Para los entendidos del synth-pop latinoamericano, Alex Anwandter es una figura que no necesita introducción. Después de veinte años de carrera, cuatro siendo parte de Teleradio Donoso y el resto con un extenso material solista, es una figura fundamental en el sonido del pop chileno de este siglo. En los últimos años produjo los discos “Maquillada en la Cama” de Juliana Gattas y “Rápido Mamá” de María Wolff, dos artistas argentinas. Por otro lado, también publicó en 2024 “Mil Noches de Sudamérica”, su primer libro de poesía.
En una tarde de viernes, previa al anuncio de su show en el Gran Rex el 18 de septiembre, conversamos sobre la disonancia que nos genera escuchar nuestras voces habladas cuando están grabadas, la coyuntura que nos está tocando vivir políticamente en el Cono Sur, el acto de publicar cosas y la afinidad entre Argentina y su música.
¿Hace cuánto escribís poesía?
Como todo adolescente atormentado, escribo desde la adolescencia. Pero me parece que me costó sentirme con cierta autoridad para hacerlo. Me demoré mucho más tiempo en decir “esto que estoy escribiendo lo podría leer otra persona aparte de mí”. Había dos cosas que quizás obstaculizaron un poquito ese camino. Una es la enorme tradición poética que tenemos en Chile, que es un poco impresionante. Es un nivel muy alto realmente. Y por otro lado, la proximidad de mi trabajo de escribir letras a eso, la separación está un poco difusa en cierto minuto y hacer el trabajo de separar los dos esfuerzos me tomó cierta reflexión. Fue más bien como una cosa a la que llegué a través de observar carreras de otros artistas que me gustan, que tenían tradición multimedial. Estoy pensando más que nada en Violeta Parra y en Pier Paolo Pasolini, dos referentes muy distintos que hacían mil cosas al mismo tiempo. Me gusta eso de comunicar que uno no quiere ser virtuoso en ningún medio específico, sino que lo que te importa es comunicarte.
¿Qué sentís que tiene de distinto encarar un poema a encarar una letra de una canción? Tienen obviamente varios factores en común, la métrica y la rima ¿Encontraste una encontraste una diferencia en ese abordaje artístico tuyo?
Yo creo que en lo de la métrica y la rítmica justamente la poesía es muchísimo más libre que la música. El anclaje a la melodía ya te fuerza a un montón de cosas, es bastante más limitado y también uno tiene que ser un poco más repetitivo en la música, tener una estructura mucho convencional y estandarizada. La poesía es lo que quieras. Yo las considero bastante distintas.
¿Y cuándo fue que la idea de publicar este libro comenzó a materializarse en tu cabeza?
Yo creo que fue cuando vi que tenía acumulado cierta cantidad de material que me parecía aceptable y a mí me gusta mucho publicar. Creo mucho en el acto de publicar como la etapa final de un proceso artístico. Para mí el arte no existe por sí solo, existe cuando es procesado por otra persona.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con María Wolff y Juliana Gattas? ¿Qué aprendiste trabajando con ellas?
Antes que artistas que admiro mucho ellas son amigas muy queridas y muy cercanas. Y para mí tiene mucho valor eso y lo aprecio mucho el privilegio de poder trabajar con gente que quiero tanto. Ambas son artistas muy distintas. Son casi lo opuesto una de otra (risas), aunque igual ellas son amigas, a través de mi me parece. Juliana es más una actriz a la que yo le proveo un material y ella lo eleva y lo transforma en una pieza performática muy genial. María encuentro que tiene una voz como compositora increíblemente desarrollada, sobre todo para haber hecho un disco debut. A mi me suena a ella solamente y eso para un disco debut lo encuentro muy impresionante. Y me encanta colaborar con ambas de manera muy distinta.
¿Algún otro artista argentino con quien te gustaría trabajar así como trabajaste con ellas?
Hay muchos artistas que admiro y que encuentro muy buenos, pero yo no sé si creo mucho en esas colaboraciones de la nada que tienen implícitamente un curso medio comercial de expansión de los públicos. Como “a ti te va a escuchar mi público y a mí me va a escuchar tu público”. Prefiero hacerme amigo de alguien y ver si tenemos buena onda. Fue un poco lo que me pasó con Emmanuel Horvilleur, que nos hemos conocido hace años, me cae super bien y yo fui a cantar una canción básicamente de él. No compuse ahí, pero hace no tanto me invitó a cantar en vivo esa canción y descubrí que teníamos una comunicación en el escenario super especial, medio mágica. Es muy lindo descubrir esas cosas. En ese sentido estoy muy abierto a que suceda con cualquier persona.
¿Cómo te sentís con la coyuntura política actual que atraviesa tanto a Chile como a Argentina?
Es super difícil, obviamente. Y me parece que las izquierdas no están dando la solución, no contrarrestan el ofertón fascista que seduce a tanta gente. Lamentablemente yo tampoco tengo la solución. Creo igual en la capacidad de Latinoamérica de rearticularse y de transformarse en un proyecto mundial. Admiro mucho lo que está haciendo Lula en Brasil, por ejemplo, y me parece que es un modelo a imitar de estado y de gobierno latinoamericano que piensa en los más necesitados, piensa en avanzar y no anda bombardeando a nadie para lograrlo. Creo que creo que tenemos esa posibilidad. No estoy totalmente desesperanzado.
Y es lo uno quiere creer, la esperanza es lo último que se pierde.
Sí, igual lamentablemente hace falta gente muy carismática para para lograr eso y con mucho ángel, y eso a veces es muy escaso.
También hay una cultura tecnológica que influye completamente en este cambio que estamos teniendo.
Total. Y la calidad de información que le está llegando a la gente es impresionantemente mala, están atrofiando los cerebros de todo el mundo. Es un desastre. Tenemos que ponernos las pilas también nosotros para contrarrestar todo eso.
Yo siempre sentí que tu obra tiene una impronta identitaria fuerte, que creo que es algo muy valioso para marcar como músico. No sé cómo lo ves vos.
Si, crecientemente me ha resultado importante no sé si “desvincularme”, pero renovar un poco lo que en Estados Unidos llamaron los “identity politics” en tanto a mi música. La política basada en la identidad de la persona. Porque al final no se traducen en esfuerzos colectivos o proyectos políticos más masivos. Es tipo “no me oprimas más”. Y es como, “está bien, pero eso no soluciona otros problemas que tú no tienes”. Pero sí me parece importante que uno como artista vaya actualizando la participación y la incorporación de lo político y lo social en el arte a nuevas estéticas y nuevos momentos. No te puedes quedar pegado porque se hace obsoleto todo.
¿Estás al tanto de esta movida que la llaman la Nueva Escena Chilena, estas bandas como Hesse Kassel, Candelabro y Asia Menor? ¿Qué sentís al ver a esta generación de músicos jóvenes como Akriila?
Sé que la escena existe y la he escuchado un poquito. A Akriila si la conozco un poquito más. ¿Te puedo preguntar qué piensas tú de la Nueva Escena Chilena?
Me parece que están teniendo una llegada interesante y siento con ellos algo que me ha pasado escuchando mucho la música de tu país. Veo cierto compromiso social y político más presente que en la escena argentina, eso me parece algo bueno, que la juventud sea más vocal con esas cosas. Me interesa tu postura siendo vos una figura bastante veterana de la música chilena.
Yo creo que esa puerta abierta a la dimensión política en la música que hay en Chile constantemente tiene que ver quizás con la falta de una industria más grande también. O sea, yo veo que aquí en Argentina es mucho más grande, hay un mercado más grande, una industria y una presencia de sellos multinacionales más grande. Y en Chile no. Entonces hay una especie de libertad que viene con eso. La verdad me alegra y me parece padre que los chicos estén haciendo eso. Me encanta que estén en su propia onda y que no estén respondiendo a una exigencia abstracta o a ideas de éxito de industria que no tiene nada que ver con nosotros, y que encima estén hablando de cosas que son combativas, me parece espectacular.
¿Qué sentís al venir a Argentina? ¿Qué te trae a tocar acá?
Me cae muy bien la gente acá. Me llevo muy bien con la idiosincrasia de Argentina, tengo muchas amigas. Argentina es como un proyecto de país que encuentro super interesante. Y por otro lado, no es un país tan depresivo como Chile ni tan alegre como Brasil. Ni esa alegría de Brasil ni la depresión de Chile me identifican tanto, aquí hay más neurosis, lo siento más yo. Me divierte, me llevo bien y es muy lindo. Me siento muy cómodo acá, por eso vengo tanto.
Eso se sintió el año pasado cuando tocaste en Niceto.
Sí, me da un poco de pena porque a veces he visto que fans de Chile comentan tipo, “te ves mucho más cómodo en las entrevista de Argentina” y yo como “Perdón” [risas]. Siento que me parezco un poco más a la gente de acá que a la de Chile.
Esperemos que igual de cómodo se sienta en la próxima fecha que hará el 18 de septiembre en el Gran Rex. Acá estamos para recibirlo con los brazos abiertos.
Tickets disponibles en TuEntrada.















