado creativo de la sinestesia que la droga genera en él. Percibe la música con sus propios ojos y canta como si estuviera en una relación simbiótica con su vasito. El tiempo que parece estirarse como chicle mientras está bajo el efecto de las sustancias, la euforia, el bajón y un montón de otras sensaciones reflejadas en los 31 minutos que dura el álbum. Rapea y muy bien, pero también canta mucho. Las melodías explotadas de autotune son la clave de que sea tan memorable. Son temas que se te pegan y los vas cantando por la calle. Y si bien es trap, hay un entendimiento de lo pop que está presente en esos estribillos. Enzocerobulto es para todo el mundo.

¿Es la última gota del vaso? ¿O es en realidad como dice en su biografía de Spotify “la última gota de sangre”? Sangre hay un montón. “Me puede faltar todo pero nunca el fuego” dice en ‘Una tira’. Tiene la actitud de una mega estrella que se para sobre el público y canta con la misma pasión con la que vive la música. Es el Mick Jagger del trap. Enzo, no pares.

1. La Llorona y su Jardín de Dragones – GLU GLU

Por Migue Yassir.

Una súplica al cielo es más atronadora cuanto más se encuentra con la soledad. Quien sea capaz de escuchar ese grito desesperado va a conocer las verdades más profundas que esa alma tiene para decir. “GLU GLU” comienza con un caos que deja atónito durante toda la escucha hasta a quienes están acostumbrados a este nivel de vorágine musical.

El tándem Camila Plaate – Félix Llompat, que comenzó este proyecto con una expresión acústica y minimalista, forma parte de una camada de músicos de Tucumán que tienen su formación artística de base en la dramaturgia -o al menos tienen un pie en ambos mundos-. Esto es relevante porque escuchar el disco es algo parecido a estar dentro de una obra de teatro. Una estrambótica ciertamente, de esas que te descolocan en cada movimiento y te mantiene atrapado hasta el final.

Canciones de una energía galopante, con clímax altísimos y cargados de instrumentos se intercalan con momentos de calma y minimalismo. Esta dinámica se repite hasta dentro de canciones puntuales como ‘Sueño Artificial’, ‘La Llorona’ o ‘Siesta de Dragones’. Las onomatopeyas, los gritos y los vocablos inentendibles se entreveran con la presencia de elaboraciones líricas preciosas como “Quememos toneladas de deseo” o “Antoni florece en lo invisible / en lo invencible”.

La Llorona y su Jardín de Dragones representa una estirpe de músicos que busca no parecerse a nadie. No hay etiqueta de algún subgénero que le quepa porque su visión artística es inmensamente libre. Hacen lo que se les canta, y está perfecto.

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