Blanco Teta: «No se gana con tener razón, si no con crear nuevos valores»

«Rompe Paga» fue uno de los discos argentinos más celebrados del 2023, pero recién en el verano de 2024 pudo llegar al país luego de varias intensas giras europeas: este sábado 2 de marzo se va a presentar en Buenos Aires en una fecha de Fractura junto a Dum Chica

Blanco Teta nació en Argentina pero es de todos lados,  Carola Zelaschi, Carlos Quebrada, Violeta García y Josefina Barreix se encuentran repartidos por distintos lugares del mundo pero se organizan para seguir girando y componiendo juntxs a pesar de la distancia. La banda es disruptiva desde su sonoridad inclasificable hasta su formación, compuesta mayormente por batería, bajo, voz y cello. En su último disco, el brutal “Rompe Paga”, sumaron sintetizadores y sonidos propios de la electrónica. El álbum, parte de nuestra lista de mejores discos argentinos de 2023, será presentado por primera vez ante el público de Buenos Aires el 2 de marzo en Maquinal junto a Dum Chica en un evento producido por el sello y fiesta, Fractura.

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Sobre los comienzos de Blanco Teta, Carlos, también conocido como Genosidra, recuerda: “Nos conocimos Violeta y yo, que ya tocábamos hace muchos años en proyectos experimentales y teníamos muchas ganas de hacer una banda más intensa de canciones más punkis. Un día escuchamos a Carola tocar en una fecha que compartimos y nos pareció que era una persona copada para sumar. Josefina vivía en mi casa, yo le alquilé mi habitación y compartimos tiempo, nos parecía que era el personaje adecuado así que ahí se conformó la banda, un poco como desde la curiosidad de compartir. Los personajes y el background de cada uno parecía interesante. Entonces se armó bastante rápido”. Cada quien con su personalidad y condimentos le dan textura a esta banda freak, deforme y sumamente interesante no sólo desde lo musical si no también desde lo estético y en su forma de gestionarse.

Blanco Teta es más que un grupo, es una cooperativa, lo plantean desde ese modo para que su nomadismo les permita poder seguir activando juntxs ¿qué es lo que hace que un proyecto que implica la presencia en simultáneo de todxs sus integrantes siga activo cuando viven a kilómetros de distancia? Nada más y nada menos que el deseo y las ganas, así lo plantean ellxs. Si bien podemos encasillarla en el punk por contestataria y guaranga, nos demuestran con sus producciones que van más allá. Blanco Teta invita a todxs a reinventarse y a repreguntarse constantemente, no sólo a quienes quieren habitar el mundo como ellxs lo piensan. Como nos dice Carlos en algún momento, “una patria no se construye con la mitad de la gente”.

Sus letras son un cúmulo de experiencias, como cuenta Josefina: “Tuve la posibilidad de vivir una vida un poco más anárquica y de repente poder transmitir lo que uno ve con sus viajes y experiencias, también todos juntos en la gira conociendo países y gente con diferentes culturas. Eso en las letras aparece, por ahí no es literalmente una canción de protesta, pero en muchas de las letras sí aparecen estos mensajitos en los cuales se cuentan un poco estas historias”. Es por esta necesidad de contar y la forma de vida que les ha dado la música que en sus letras encontramos un discurso social comprometido y también algunas ideas más sueltas y divertidas. Lo político va más allá de la lírica para Blanco Teta, su misma existencia lo es Para Carlos, “en esta coyuntura donde gran parte del error que han cometido las izquierdas ha sido como querer tener la razón, parte de la invitación de la música experimental es estar cuestionándote constantemente. La naturaleza de la banda va bastante por ahí, no hay ninguna verdad. Más que la verdad buscamos de qué manera podemos repensarnos como colectividad, porque realmente lo que ha sucedido con la derecha es que hemos perdido la batalla cultural y esa es una batalla que no se gana con tener la razón, si no realmente con crear nuevos valores”.

Vivieron el proceso electoral argentino muy lejos de casa, con mucha angustia y disforia. , “Fue un garrón total”, cuenta Viole. “Estábamos en un festival en Francia con muchas entrevistas y mucha prensa, y era el tema del momento. Nos preguntaban qué pensábamos y nosotros nos sentíamos mal estando en el culo de Francia, daba mucha impotencia”. Sin embargo, buscan hacer trinchera con la banda: “Nos interesa pensar Blanco Teta como un espacio de resistencia, está todo el mundo bastante en la shit total y hay como un florecimiento de la ultraderecha muy heavy en todos lados. Pensamos resistir también en intentar seguir sosteniendo esa manera colectiva de autogestionarnos”. Cuando todo empuja a ser solista, el cuarteto insiste en seguir siendo ellxs contra el mundo, en busca de colaborar con quienes tengan sus mismas prácticas y gestionar las herramientas para seguir.  

Si bien ya es su tercera gira por Europa y tienen planeada una cuarta para este año, sueñan con tocar en más festivales y fechas en Argentina. En esta visita sólo pudieron recorrer Mar del Plata, La Plata y este fin de semana presentar su disco por primera vez en Buenos Aires. Al respecto Viole cuenta que “la banda creció ya en este último tiempo cuando algunos estábamos allá y eso nos dio la posibilidad de que sea más fácil poder armar giras en Europa, si no hubiese sido muy caro y muy diferente. La vida nos llevó por estas situaciones pero tocar acá es algo muy único, muy especial”. La autogestión es uno de los pilares de Blanco Teta y se la toman muy en serio: tienen semanas en las que se dedican a hacer oficina. Para su gira en Europa del 2022 mandaron más de 2500 mails, y recorrieron diversos países tocando en los festivales más importantes de Francia y Alemania, así como en los antros más trash de Letonia, Suiza y Bélgica.

Respetando la esencia de la música experimental, la idea de Blanco Teta es traer una propuesta distinta donde todo vale. Si bien en sus primeros EPs podemos escuchar un sonido más rústico, en su nuevo disco se lo escucha más distorsionado, con más elementos electrónicos y sintetizadores. “En este disco, Rompe Paga, se refleja un poco la pandemia, porque hay algunos temas que son muy de haber sido editados como adentro o trabajados más adentro en la compu y en la postproducción”, comenta Josefina. Sobre cómo ingresaron a Bongo Joe, el sello internacional que editó el disco, Viole cuenta: “Me dieron una beca en Suiza durante la pandemia donde estuve dos años, teníamos el disco grabado y estábamos buscando sello por todos lados. Conocí a Bongo Joe porque hacen conciertos y yo había ido a tocar. Tocaba con unos músicos del sello y les mostré el disco para que escuchen y de toque me propusieron que lo querían editar y que querían trabajar con nosotros. Fue todo muy rápido. Antes de la gira del año pasado, preparamos en un mes el arte, la mezcla y el master. Lo hicimos a las corridas y a distancia, pero sucedió.” También reconocen que este crecimiento que han tenido se debe un poco al circuito construido este último tiempo después de la pandemia. Sobre sus inicios, Carola recuerda que “en el 2017 cuando arrancamos no había la escena que está ahora, había una escena mucha más chica, no estaba en boga esta nueva ola de bandas relacionadas al post-punk o al post-rock”. Carlos agrega que “la pandemia sacó un montón de vampiritos de la cueva que cumplieron dieciocho años en la pandemia y salieron con veinte y con ganas de hacer y activar. La gente tuvo la posibilidad de explorar y expresar su identidad, y de repente, cuando sale, hay una movida gigante”.

Entre sus viajes y sus encuentros la banda se las arregla para encontrar momentos para la composición. En esta gira ya grabaron algunas maquetas para lo que será su próximo disco, perfilado para el año que viene, se rebuscan en sus días libres para encerrarse en un estudio a componer, además de convivir con sus trabajos solistas. Violeta dice que le “encanta que la banda dé el espacio, motive y nos arengue entre nosotrxs para darle importancia a nuestros proyectos solistas también. Carola tiene Carolo, yo toco y giro con mi solo set de chelo noise, Carlos es Genosidra, Jose también hace música electrónica”. Carlos, que hace semanas publicó en solitario el disco «Haxan Tek«, agrega: “Creo que Blanco Teta tiene un sonido que no se parece a los otros proyectos que tenemos, entonces siento que es como un espacio que estéticamente se ha creado justamente por la unión de cuatro personas con ideas muy distintas sobre la vida y la música. Es una alquimia muy única. Nosotros componemos grupalmente, cada quien da su aporte y esos ingredientes dan un resultado muy específico. Yo creo que no se parece a nada de lo que hacemos en nuestra vida cotidiana, Blanco Teta es un espacio en donde podemos entregar full a esa música que se crea solo en comunidad” 

Blanco Teta está llena de futuro, sueños y ganas de seguir explorando distintas formas de sonoridad, expresión y relaciones humanas cuando tienen todo en contra: vidas en distintos países, el regreso de la derecha, el alto costo de vida (de una banda y de las personas), el mainstream pujando a crear proyectos e ídolos individuales y el vaciamiento de los discursos en los ambientes artísticos. Todo este bagaje apocalíptico no lxs desanima, al contrario, es su alimento para seguir vomitando lo que llevan dentro y hacer algo interesante, comprometido, honesto y, sobretodo, divertido.