Caliope Family: “Nuestro emblema es seguir siéndonos fieles”

Previo al listening party de "Emblema", su nuevo álbum, conversamos con Brapis y Valbeats de la banda de R&B y Hip Hop rosarina Caliope Family.

Retrato de la banda rosarina de Hip Hop Caliope Family en 2026

Un emblema no es simplemente un logo. A este tipo de insignias, diseñadas con un propósito determinado, se les suele adherir un lema; cierta frase que colabore en la síntesis conceptual de una idea más grande. Suele implicar estética, pero también filosofía. Suele ser imagen, pero también palabra. 

El emblema de Caliope Family se distingue en que no es ninguna de las dos. No es imagen porque de estático no tiene nada. No se forjó de la noche a la mañana ni es el retrato de un momento aislado: es una progresión de trazos distribuida a lo largo de diez años de historia. Y no es palabra porque no tiene nada escrito: simboliza todo lo que las palabras no expresan. Ni “Rhythms And Rhymes” (2018) son solo ritmos y rimas ni “Chainz” (2020) habla solo de eslabones. El valor está en la evolución implícita. Las charlas tras bastidores; los compromisos dejados de lado en pos de seguir tocando; la prueba, el error y el sacrificio. Ninguno de estos factores se manifiesta tangiblemente en la música, pero sí son perceptibles en la consecución entre disco y disco. Mezclando simpleza, virtuosismo e intuición, el supergrupo rosarino integrado por Brapis, Valbeats, Agustín Pérez, Franco Olima y Camilo Corradín logró hilvanar una discografía que pide ser leída no horizontal, sino verticalmente. 

En “341” (2023), su tercer proyecto de larga duración, Caliope avanzó del ser al representar. La concreción de una propuesta sonora pulida y el deseo de expandir los horizontes de la fusión entre Hip Hop, funk y R&B decantaron en una nueva intencionalidad para el grupo. Sin soltarle la mano al groove, empezaron a profundizar en su mensaje mediante la construcción de atmósferas multisensoriales. “341” está atado a un imaginario rosarino. Y “Emblema” (2026), su flamante cuarto disco, viene a ampliar el repertorio de paisajes a una escala nacional, acompañado de un universo audiovisual que reúne los cerros norteños con la costa y las grandes avenidas con la cotidianeidad de la vereda barrial. 

Emblema” entrelaza el representar con el ser, desde la noción de que su coexistencia es posible: el primer paso hacia representar a otros es representarse a uno mismo. Con Veeyam –célebre perpetuador de momentums del Hip Hop argentino– en la producción, el disco condensa el progreso de Caliope llevando su especialidad groovera a nuevas alturas, pero también inmortalizando pequeñas historias que hacen a su narrativa colectiva. La salvación que Brapis encontró en el rap, los inicios de la banda y la evolución de los vínculos intragrupales conforman los renglones de una carta a la fidelidad. No es ni más ni menos que el brindis de un grupo de pibes de Rosario que obtuvieron su prosperidad aferrados a una línea musical que a nadie más en su país se le ocurrió seguir. Una década después, estos pibes ya son hombres y tienen entre manos las llaves de un nuevo clásico. Una obra en la que hacen lo que bien saben, pero mejor que nunca.  

Estuve presente en la pre-escucha de “Emblema” realizada en Rosario y la ciudad parecía tener total entendimiento de que el suceso en cuestión era histórico. Lo dejaron claro los cuerpos en movimiento ante el irrechazable swing de ‘6 AM’ y los aplausos que siguieron al emocionante verso de Brapo en el track homónimo. Aunque la revelancia simbólica del álbum ya se veía reflejada en la cara de los Caliope antes del evento, cuando tuve la oportunidad de hablar con ellos. Brapis y Valbeats me llevaron a recorrer los puntos clave de la trayectoria del grupo, el ideario de este nuevo disco, las expectativas previas a que vea la luz y, fundamentalmente, los motivos para seguir apostando al encuentro, aún cuando todo invita a optar por el camino contrario. 


¿En qué momento está Caliope?

Brapis: Está en un momento de ebullición. Estamos a punto de presentar nuestro cuarto disco, el que más se trabajó y en el que tuvimos un empujón para hacerlo más profesional. Tenemos muchas ganas de que ya se pueda escuchar y más todavía de presentarlo en vivo. 

Mirando en retrospectiva, ¿cómo creen que mutó la banda en estos años?

Valbeats: Se vieron los resultados de una búsqueda de muchos años, tal vez desde que nos conocimos.

Brapis: Se entiende más como un crecimiento que como una mutación. 

Esa búsqueda, ¿es la misma que al principio o cambió en algún punto?

Brapis: Hubo ciertos cambios. Del primer disco al segundo empezamos a experimentar mucho más en el estudio. “Rhythms And Rymes” fue una primera experiencia y estaba muy arraigado a los instrumentos de cada uno. Después empezamos a buscar el audio en profundidad. En “341” eso se desarrolló y ahora en “Emblema” llega a su punto más alto. 

¿Se corrieron de sus instrumentos?

Brapis: No nos corrimos, siguen estando ahí, pero no nos quedamos solo con ellos. Producir en una compu te da la posibilidad de tener una sinfónica dentro de tu estudio, así que agarramos esas herramientas para explotar al máximo nuestra creatividad. 

Valbeats: El salto del primer al segundo disco en parte pasó porque cada uno empezó a agarrar la compu en su casa, a hacer su propia búsqueda. Y eso después fue volcado a Caliope nuevamente. El primer disco fue super orgánico. Fue llevar lo que pasaba en la sala de ensayo y en el vivo a un estudio de grabación. En el segundo nos enriquecimos de la búsqueda de cada uno, además del aporte de Piwi como productor. Se empezó a mezclar el mundo digital con lo orgánico que nosotros ya traíamos. “Emblema” es lo mejor de esos dos mundos, pero siempre haciendo hincapié en el toque orgánico. Está nuestra tracción a sangre siempre super marcada. 

Brapo, tu lugar como vocalista fue incorporando nuevos colores. Con el paso de los discos te permitiste explorar caminos que en tu proyecto solista no son tan frecuentados. ¿A qué atribuís esas singularidades?

Brapis: Siempre tuve ganas de cantar un poco más y con los Caliope tuve la posibilidad de hacerlo. Empecé a tomar clases de canto, porque el proyecto me lo fue exigiendo. Quizás hacía siete temas de rap seguidos y los pibes me decían que empecemos a buscar estribillos. En ese sentido son super responsables, me empujaron bastante. Yo ya llevaba diez/once años rapeando y había encontrado un lugar de comodidad. Así que esto fue buscar desarrollarme. Cuando empecé y quería vivir del rap me enfrenté a ciertas experiencias de choque, como subirme a rapear a los colectivos o hacerlo para cualquier grupo de personas aunque no escucharan rap. Con el canto fue lo mismo. Fue salir del cascarón y exponerme. Me aportó mucho como compositor. 

Emblema no es una palabra liviana. ¿Cómo llegan a ese concepto y de qué manera le calza al disco?

Brapis: La idea estaba, lo último que llegó fue la palabra. Tiene que ver con esto que decía Pancho sobre llegar al máximo nivel representativo de lo que nosotros queríamos hacer. Quisimos exponer nuestra evolución. Encontrar algo que realmente fuera un sello de nuestra búsqueda. Llegamos a una estética que acompaña la madurez de los diez años que llevamos trabajando con el grupo. 

Valbeats: También hay un paralelismo entre lo que cuesta forjar un emblema y lo que nos costó crear este disco. Por primera vez, por ejemplo, hicimos más temas de los que entraron en el disco. Seleccionamos los mejores y les dimos mil vueltas de tuerca para que queden como quedaron. Los ensayos, el vivo, el querer sonar cada vez mejor, el esfuerzo de nuestro equipo de trabajo; todo lo que hacemos por el proyecto tiene que ver con forjar un emblema. El nombre tiene esa ideología detrás. 

¿Cuál creerían que es el emblema de Caliope?

Brapis: Hay varias palabras que pueden representarlo. Tiene que ver con el trabajo, con la constancia, con la profesionalidad. También con el paso del tiempo: el sostener algo con el paso del tiempo tiene cada vez más valor. Entre tanta información eso en general se pierde. Nosotros tratamos de recordar la importancia de nuestro recorrido.

Valbeats: Sumado a todo eso, se me viene a la cabeza la idea de sernos fieles a nosotros mismos. Hace diez años la movida del Hip Hop y del R&B en Argentina era completamente otra. Vimos muchas revoluciones a nivel industria y así y todo siempre nos mantuvimos fieles a lo que nos gusta. Los primeros curadores de nuestra obra somos nosotros. Nuestro emblema es el fruto de haber elevado la vara cada vez más, siéndonos fieles a nosotros mismos.

¿Cómo ven su grupalidad hoy? 

Brapis: El trabajo grupal decantó en lo que cada uno fue haciendo personalmente. Algunos de los chicos se desarrollaron en producción, otros en beatmaking y eso hizo que cada uno tome su lugar en el proyecto. Ahora somos un equipo grande, pero al final los que tenemos que velar por el bien del proyecto somos nosotros cinco. Pensamos en la estética, en los videos, en cómo comunicar por redes. Es un trabajo de 360 grados. 

Valbeats: Un motor que nos impulsa a mantener el mismo sacrificio son las experiencias que se nos van dando en el recorrido. Por ejemplo, este verano estuvimos en el sur y en Bariloche había cien personas que sabían nuestros temas de memoria. Que nos devuelvan ese nivel de gratitud a algo tan complejo como viajar hasta allá es inigualable. 

¿Qué tipo de conexión sienten que tiene la gente con Caliope?

Brapis: Hay un cariño genuino. Cada ciudad tiene sus particularidades. Rosario y Buenos Aires son los lugares donde hay más efusividad. Realmente siento que somos una compañía para la gente. Nos dicen: “Los escucho con mi pareja cuando voy a tomar mate al parque”, “los escucho en el laburo” y un montón de otras situaciones. Creo que nuestra música da ese espacio para ser escuchada mientras uno hace otra cosa. Después hay gente que está loca y se ceba a otro nivel. Se han tatuado el logo de la banda. Algo que les pasa mucho a los artistas de nicho es que la gente que te sigue te sigue a muerte. Somos los que somos, pero esa gente que se siente representada con vos te abraza fuerte y eso tiene mucho valor. 

Valbeats: También tiene que ver con ser pares de nuestro público. En Rosario conocemos a un cuarto de la gente que nos viene a ver y muchos de ellos son amigos de verdad. Con la gente que no conocemos nos cruzamos en la calle y también hay mucha cercanía. Es esa cercanía la que nos hace ser muy compañeros, así como ellos nos acompañan a nosotros. Siempre viene alguien y te ofrece: “Che, tengo un primo que tiene un lugar para que toquen, ¿te parece que te pase el número?”. Y cuando vamos a ciudades donde no nos conocen, también pasa eso: terminamos charlando, nos cuentan cómo se vive la cultura en la ciudad y demás. Es un ida y vuelta de igual a igual.

Antes mencionaban la importancia de encontrar una manera de comunicar. En este tiempo los vi especialmente conectados con un sentir nacional, comprometidos con su contexto. ¿Qué lugar tiene eso en el universo Caliope? ¿Guarda algún vínculo con el disco?

Brapis: Es algo que justamente empezamos a desarrollar a partir de este disco. Dentro de la idea de “Emblema” cabe una idea de “emblema nacional”. Tomamos eso como referencia para hacer culto a los lugares donde crecimos, al país, a nuestra cultura, a todo lo que somos y todo lo que nos fue educando desde chicos hasta ahora. Se va a notar que hubo un laburo nuestro respecto de eso. 

Valbeats: Para nosotros fue revalorizar el sentido de pertenencia. En lo musical tenemos influencias de todos lados, pero en este disco quisimos hacer referencia a cosas más cercanas. También lo vemos en el uso que artistas como Nasir Catriel y Mir Nicolás le dan a los samples. Dialoga con la manera en la que se estableció la cultura Hip Hop en el país. Crecimos mirando para otro lado y escuchando artistas de afuera, así como también muchos de acá. Ahora llegó el momento de abrazar lo nuestro. Muchas veces te influencia mucho más un colega que alguien que no conocés en persona ni viste en vivo. 

Brapis: Hay un sentir general que se encuentra en muchos artistas. Un cambio de chip que nos invita a argentinizar la música que nos gusta. Los primeros rappers que trajeron la data hasta acá chocaban mucho. Después se fue amoldando, y hoy creo que estamos en un momento histórico en el que el Hip Hop se está tomando como, en su momento, el rock nacional. Ya tiene su propia identidad.

Valbeats: Es lo que termina llamando la atención afuera. El slang nuestro, nuestra forma de hablar, lo que dicen los pibes en las canciones. Hoy en día hay que reforzar eso más que nunca.

En este ecosistema que describen, cada artista está encontrando su manera de expresar la argentinidad. Para algunos es el sample, para otros la lírica o incluso el simbolismo. ¿Qué manera encontraron ustedes? 

Brapis: En este disco hicimos mucho foco en lo visual. Pensamos en eso especialmente. Junto a los chicos de B.Roll, que laburaron lo audiovisual, y Arianchito, que hizo la dirección creativa, buscamos la forma de que todo se viera argentino. Conectado con “341”, que está inspirado en el código de área de Rosario y transcurre todo acá, tratamos de expandir eso y llevarlo a un nivel nacional. 

Hace poco organizaron la pintada de un mural con el logo del disco. ¿Qué representó ese momento? 

Brapis: Fue en el contexto de la despedida de Berlín Bar, un lugar histórico de la ciudad que funcionó por más veinte años como espacio cultural. Faltando dos semanas para estrenar “Emblema”, aprovechamos y llevamos el disco a la calle. Estuvo bueno dejarlo plasmado en algo físico. Un saludo a Agustín Sava que se copó en hacer ese laburo. 

Valbeats: Nosotros mismos arrancamos en Berlín, sin duda marca una parte de nuestra historia. Camilo, nuestro baterista, era el dueño y nuestras primeras fechas fueron autogestionadas ahí. En su momento empezamos con un puchito de gente y hace poco, antes de que cierre, metimos una fecha ahí y lo llenamos. Fue super emocionante. Que nuestro emblema haya sido pintado ahí y en este momento lo hace más emocionante aún. Se dio de una manera muy linda. Siempre que paso por ahí y veo el mural, me resulta lindo ver el disco llevado a un plano más real. 

Todos ustedes tienen proyectos paralelos al grupo. Brapo y Agus como solistas, Pancho produciendo para otra gente, Cofran emprendiendo en técnica de sonido y Camilo en su faceta de organizador. ¿Qué valor le dan a mantenerse juntos con el paso del tiempo?

Valbeats: Es muy prioritario para todos. Siempre que hay una acción de Caliope, las agendas de cada uno esperan. Desde que empezamos nos lo tomamos con esa seriedad y eso nos hizo llegar hasta donde estamos. Vemos proyectos de amigos en los que hay otras prioridades y las cosas se empiezan a dilatar. “Yo no puedo ensayar por esto”, “no puedo ir a tocar a tal fecha porque tengo que laburar en otro lado”. Cuesta una barbaridad que Caliope sea nuestra prioridad, pero que siempre lo haya sido hizo que las cosas se materialicen. 

Brapis: En un primer momento abrazamos a Caliope como nuestro principal proyecto. Le dimos mucho cariño. Hicimos los discos que queríamos hacer. Hoy los escuchamos y nos parece loco. Yo empecé a grabarme en 2009 o 2010. De repente estar en 2018 y grabar un disco con una banda, que esa banda suene increíble, que mantenga mi lado Hip Hop y al mismo tiempo me abra la puerta hacia otras cosas…Fue soñado. A Caliope le dimos todo y la clave es seguir dándole todo. Hablo por cada uno de nosotros cuando digo que es el proyecto que más queremos.

Valbeats: Lo que nos pasa cuando salimos a tocar es especial. La sinergia que se construyó entre nosotros no se compara con nada. Yo amo hacer beats en mi casa, pero ahí estoy solo. Estar con los pibes es lo más grande que hay. Caliope no empieza en el escenario, sino en las charlas, en los asados y en la preparación de cada fecha. 

¿Cómo se imaginan Emblema en vivo?

Brapis: Lo seguimos imaginando [risas]. Empezamos a ensayar hace poco, estamos en el momento de creación del show. Están apareciendo muchas ideas nuevas. Parte de “Emblema” es subir la vara del vivo, generar otro tipo de intimidad desde arriba del escenario. Por ahora es volar lo más alto que se pueda. Después veremos qué se puede hacer en cada lugar al que vayamos, a veces hay que jugar con ciertas limitaciones. Pero yo creo que recién en vivo va a terminar de verse la propuesta del disco. 

Valbeats: También apuntamos a levantar la vara desde la escenografía y lo performático. La idea es subir el nivel en todos los aspectos.

¿Qué huella les gustaría que deje Emblema?

Brapis: Ojalá se pueda transmitir el concepto, ligado al amor que le pusimos al proyecto, la madurez a la que llegamos y el valor de habernos mantenido constantes en estos diez años. 

Valbeats: Me gustaría que tenga un impacto cultural. En el disco está reflejado todo lo que nos generaron nuestras influencias, pero a la vez tenemos el deseo de generar lo mismo en otros. Nos han dicho: “Por ustedes formé mi banda”. No hay nada mejor que eso. Y lo digo porque a mí me pasó lo mismo. Cuando era chico me pasó de ir a escuchar a otras bandas y volverme a mi casa diciendo: “Quiero meterme a una sala de ensayo ya”. Si podemos transmitir eso a más gente, misión cumplida. 

Emblema” (2026), el cuarto disco de Caliope Family, se estrena mañana, jueves 16 de abril, en todas las plataformas digitales. 

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