asia⭑core 5: Chengdu: El cultivo de uno

Hiperson nació entre dos escuelas de arte en el borde nuevo de Chengdu. En su disco de 2020, la formación de una protagonista se cruza con la de una banda y la de una ciudad que se construye y se derrumba al mismo tiempo. Esta entrega de asia⭑core está dedicada a “Bildungsroman”.

asia⭑core es el arte del diggin’ y la investigación: nuestro combustible para informar y divulgar esa música que el algoritmo no comparte. Cada país y cada ciudad tiene su propia frecuencia. Porque la música asiática no importa por ser inusual o alternativa: importa porque en cada lugar hay algunas de las mutaciones sonoras más interesantes e intrigantes del presente. Esta columna será una guía de territorios, géneros y de esa Asia adonde nos lleve la curiosidad. El 20 de cada mes elegiremos un punto en el mapa para escuchar lo que clama cada metrópoli oriental.


En este momento son las 2 AM en Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, en el suroeste de China; 11 horas más que en Buenos Aires, desde donde escribo.

Hay ciudades que se muestran terminadas y otras que se dejan ver mientras se construyen. Chengdu, al menos en su borde norte, pertenece al segundo grupo. Ahí queda Xindu, un distrito cuyo nombre significa “nueva metrópolis” y que se constituyó como tal en 2001, pero que aún continúa en permanente construcción. Torres que se levantan junto a campos de cultivo, en un paisaje que todavía no terminó de decidir qué va a ser; y dentro de esa escena, un campus: el del Conservatorio de Música de Sichuan, fundado en 1939, que comparte terreno con la Academia de Bellas Artes de Chengdu, creada en el año 2000. Una escuela de arte y un distrito que crecieron a la par, como si el mapa y el aula se estuvieran trazando al mismo tiempo. Ahí está el puente con el disco de este asia⭑core: lo no terminado puede ser signo de progreso.

Desde el más neto sentimiento de presencia sensual hasta las más suaves sospechas y esperanzas de un remotísimo porvenir espiritual:
todo eso y mucho más reside en el hombre y tiene que ser cultivado; 
pero no en uno, sino en muchos
Cada disposición es importante y tiene que ser desarrollada
Si el uno sólo cultiva lo bello y el otro sólo lo útil, componen entre los dos un ser humano
Lo útil se fomenta por sí mismo, porque la muchedumbre lo produce y nadie puede carecer de él; 
lo bello tiene que ser fomentado, pues pocas gentes lo crean y muchas lo necesitan.
Johann Wolfgang Von Goethe, Los Años de Aprendizaje de Wilhelm Meister

El título del disco que nos trae acá es una palabra que no cabe del todo en español. Bildung significa a la vez educación, formación y cultivo de uno mismo; el Bildungsroman es el género de la novela que sigue a alguien mientras se vuelve quien es a través de lo que le pasa, y su ejemplo clásico es “Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister”, de Goethe -en Argentina podríamos pensar en "Don Segundo Sombra" de Ricardo Güiraldes-. Aprender y llegar a ser, en una misma palabra. Esa doble vía es la que me interesa de Chengdu.

Porque formarse nunca es solo aprender: es con quién, dónde y con qué tiempo. La universidad es mucho más que sus aulas: son las residencias compartidas, el compañero de curso que termina tocando el bajo y el bar al que se llega tarde porque la clase se estiró. Un estudio sobre estudiantes rurales en universidades de élite chinas señala que vivir en residencias asignadas durante toda la carrera ayuda a acortar distancias con los estudiantes urbanos y advierte que entrar a la universidad es apenas el primer paso. Y llegar ya es una carrera en sí: quienes aspiran a estudiar arte deben rendir, el examen nacional de ingreso, una prueba de varios días que se rinde cada junio y cuyo puntaje define casi todo el acceso a la universidad en China y, además, el examen artístico conjunto, una prueba de aptitud o competencia en música, pintura u otras disciplinas que suele celebrarse. El sistema de registro de hogar, que clasifica a las familias como urbanas o rurales, completa el mapa de quién llega a donde. El acceso a la universidad importa por todo lo que viene con ella: el aprendizaje, sí, pero también la amistad, el ensayo, el descubrimiento y un poco dejarse la piel por lo que uno ama.

海朋森 [Hiperson] es un quinteto de rock de Chengdu y sus canciones combinan guitarras de post-rock con letras más cercanas a la poesía y a la fábula que a la consigna. La banda nació en 2012, específicamente en esas aulas de Xindu. Chen Sijiang (vocalista y letrista), llegada desde Deyang, la ciudad vecina, estudiaba pintura al óleo; Ji Yinan era un guitarrista obsesionado con el catálogo del sello 4AD; y Liu Zetong llegó de una academia militar a parar junto a Yinan debido a su pasión por la guitarra. Estos tres continúan siendo el núcleo de la magia. La sección rítmica original salió de otros compañeros de clase. Ji lo resume así: no encajaban del todo en lo musical, pero lo importante eran las personas, y tocaban juntos mientras aprendíamos a preparar un vivo.

Después vino el afuera. En el Little Bar, uno de los locales de música en vivo más antiguos de China, el programador Cai Ming los puso de teloneros de las bandas que pasaban por la ciudad, y ese camino los llevó hasta Yang Haisong, de P.K.14, y al sello Maybe Mars. En el centro, el bar Zaoshanghao, en la calle Minzhu Lu, juntaba a raperos, punks, cantautores, poetas, pintores y productores de techno alrededor de un escenario bajo y un buen sistema de sonido. Ahí presentaron su debut, “我不要别的历史 [No Need for Another History]” en 2015 y tuvieron su primera gran entrevista.

Cinco años y dos entregas más tarde (“She Came Back from the Square”, 2018, y el EP “Four Seasons”, 2019), Hiperson grabó “Bildungsroman” en ocho días en los estudios Hansa de Alemania, el mismo lugar donde David Bowie hizo su trilogía berlinesa. Quedó lejos el sonido áspero y lo-fi del disco anterior, registrado en una sala de ensayo diminuta del centro de Chengdu.

El poderoso río Yangtsé fluye hacia el este, sus aguas fluyen sin cesar;
Sus olas arrastran a todos los héroes de antaño.
El bien y el mal, el éxito y el fracaso, todo se desvanece en un instante.
Sin embargo, las verdes montañas permanecen inalterables,
Y el sol poniente sigue tiñéndose de rojo una y otra vez.
En la orilla del río, un viejo pescador y un leñador, con el cabello blanco por la edad,
Se acostumbran a la luna otoñal y la brisa primaveral.
Alrededor de una jarra de vino áspero, se reúnen con alegría;
Innumerables historias del pasado y del presente
Se convierten en mera risa y conversación.”
Yang Shen – poeta de Chengdu en la dinastía Ming

“Bildungsroman” cuenta la historia de una protagonista que intenta reconectar con el mundo tras una ruptura, algo que ya se anuncia explosivamente en ‘春风 [Spring Breeze]’. Como en el poema citado, la primavera está muy relacionada a todo lo proveniente de Chengdu y esto se manifiesta desde el origen de la ciudad, como una emplanada de campos protegidos naturalmente por las inmensas montañas, con los grandes templos y edificios evadiendo romper la armonía verde en la dinastía Ming (1368-1644), y luego desde el planteamiento infraestructural siglos más tarde. La capital de Sichuan se pensó como una urbe que abrace y acompañe a la naturaleza, que los edificios se integren entre los parques naturales. Así como la ciudad florece, también lo hace su aprendizaje desde las instituciones y por sobre todo las emociones de los habitantes. Chen explica que, al grabar, empezaron a ver las canciones como un conjunto: un personaje que pasa de un estado emocional a otro mientras reverdece su vida. “Bildungsroman” no es una historia cerrada, es un relato en completa formación que busca ser cultivado a un nuevo nivel en cada escucha.

Dices que soy mala, supongo que soy algo pícara
deseo algún día poder ser como la brisa primaveral
soplando a través de ti, sin expectativas
y entonces así tu no me amaras mas
春风 [Spring Breeze]

Chen recita esto acapella y en consecuencia la banda rompe esa catarsis con una angustia hecha estribillo. La soledad reflexiva se vuelve contemplativa sobre las virtudes de su (ex) pareja y este poema hecho canción suena a calma previa a la tormenta, a la desolada mirada de la ciudad desde el monte con el viento frío golpeando en la cara al son de una flauta. La primavera se acerca y hay una búsqueda por florecer. En el medio le habla a un “tú” cuya historia está destinada a terminar, y se pregunta si ese personaje podría ver alguna vez verla completa: casi una definición del Bildungsroman, porque la formación solo se observa completa desde afuera.

El recurso de recitar la lírica que tenemos más presente en occidente con bandas como Dry Cleaning, como si de poemas se tratara, Chen lo ejecuta precisamente a lo largo de todo el disco mientras sus compañeros amplifican ambientes de reflexión, de dolor, de furia, de encuentro y por supuesto de amor, porque junto al amor florece el corazón. 

Cocteau Twins es uno de los ejemplos más ricos en el uso de la celesta, pero allí funciona como un ladrillo más de su pared de sonido psicodélico. Hiperson, en cambio, levanta directamente una muralla que encierra musicalmente a Xindu, en particular a ese campus universitario, para mostrarnos el verdadero valor del intercambio juvenil de todos los días.

Tras el comienzo del disco, uno pensaría que, con la facilidad que tiene la banda para construir atmósferas desoladoras, una canción titulada ‘我进入了绝望的时期 [Estoy en un período de desesperación]’ tiene muchas probabilidades de partirnos el corazón. Sin embargo, es un lema de bronca, un berrinche que antecede el quiebre del disco, con un movimiento de guitarras rabiosas y gritos de Chen que parecen calcos de Kim Gordon. Ese juego vocal, que pasa con mucha volatilidad de Florence Shaw a Gordon, es el núcleo del quiebre.

‘每天的进军 [Daily March]’ es, en mi imaginario, una experiencia cercana a Asia Menor: una protesta poética construida desde las guitarras, con una ironía que no termina de definirse y que a veces suena a incertidumbre. Es el quiebre sonoro del disco, porque reúne los elementos más tensos de todas las otras canciones para reventar ahora, en este preciso momento y todo a la vez, y es también la que define su estética visual. Ver la ciudad entera como un gran desfile militar y cuestionar un futuro adoctrinado que prioriza lo económico, lo “productivo” y lo “útil” por sobre lo social y lo humano es lo que marcó la vestimenta gris de estilo militar como estética de “Bildungsroman”.

La formación académica vuelve al sonido. Ji y Chen estudiaron artes sonoras y pintura en Londres y regresaron a Chengdu a producir el disco. Ji dice que lo más importante de esa etapa fue pasar de producir sonidos a oirlos, y su interés por Pauline Oliveros se nota en una estructura que va de las celestas y los timbales hasta el silencio. Es la parte del Bildung que no figura en ningún diploma: aprender a escuchar. Incluso la puesta en escena (trajes grises estilo zhongshan, una moneda propia, un supuesto nuevo sistema de poder de la banda) se toma en serio su propio mundo, con intención sincera y no satírica.

Luego de ese quiebre, esta novela hecha disco comienza a cosechar sus cultivos. Hay una búsqueda progresiva del “yo” en el análisis sobre el comportamiento de los demás, de cómo se mueve la sociedad, sonoramente toma coraje y deja los pasajes instrumentales de lado un momento para entrar en un ambiente combativo, lucha contra las viejas costumbres y se queja de cómo a veces el sistema te destina a hacer una carrera que no te gusta por simplemente pertenecer al mismo. Hay una entrega a la catarsis que se enfoca mucho en el entorno, en esta construcción permanente de lo que sucede alrededor pero que no encuentra palabras para lo que sucede internamente. Chen nos habla de problemáticas en común, somos todos hermanas y hermanos de ese sentir. ‘我们的歌谣 [Our ballad]’ se sincera con esa falta de individualismo y se identifica como el desenlace de la novela, dando pie a un final luminoso, un silbido que podría no tener fin acompaña el último suspiro de incertidumbre y culmina con el encuentro de esas palabras que permiten externalizar su expresión. 

El final es satisfactorio. Hay una búsqueda inexorable que continuará porque el cultivo de los conocimientos y también la formación siempre serán constantes, como en la vida de todos, pero el disco comienza con un mundo pequeño, una ciudad que alimenta dudas porque no se termina de construir y sentimientos que transcurren tan rápido que el vocabulario para describirlos no alcanza. Aun así, entre tanto esfuerzo, las palabras aparecen, se aprenden del intercambio y la novela se termina.

Mientras tanto la ciudad cambiaba debajo de ellos. La calle Minzhu Lu, donde la banda se entrevistó en 2015, recibió avisos de demolición: el gobierno quería construir una sala de conciertos junto a la escuela de música, y todo lo demás tenía que irse, incluidos vecinos que vivían ahí desde 1973. Para 2020, esa calle ya no estaba en el mapa. El Little Bar llevaba tiempo cerrado cuando Hiperson volvió a tocar en Chengdu, y el concierto tuvo que mudarse al espacio Zhenghuo. Una ciudad en obra también es una ciudad que demuele, y una escena que nace en esos lugares aprende pronto que ningún lugar está garantizado.

Un andamio sirve para construir algo y está hecho para desaparecer. Quizás eso es lo que guarda “Bildungsroman”: el sonido de los años de andamio, ese tiempo en el que alguien (una protagonista, una banda, un distrito entero) todavía se está armando, y en el que contar con un lugar, con compañeros y con acceso a todo eso decide más de lo que parece. Después el andamio se retira y queda el edificio. El disco, en cambio, conserva el andamio.

Chengdu, a las 4 de la mañana, sigue en obra.


Escucha “Bildungsroman” (2020) de Hiperson en Tidal, Spotify, Apple Music y Bandcamp:

Publicado el 20/10/2026
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