El jazz como un fulbito con amigos: Chinwezz

Tade Fonk, representantivo como pocos de la movida del jazz canchero, prepara con su banda Chinwezz un cierre de año a lo grande en Niceto Club y un comienzo de año a lo grande con un nuevo álbum.

Tade Fonk es músico, productor, DJ y la cabeza de Chinwezz. Este año la banda pasó por una reestructuración: Frank Iúdica dejó el dúo para encarar su propio proyecto musical; mientras tanto, Tadeo fue el encargado de agarrar la batuta del -ahora- trío. Sin Frank, y con Balta en el saxofón y Lole en la batería, Chinwezz ya tiene terminado su nuevo disco, “No Tengo Sueño”, a publicarse a principios de 2027. 

Chinwezz es la síntesis de multiplicidad de estéticas: música del plano local como Illya Kuryaki, o del ámbito internacional como Mac de Marco. Habitan influencias en el multi-instrumentista DJ Harrison, pasando por el house de Moodyman hasta el Hip Hop de J Dilla. A pesar de todo esto, la identidad musical de Chinwezz tiene una idiosincrasia que habita en la matriz de lo argentino: su manera de jamear se siente como estar tomando un café con leche en una cafetería tradicional porteña. Bohemia, pero bulliciosa; intelectual pero bajada a tierra, compartida; y que logra habitar lo popular sin caer en la vulgaridad.  

El próximo 9 de noviembre Chinwezz se presenta con banda completa en horario trasnoche en Niceto. En el marco de este show, desde Lúcuma hablamos con él sobre el disco que se viene, la gira que hicieron, la idea de hacer música en colectivo con Obligado Records y su paso como productor musical de Paco Amoroso y Luca Bocci, entre otros.

Entradas disponibles por Venti.

¿Cuál es la diferencia entre vos, Tade Fonk, y Chinwezz? ¿Son lo mismo?

Chinwezz arrancó siendo un proyecto -desde su concepción- muy colaborativo, y que se desarrolló siempre en banda. Más allá de lo que haya llegado después a nuestras composiciones, Chinwezz está pensado muy desde el toque. Llevado al fulbito de la semana: armás el equipo pensando en quiénes van a ir, contra quién vas a jugar. Muchas composiciones son pensadas directamente en quién las va a tocar y cómo. Por otro lado, mi proyecto solista es algo más amplio y personal de alguna forma. Tengo un disco solista y un EP también. En Tade Fonk hay dos caras: una sería la canción groovera y un poco indie, pero también me gusta más la música electrónica housera, y algunas variantes más del dub y psicodelia. 

¿Qué referencias tenés para el house?

Moodymann me gusta. Es algo que está muy ligado a lo que está pasando con Chinwezz ahora. Kamal Williams o (Dhafer) Youssef, que no es música electrónica en sí misma, pero está bajo esa influencia. Yo creo que esa influencia lleva a jazzear todo un poquito. Que también es como se hizo mucha de esa música. Yo arranqué a tocar el piano porque escuchaba mucho Hip Hop y house. Y veía que la forma de hacer ambos géneros era muy parecida. Simplemente cambiaba el beat de alguna forma. Algo que me rompió la cabeza en este último tiempo es Prince. Yo también paso música y compré varios discos suyos, así que me puse a indagar ahí. Digamos que quizás ahora lo que más estoy haciendo como Tade Fonk es pasar música.

¿Dónde haces el corte entre Tade Fonk y Chinwezz?

Chinwezz está en un momento de reestructuración. Para este año había una música que tenía mucha manija de grabar con los pibes. Y se grabó. Hay un disco terminado. De eso hay un single y dos temas que salieron en conjunto como adelanto. Uno se llama ‘Curry’ y el otro ‘Shamalo’, que son houseros y los tocamos siempre juntitos. ‘No Tengo Sueño’ es el tercero, un track con una referencia medio a lo disco y a Illya Kuriaki. Lo grabamos en el estudio de Guille Salort (reconocido batero de múltiples proyectos: tocó con Ca7riel y Paco Amoroso y actualmente en Conociendo Rusia). En principio todavía no está la fecha de salida, pero podríamos decir a principios de 2027. Es la primera vez que tengo un disco terminado y lo guardo para ver la mejor forma de publicarlo. Justamente por eso es que la música que estoy haciendo ahora no la pienso en un sentido de "para dónde va". Antes capaz me sentaba y no me salía nada. Ahora me siento a componer y me salen muchas cosas.

¿Sabés cómo se va a llamar en el disco el año que viene? Si se puede decir.

Creo que “No Tengo Sueño”, como el single.

¿Qué pasó entre “No Tenés Cara” y “No Tengo Sueño”?

La vida pasó. Creo que el primer disco -que lo hicimos con mi socio de ese entonces- fue hecho desde un lugar más lúdico. Y no porque este no, eh. Pero fue hecho realmente sin ninguna pretensión. Es muy difícil igualar el aura de los primeros discos de las bandas en general. No es algo que busque repetir. De alguna forma, siento que ahora quizás el proyecto es algo más real, eso es ‘No Tengo Sueño’. Fue un momento de tomar una decisión, así como te venía hablando acerca de lo que es el amor. Me gusta la música, pero en un momento tuve que tomar una decisión. Quizás Chinwezz -en algún momento- fue un proyecto secundario mientras trabajaba como sesionista, como DJ o como productor musical. Y ahora Chinwezz se proyecta un poco más, hay un mapa un poco más claro de hacia dónde se va. 

¿La música que saques de ahora en adelante va a ser a través de Chinwezz?

Tengo dos discos míos que están ahí, que me gustaría ir terminándolos. Son parte de diferentes procesos. Mi música la hago desde un lugar de sanar o experimentar cosas, que es justamente lo que te decía de Chinwezz en el primer disco. Quizás mantengo eso haciendo mi música ahora. Son dos discos que son medio lo-fi, hay poca gente involucrada, están muy hechos en mi cuarto. Música como re íntima. Flasheando con pedales, máquinas, teclados, jugando en mi cuarto. Y no sé si estoy pensando en sacar alguno de esos ahora, quizás después del Niceto si me dan los huevos me pongo.

Te quiero preguntar sobre tu faceta como productor, ¿ahora cómo la sentís?

Estoy menos productor de gente ahora. O sea, produzco mi música y produzco música con amigos, o la música de Chinwezz también. Entre 2020 y 2022, durante la cuarentena, estuve produciendo bastante, le hice un tema a Clarita Cava, mi amiga. Le produje a Paco Amoroso y a otros amigos también. Me gusta producir, quizás lo hacía en un momento en el que estaba aprendiendo. Y en ese interín lo conocí a Paco: yo siendo DJ en una fiesta y él queriendo bajar esa data. Estaba muy cebado con hacer música para una fiesta, house y tal. Y bueno, nos juntamos. En ese momento vivía con mis viejos, tenía mi cuartito de estudio que estaba arriba, y era fácil también. Ahora que vivo en un monoambiente es otro cantar. No sé si estoy armado como para volver a laburar de productor. Me gustaría, quizás el año que viene. Mi idea es armar una oficina y un estudio y ver, con más experiencia encima, para dónde vira eso. Me quemó un poco la gorra laburar de productor, honestamente. Es mucho tiempo, mucha energía.

¿Tus propios temas los producís y masterizás vos?

Eso va cambiando, pero estoy pensando qué hacer con eso, por una cuestión más que nada económica. Con el tiempo fui aprendiendo a laburar con otra gente y armar equipos. Los temas de Chinwezz los estuvimos masterizando con Maxi Leivas, “El Wizard” le decimos, que tiene un estudio en el Centro Cultural Richards en Palermo. Varios de mis temas los mastericé yi. Mi primer disco por ejemplo. También mezclé y mastericé varios de los discos de Obligado Records, de Vinocio, un disco de Agucci, otro amigo.

Ya que los nombraste, ¿cuál es tu relación con los Vinocio? 

Son mi familia, mis amigos. Arrancamos muy juntos en la de hacer música en la pandemia. Lucio Memi y Fermín Carpena habían arrancado el proyecto y yo empecé tocando con ellos, iba a la plaza a tocar. Desde un principio fui muy parte del proyecto. Ahora no toco con Vinocio, pero hay una cuestión de unidad y de hermandad ahí que se siente. Todos los Vinocio tocaron en Chinwezz alguna vez, y yo creo que de ahí viene la necesidad de crear un colectivo como para perpetuar esa comunidad.

¿Ese colectivo es Obligado?

Sí, se llama Obligado porque vivíamos en una casa sobre la calle Vuelta de Obligado, vivían varios de los pibes y otros no, pero venían todos los días. Era como un club social, había una sala donde grabamos todos los discos. Yo tenía mi cuarto y armaba las mezclas. Se hizo mucha música en esa casa, y a partir de ahí nació la idea de armar un colectivo en el cual podamos armar eventos, fiestas, fechas, festivales. Obligado viene a tratar de reunir esa escena de la que todos somos parte, hay muchos proyectos también que son parte, proyectos amigos que estamos contentos de incluir o de compartir, de invitar cuando podemos. 

En vivo salen a veces de a tres o de a siete músicos, ¿cómo deciden qué composición sale fecha a fecha?

Eso es parte de la reestructuración del proyecto, necesitamos ir de a tres para que nos rinda. En las propuestas que hay más plata vienen más músicos. Todos entienden esa dinámica y entienden su papel en eso. Somos todos amigos. En este momento los que más estamos llevando adelante el proyecto somos: Baltazar Clusellas, el saxofonista; Lole Curik, el batero; y yo. Entre los tres decidimos muchas veces cómo presentarnos. Mi prioridad es que el trío esté bien, esté sólido. Que esté metido, digamos. Este año los tres invertimos mucho en el proyecto, y generó como una sinergia entre nosotros que está buenísima, y que también hace que el proyecto tenga apertura para compartir con otros músicos. Este año nos fuimos de gira a Europa y en varias fechas se sumaron músicos de las distintas ciudades donde tocamos. Creo que al ser tres eso es más fácil, que se sume un bajista, un guitarrista, un viento, un cantante.

¿Cómo es irse de gira a Europa?

Sentí mucha presión, honestamente. Fue increíble también, sentí muchas cosas, pero más allá de todo fue muy lindo. Es increíble poder llevar la música de viaje y que nos permita conocer gente y conectar con lugares. Yo creo que es parte de la decisión de profesionalizar un poco las cosas. Sentir que hay que ir más allá de Chacagiales y de Palermo. Eso también nos da energía, ver que gente de otros lugares conecta con tu música. Viene un danés y dice “te compré el vinilo, te compro la remera, escucho tu música”. Muchas veces le escribí a músicos al DM ahí en Instagram, de la nada, sin que me conozcan y les propuse: che, subí a tocar. Y escuchan la música, conectan, ni nos conocen. Les gusta la línea de bajo, o lo que sea, y vienen. Eso es lo más lindo, lo que más me llevé de la gira yo creo que es el poder de la música, de conectar realmente. 

¿Te acordás de algún show en particular?

En París se subió un bajista, un chico que tocaba el corno francés y un pibe que tocaba la trompeta. Ese show en particular tuvo muchos invitados y estuvo buenísimo. También se subieron dos guitarristas, que se conocían de Berklee con Lole. Se tocaban todo y estaban re cebados con la música. La fecha de París la pudimos hacer gracias a Imán Le Parc -la nieta de Julio Le Parc-. Ella es argentina, conectamos por un amigo en común, y compartimos el show con ella, hasta se subió a cantar un tema con nosotros. Esto que te cuento pasó solo en París, pero fue lo mismo en casi todos lados: en Barcelona se subieron dos chicos que tocaban el bajo, una chica que cantaba, una amiga argentina que vive allá. En Madrid compartimos una fecha con los Ekathe, y varios de ellos se sumaron a tocar con nosotros. Tambien cuando fuimos a tocar a Dinamarca, un danés me pidió un tema: ‘Impulso’. Y no lo habíamos preparado para el setlist, porque es un tema que necesita a la banda completa. Después el chabón me agarró afuera y me empezó a cantar toda la letra en un spanglish re tierno. Y me dijo: “la próxima la canto yo”. Un capo.

Veo que tienen un sentido muy colectivo para la música desde Chinwezz.

Yo creo que tiene algo que ver con el género. Haciendo un paralelismo con el fútbol: somos players. Entonces, ahí nos juntamos, armamos equipo y salimos a jugar. Volviendo a la pregunta de los diferentes formatos, hoy en día el trío es lo que lleva adelante el proyecto y según la propuesta la idea es que se siga sumando gente, amigos, músicos. Es la idea de colectivizar la música y armar equipos y amistades. Me gusta que los invitados se sientan igual de Chinwezz que nosotros. Ahora justo en Niceto vamos a tocar de a seis, más invitados. Se armó la full band porque estos shows con un buen escenario, un buen sonido, lo ameritan.

¿Cuánto del show está premeditado y cuánto improvisado?

Así en porcentajes no sabría decirte. Los temas existen y tienen una estructura sobre la cual se improvisa, como sucede en el jazz. Se presenta un motivo, una parte A, una parte B y después se abre la cancha sobre esas estructuras para que sea libre y haya libertad para que pasen cosas que no están premeditadas, que tienen que ver más con la dinámica del vivo. Por ahí en el ensayo, yo empiezo a solear en el piano y después en el show en vivo empieza a solear Paco en el mismo tema en vez de hacerlo yo. Capaz estuvo buenísimo en el ensayo que solee yo en el piano, pero el show puede pedir otra cosa y la idea es estar con la cabeza levantada y mirarnos e ir dirigiendo con Balta para dónde va la cuestión. 

¿Cómo juega lo housero en esa dinámica?

Es que es housero en banda. El batero tocando el beat de house y jugando con ese minimalismo. En la música electrónica tenés cuatro elementos. Sacás uno, ponés el otro. Entra el bombo, se va al bajo. Es como jugar a poner y sacar, armando el collage. 

¿Hay algo que haya servido de inspiración para Chinwezz, una película, un libro, o algún tema que hayas escrito por algún motivo en particular?

‘Rosario’ lo hice con mil influencias, y terminó siendo otra cosa. En su momento estaba escuchando mucho a Steve Lacey, que es otro que podría sumar a la lista. Hice una bata medio choppeada y copié el groove de un tema de Leon Bridges, y justo coincidió que hace poco se había muerto Roy Ayers. Estaba escuchando mucho el tema ‘Chicago’. Se decía que Rosario era la Chicago de Argentina y terminó como siendo una referencia a esa canción. Es un paralelismo de un montón de influencias. 

¿Qué estuviste escuchando, viendo y/o leyendo esta última semana? 

Estuve escuchando un tema de un amigo, un dúo que se llama Meridiana. Paco Leiva y Moreumoreu. Después estuve escuchando un poco de Cerati, Soda Stereo, también Illya Kuryaki and the Valderramas. Semanas anteriores estuve con Opa, una banda uruguaya de los 70, que tiene un disco medio Herbie Hancock. Fuimos a Uruguay a tocar hace tres semanas más o menos, y estuve recorriendo un poco la cultura uruguaya porque también tengo varios amigos allá. Justo cuando se murió Ruben Rada.

Me queda pendiente preguntarte qué significa Chinwezz.

El nombre Chinwezz viene de sin vergüenza, el momento que estaba el meme. Un amigo que tenía un lugar para tocar me dijo que me arme una banda para el siguiente domingo porque se le había caído una banda. Fue él el que le puso “los chingüenchas” al flyer. Le terminamos poniendo Chinwezz para cortarlo, con la doble zeta en referencia al jazz. Son como esos nombres que son medio en joda y después quedan. Toda la estética la armé sin pensar en que estaba armando una estética. Hice un collage en mi casa: agarré un diario de mi vieja que estaba envolviendo unos zapatos, vi que era una nota de un pianista que iba al Colón y le corté la cara.

Creo que de mi parte eso es todo, ¿hay alguna cosa más que te gustaría comentar?

El próximo 9 de noviembre nos presentamos en Niceto con banda completa, en el escenario Trasnoche. Vamos a tocar muchos temas del disco nuevo, no todos. También algunas canciones de los discos viejos, que eran más lo-fi. Esa misma noche también presenta su disco Guille Salort. Después de eso hay fiesta de Obligado Records: Funk, disco, house, música y buena onda. Eso nomás. 


Escucha "Impulso" (2025) de Chinwezz en Tidal, Apple Music, YouTube y Spotify:

Publicado el 07/11/2026
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