“En España, hay gente que ha alcanzado la excelencia escribiendo. Pero lo que hizo este chico, creo que hasta el momento de hoy, no lo ha hecho nadie, ni nadie lo va a hacer”, declaró Piezas, referente del Hip Hop español, sobre Ozelot. Son palabras justas para un rapero, a lo largo de toda su obra, nos permite sentir una mirada particular, poca vista en el género: la de alguien que conoció de frente lo que era poder morir.
El germen de sus cuestionamientos (y de su recorrido artístico) se remonta al diagnóstico temprano de su cáncer de sarcoma, a los 16 años. Este hecho sirvió como detonante para responder sus dudas con la única cosa que encontró a mano: la música y la escritura.
Fernando Valero fue un rapero granadino de escritura metódica y precisa. Tomando referencias de la filosofía, la biología, la química y la física, logró trascender con un repertorio pequeño, pero no por ello menos denso. Su actividad abarcó desde 2010, con su primera maqueta, “Singularity”, hasta su último tema, ‘El hombre de masa cero’, publicado en 2020. A lo largo de toda su obra, una pregunta late de fondo: ¿cómo se supera el miedo a lo inevitable?

Una singularidad
Primero llegó “Singularity”, en colaboración con Els 1. En esta maqueta debut ya se asoman las coordenadas de su universo: una pluma atravesada por influencias intelectuales, con libros como “Sapiens”, “El universo elegante”, o “Los miserables” de, más que referencias, materia prima para pensar su propia existencia.
El disco está marcado por una mirada amarga del mundo, con la revolución como único horizonte posible, en contra de un sistema que oprime nuestra naturaleza e impulsos de libertad. Hay, en el fondo, una tensión constante entre lo inevitable y el deseo de intervenir sobre ello: una incomodidad que recorre cada verso.
Ese clima se percibe desde el inicio. En ‘Only Dreams’, track de apertura, Ozelot monta su voz sobre un sample de In ‘The Real Word’, canción de Roy Orbison, y deja planteado el tono del recorrido:
Y en el mundo real
Hay cosas que no podemos cambiar
Y los finales nos llegan
De maneras que no podemos reorganizar
Only Dreams
Una necesidad
Tras “Singularity”, Ozelot se volcó a la creación de su siguiente EP, “Dimensiones y cuerdas” (2014). Allí aparece ‘Luz’, uno de los momentos más logrados de su obra y una suerte de descarga frente a una certeza que ya no puede esquivar: esa que sabe que algún día llegará, supere o no su enfermedad.
Con un rapeo sereno, cercano al recitado, expresa de manera metafórica ese final, sin ornamentos: “Esperando el desenlace, a que se rompan los enlaces”. La imagen opera a varios niveles: los enlaces celulares que ceden, pero también aquellos que lo mantienen atado al mundo (los vínculos, la memoria, el afecto).
El beat, sostenido por un sintetizador, lleva al oyente a un viaje por el cosmos, adornado por arreglos de violín. Las referencias a supernovas y fenómenos cosmológicos proyectan al oyente a escala: desplazan la experiencia individual hacia una dimensión sideral, donde la desaparición también es parte de un orden mayor.
El Ozelot más pesimista se revela en ‘El ciclo del carbono’. La frase del estribillo (“Naces, creces, desapareces”) subraya su falta de control sobre el mundo que lo rodea, donde la vida humana pierde centralidad y se inscribe en un ciclo material más amplio. La letra combina, de modo homogéneo, un ecologismo consciente con una mirada abiertamente nihilista: cuestiona directamente el desperdicio de recursos, pero también la ilusión de control que sostiene a la estructura de poder en la sociedad capitalista contemporánea.
Una despedida
Su último tema publicado, ‘El hombre de masa cero’, es una canción póstuma. Forma parte de su EP homónimo realizado por su familia y equipo de producción, ensamblando con gran esfuerzo grabaciones sueltas de los versos que Ozelot grabó en sus últimos meses de vida.
La canción abre con una melodía de piano lenta y la voz cálida de Patricia Valero, su hermana, que recita los versos escritos por el artista. Desde ahí, el track ensaya una escena final: nos narra cómo imagina que será su pronta muerte, ya no como amenaza abstracta, sino como una experiencia concreta. En ese tránsito, algo se desplaza: el miedo pierde intensidad.
“Al final, empezó a desaparecer, rodeado de sus seres queridos, desorientado, recordando vagamente que esto era lo que había temido en el pasado y sin embargo ahora ya no parecía tan terrible”
"El hombre de masa cero"
Ahí aparece un Fernando despojado, fuera de la cáscara del artista. Ya no hay distancia ni metáfora que funcione como resguardo: el miedo a la muerte se enuncia de forma directa, y la propia escritura queda expuesta como lo que siempre fue, un intento inútil de rodear lo inevitable.
Ozelot anhela ser un “hombre de masa cero”: allí alberga su anhelo de escapar, pues “para los fotones no pasa el tiempo”. Pero incluso ahí aparece la tensión que recorre toda su obra: no somos solo energía, somos “una sinergia entre materia y energía”. Y la materia, inevitablemente, se degrada.
Fernando Valero murió el 23 de enero de 2020 a sus 28 años. Pero su pensamiento (esa forma de mirar, de preguntarse, de sentir) permanece inscripto en sus canciones.
Así recordaremos a Ozelot: el hombre que se adentró en la escena del Hip Hop español para sintetizar esa característica que nos hace humanos y convertirla en materia poética. Como Dante Alighieri en su "Divina Comedia", descendió a lo más profundo de sí mismo y volvió con algo para decir.













