“Sé que eres tú en esta y mil realidades / Eres cauce de luz, río de casualidades / No quisiera explicarte, solo sé que al mirarte / Simplemente es verdad”, cantan Daniel, Me Estás Matando, agrupación mexicana que se dedicaba a interpretar boleros originales. Su estilo evocaba los formatos de tríos de guitarras clásicas. Voces románticas, letras sencillas y unas cuerdas que acariciaban era todo lo que necesitaban para transmitir la energía del amor.
Pero, ¿qué sostiene hoy a este género ante el dominio de los llamados ritmos urbanos que acaparan el consumo juvenil? ¿Dónde se halla su vigencia?
El bolero se niega a sucumbir y nació para quedarse pese a cualquier circunstancia. Una muestra de esa actualidad es su presencia en las nuevas generaciones de artistas. Numerosos exponentes, de diferentes estilos, reservan aunque sea un pequeño espacio en su repertorio para rendirle tributo.
“El bolero es todo el amor que ahorita hace falta en el mundo. Es una manera de cantar poesía que ningún otro género hace. Entonces, creo que cuando hace falta amor, cuando parece que no hay, es cuando entra el bolero a rescatar todo. Hay una necesidad de amor en nuestra generación”, asegura Celia García, integrante, junto a su hermana Laura, del dúo juvenil mexicano Las Hermanas García.
De tal manera que los voceros del bolero se multiplican, y los que no pertenecen a este campo recurren a él porque, como ya lo aclara García, no hay otra manera tan profunda de expresar los sentimientos si no es a través de esta música.
Su razón de ser
El oro pudo más que mi dolor
no tuviste compasión de mi agonía
Tú sabiendo que mi alma se moría
con amigos, entre copas, te reías
Delirio de Grandeza
Una de las interpretaciones más emotivas es la que hace Rosalía de ‘Delirio de Grandeza‘, del compositor cubano Carlos Querol. Aunque las comparaciones pueden ser, a veces, innecesarias o hasta injustas, en este caso resulta inevitable volver a escuchar el tema por Justo Betancourt ("El Explosivo", 1968). El Bravo es un sonero bastante respetado dentro del pentagrama caribeño y de la salsa. Sin dejar de reconocer los atributos de este gran cantante, la adaptación contemporánea de la artista española es magistral porque logra crear el mismo efecto hipnótico desde su propia áurea.
Ahí se refugia la magia del bolero: en su energía seductora, en hacer que quien escuche se conmueva, que sienta lo que le sucede al protagonista, que se identifique con esa historia. “La fuerza expresiva del lenguaje del bolero no sólo tiene que ver con lo que se dice, sino cómo se dice”, asegura la periodista guatemalteca Elsy Manzanares Feliche en su ponencia “El bolero en un mundo globalizado: Vi gente correr y no estabas tú” (2001).
Esta premisa cobra sentido al escuchar un bolero en las voces de intérpretes como Toña la Negra, Daniel Santos o Tito Rodríguez. Rosalía, una figura del presente, trae de nuevo una parte de esa esencia fundamental: el desgarramiento. “Ese bolero es mío desde el comienzo al final / Qué importa quién lo haya hecho / Es mi historia y es real”, escribió el compositor dominicano Mario de Jesús Báez, condensando en un verso la experiencia íntima del oyente en narrativa, melodía e interpretación.
Entregarse al bolero exige encarnar el drama y transmitir esa argamasa sentimental. “Es un género demasiado poderoso en su sencillez, y es imposible escapar de su encanto. Es uno de esos géneros que vive, que muta y se adapta una y otra vez a todos los contextos, a todos los espacios. Creo en su popularidad y transversalidad en la región, y los jóvenes no escapan a eso”, afirma el periodista y cronista musical cubano Rafa Escalona (Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica y colaborador en diferentes medios).
El lenguaje de lo indecible
El bolero comparte ese ímpetu emocional con otras corrientes como el góspel, el blues, el soul o el flamenco. Sin embargo, se trata de un código arraigado en la cultura latinoamericana.
“Es un género que está allí y que puede estar asociado con música de los padres, de los abuelos, incluso, pero forma parte de la identidad latinoamericana. Entonces, siempre hay un gen que está más o menos dormido, y los artistas nunca han dejado de hacer bolero. Y hay un par de casos interesantes, puedo nombrar a más: Daniel, Me Estás Matando, proyecto mexicano que ha sido fundamental para esa revitalización del bolero entre los jóvenes. Y pienso en iLé, cómo en ambos casos, desde sensibilidades distintas, han logrado reconectar con audiencias más jóvenes y, de algún modo, de manera directa o indirectamente contribuyen con que de repente figuras más establecidas vean que hay un camino”.
Son palabras de Escalona al retomar el impacto que tiene el bolero en la escena musical independiente.
Ahora que te encuentro, sé que siempre te busqué
Ahora que te veo, sé que siempre te soñé
Sé que amar es de valientes
pero contigo quiero atreverme
Tu Aprendiz
José y el Toro es un cantautor venezolano que también se ha dedicado a la canción romántica, tanto la balada como el bolero. Dice que llegó a este género por sus padres y abuelos, oyendo Los Panchos, Lucho Gatica o el disco "Romances" de Luis Miguel. “Para mí es un medio de transporte de sensibilidad. Creo que es un género contenedor que permite entrar en lugares emocionales que otros estilos no lo permiten tanto. Cuando lo escuché dije: esto son los poemas que a mí me gustan, pero hechos música. Entonces, para mí el bolero es esa oportunidad de detener el tiempo material y mecánico, y de meterme en el mundo etéreo y emocional”, reflexiona.
Sin duda que "Romances", de Luis Miguel, marcó un punto de quiebre en la música popular latinoamericana y, especialmente, en esa generación y las siguientes que no están familiarizadas con este estilo musical.
Por su parte, Roberto Carlos, director creativo mexicano y fundador de Boleros de Noche, expone:
“Hay una nueva generación de músicos que están adoptando el bolero en su repertorio, y lo que observo es a jóvenes que no están haciendo la música comercial, sino el bolero tradicional en trío. Veo a jóvenes en Perú, Chile, Colombia, México, y varios países, que lo están haciendo como el trío Los Panchos, Los Dandys. Pero también observo, del otro lado, que los artistas comerciales de géneros urbanos tienen una inclinación de volver a sus raíces musicales porque la formación de muchos músicos era escuchar boleros en sus casas. Siempre uno regresa a la nostalgia del bolero, lo que ofrece, la intimidad de los versos. Así que pienso, y es importante en reconocer, que el bolero no es moda, es cultura. Me da mucho gusto que haya sido preservado a través de diferentes estilos de música, tradicional o moderna, y está presente porque es parte de nuestra identidad como latinoamericanos”.
El sonido de hoy
Has intentado
demostrarme lo que valgo
como si yo no amara tanto lo que hago
Te Olvidaste
Un ejemplo claro de la transformación del bolero, como expuso Rafa Escalona, es la forma como se presenta: instrumentaciones diferentes, uso de nuevas tecnologías, letras que hablan de la cotidianidad actual, cruces con diversas corrientes (indie, electrónica, jazz, rap, entre otras) y voces que recurren al fraseo y al susurro. Evidentemente, cada artista le imprime su sello, pero estos son los elementos más comunes que se pueden encontrar.
Una muestra del nuevo bolero es ‘Te recuerdo‘, de C. Tangana y Omar Apollo. Tiene la ternura, el desgarramiento y la nostalgia que caracterizan al género tradicional y, a la vez, componentes contemporáneos: destellos de trap, efectos, voces sutiles y una historia ubicada en el presente, anunciada con el argot coloquial urbano: “Ojeras en la cara / Y la nariz untada en perico”, o “Que se mueran todos los hijos de puta”.
Otra característica es que los cantantes de hoy no buscan imitar a los boleristas, sino expresarse desde sus propios atributos y realidades. El bolero actual bebe de la tradición para expandirse y adaptarse a diferentes contextos.
Además de los ya mencionados, son numerosos los músicos que encuentran abrigo en el bolero: Mon Laferte, Augusto Bracho, Vicente García, Emmanuel del Real, Milena Antonia, Motherflowers, Laura Itandehui, Nathy Peluso, Çantamarta, El Otro Polo, y una larga lista. Esto sin dejar pasar aquellos que incluyen al menos un bolero en su repertorio, bien sea Bad Bunny, Rauw Alejandro o Ca7riel y Paco Amoroso.
Antes ya venía una generación (Julieta Venegas, Lila Downs, Natalia Lafourcade, Paz Court, La Santa Cecilia y otros) influyente, de manera directa, que mostró lo que se podía hacer con un estilo musical que aún se mantiene.
Son los creadores quienes mejor resumen el motivo que impulsa a las nuevas generaciones a acudir al bolero. Santiago Prieto, músico de la banda colombiana Monsieur Periné, señala:
“Nosotros amamos el bolero. Me acuerdo de un libro que leí de Darío Jaramillo Agudelo, muy lindo, donde él recopila varios de los boleros importantes –"Poesía en la canción popular latinoamericana"–, los explica y muestra la profundidad de las letras, y dice algo interesante, más o menos: que el bolero es el faro que ha enseñado a los latinoamericanos a desarrollar una educación sentimental. Ha sido una manera de construir el amor muy bonita. El bolero es muy poderoso porque tiene letras preciosas, tiene melodías que son universales. Y por eso siento que es importante, que es un género que nunca va a morir porque enseña a querer y también a terminar. Obviamente los jóvenes están retomándolo, readaptándolo y reinterpretándolo. La música buena es inmortal. El bolero logra un gran balance entre la poesía y la música”.












